En Oaxaca, el eterno guion del poder se repite con precisión quirúrgica: un Gobernador morenista indignado, un Alcalde verde “pecador” y, al fondo, el resplandor intocable de don Ricardo Salinas Pliego, patrón honorario de los descuentos fiscales VIP.
Resulta que Julio Cárdenas, Alcalde de Huatulco, decidió hacerle un cariñito tributario al magnate —una condonación del 99% del impuesto predial del campo de golf donde el sol no pega igual que en las casas de interés social. Un terreno de 471 millones de pesos, que solo pagaba 27 mil. Ni los tianguistas tienen esa suerte.
El Gobernador Salomón Jara, con voz de republicano en cruzada anticorrupción, anunció una “investigación” porque —¡horror!— el Alcalde recien accidentado usaba una camioneta del propio Grupo Salinas. No porque el magnate tenga golfistas de descuento, sino porque el funcionario local no pidió permiso al Olimpo burocrático para endeudarse moralmente.
“Eso genera favores”, dijo Jara, como si en la política oaxaqueña los favores no fueran la sangre del sistema. Claro, el mismo Estado que un día expropia el campo de golf para convertirlo en “reserva ecológica” es el que al siguiente sonríe mientras el SAT negocia condonaciones multimillonarias con el mismo beneficiario.
Así que mientras la Cámara de Diputados “pide cuentas”, los contribuyentes siguen pagando la fiesta verde-obradorista de siempre: discursos contra los privilegios, con privilegios incluidos.
Con informacion: ELNORTE

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