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sábado, 24 de enero de 2026

«MORENA PERDERÍA TAMAULIPAS y MEDIO PAIS»: «CONSEJERA del INE PROPONE NULIDAD de ELECCIONES que HUELAN a DINERO ILICITO y CRIMEN ORGANIZADO»…aunque no deja de ser una verdad hermosa —una utopía con olor a pólvora—.


La intromisión del crimen organizado en las elecciones debe sancionarse a través de los partidos políticos y la nulidad de las elecciones en caso de comprobarse los nexos con candidatos y criminales, señala la consejera Carla Humphrey en entrevista con EL UNIVERSAL en torno a la próxima presentación de una reforma electoral.

Vamos a ser realistas,si de veras tomáramos en serio la idea de Carla Humphrey —esa fantasía casi escandinava de limpiar las elecciones mexicanas del tufo criminal—, más valdría ir empacando las urnas. Porque bajo esas condiciones de nulidad, MORENA perdería Tamaulipas y medio mapa electoral antes del primer conteo.

Hablemos claro: el crimen organizado ya no “intervino” en las elecciones mexicanas; se instaló en ellas, alquiló oficina en cada comité local y aprendió a usar el color guinda. Los cárteles no necesitan infiltrar candidatos: los forman, los financian y los protegen. La línea entre operador electoral y jefe de plaza se borró con mayor énfasis hace dos sexenios; hoy sólo la distingue quien finge no verla.

Si aplicáramos la cláusula de Humphrey —anular toda elección contaminada por narcodinero, lavado o triangulación—, quedarían vacíos los congresos, los ayuntamientos y hasta algunas delegaciones del propio INE. 

No por falta de pruebas, sino porque media clase política tendría que exiliarse para no dejar rastro fiscal.

Aterrizar ese estándar sería, paradójicamente, el mayor acto de justicia y la sentencia final del régimen. MORENA caería primero porque hoy ocupa todos los espacios donde el crimen tiene más incentivos: las fronteras, los corredores logísticos, los estados donde la “coordinación” entre mando civil y mando criminal es política pública no escrita. 

La alternancia, en ese escenario, sería un espejismo como en Tamaulipas: sólo cambiarían los narcos que financian, no los partidos que gobiernan.

Pero no deja de ser una verdad hermosa —una utopía con olor a pólvora— pensar en una elección donde el dinero sucio anule de oficio la victoria. Lástima que eso, en México, equivaldría a declarar nula la democracia misma.

Con informacion: ELUNIVERSAL+/

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