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domingo, 24 de mayo de 2026

LA «SEÑITO del CHAPO la ROMPE en el INSTA con 3 FOTOS y la NARRATIVA ROSA del ESPECTACULO destaca su FIGURA de RELOJ de ARENA»…si la tormenta no se va, aprendan a bailar bajo la lluvia.


Emma Coronel, esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, volvió a robarse todas las miradas luego de reaparecer con un impactante bikini con el que presumió sus curvas y su figura de reloj de arena. Nuevamente, la exreina de belleza dejó a más de uno de sus seguidores con la boca abierta.

Según la nota de ViveUsa, la exreina de belleza de 36 años, quien aun es esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, reapareció en redes con un bikini blanco, kimono floreado y gorra con las letras “LA”, desatando “furor”. No dijo dónde estaba, pero la crónica la trata como si hubiera bajado del Olimpo a bendecir la playa con stories de 15 segundos.

En la narrativa rosa del espectáculo, ya no es la exconvicta ligada al exlíder del Cártel de Sinaloa, sino “la modelo”, “la exreina”, la influencer que solo quiere “descansar en la playa” mientras las cámaras le cuentan los abdominales.

De prisión a pasarela de likes

La pieza se emociona en describir que subió “al menos tres imágenes” donde luce el bikini blanco, el kimono con flores y la gorra café, como si el textil fuera más importante que el prontuario judicial que la acompaña. Tras casi tres años de condena en Estados Unidos y su liberación en septiembre de 2023, la prensa rosa decidió que la transición lógica era: de audiencia en corte a “reina del verano en Instagram”.

El mensaje es claro: si sales de prisión pero traes buen filtro, te graduas de caso judicial a “look playero impactante”. No eres un personaje central de la narcopolítica mexicana, eres la protagonista de un catálogo de moda con contexto penal borroso.

Narco glamour y memoria selectiva

Mientras los medios describen con devoción el bikini blanco con detalles “románticos” y el kimono bicolor, apenas recuerdan de pasada que se trata de la esposa del exlíder del Cártel de Sinaloa. La nota está escrita como si fuera una Kardashian de exportación, pero con historial en cortes federales.

En vez de preguntarse qué significa que una figura ligada a un capo siga construyendo su marca personal a golpes de bikini y cambio de look, el texto se concentra en contar cuántos suspiros generó su “figura de reloj de arena” en la sección de comentarios.

Del expediente al escaparate

La cobertura de espectáculos hace malabares: elude la palabra “narcotráfico”, abraza “showbiz” y se refugia en el lenguaje de lifestyle. En esa versión edulcorada, Emma no orbita alrededor de uno de los criminales más notorios de México; orbita alrededor del outfit del día y del engagement que consiga en Instagram como lo hace la hija de otro capo.

Así, la nota termina siendo un catálogo de moda criminalmente despolitizado: menos contexto, más curvas; menos discusión sobre violencia, más foco en el kimono con flores y la gorra “LA” como si fuera publicidad no pagada.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

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