El fiscal General de Tamaulipas ,Jesús Eduardo Govea Orozco, habla como si trajera el expediente limpio y la conciencia planchada, pero carga una currícula tan manchada como las carpetas judicializadas que ahora presume en contra de Cabecistas, exmiembros del peligroso «Grupo Reynosa» del CDV ,que saquearon con implacables vientos de cambio (2016-2022) las arcas de la entidad, y vuelve a decir que 8 de estos entes depredadores, ahora «hampa_rados», no podrán escapar, como si fuera pitoniso.
El fiscal de las 29 carpetas milagrosas
Como se recordará, Govea en su “último balance de fiscal anticorrupción” casi presumió haber desmontado un imperio criminal, cuando en realidad lo que tenia eran 29 vinculaciones a proceso, pero cero detenidos de peso y ningún juicio concluido que aguante una portada seria, ni siquiera en paginas de sociales.
Es el clásico show de números: muchas carpetas, muchos boletines, mucho verbo y muy poca consecuencia jurídica real; todo huele más a estrategia de propaganda que a política criminal seria. En tres años se volvió experto en un solo arte: administrar expectativas ciudadanas envolviéndonos en cifras mientras los “cabecita dura” siguen en modo turista, amparados y en libertad.
Anticorrupción de utilería
Que presuma “la cifra más alta de la década” en vinculaciones sólo confirma el truco: infla la estadística donde no se necesita valor y falla donde se mide el verdadero músculo, es decir, sentencias firmes y castigo efectivo.
Govea encabezó una fiscalía anticorrupción que perseguia más la narrativa que a los corruptos, muy alineada al libreto político y la mediocridad de Morena y Américo Villarreal; atacar al pasado panista con con todo el operativo anticorrupción, pero mas parecido a una rifa trucada: los boletos se venden, el sorteo se anuncia, pero el premio nunca aparece.
El oráculo de los amparos
Ahora, ya como fiscal general donde colecciona fracasos en muy pocos dia,empieza de pitoniso de cuarta, Govea se atreve a afirmar que los ocho exsecretarios amparados “no se van a fugar”, como si la fe en las medidas cautelares sustituyera la ausencia de resultados.
Él mismo reconoce que los exfuncionarios tienen suspensiones judiciales y que se valoró el riesgo de fuga, pero jura que, gracias a su “estrategia jurídica”, todos están bien amarrados al territorio nacional. Es el mismo fiscal que no ha logrado meter a la cárcel a la élite del cabecismo, pero ahora pide que le crean que también controla sus maletas, sus vuelos y sus planes migratorios.
La fe sustituyendo a la prueba
Govea vende la idea de que las suspensiones no significan impunidad y que, algún día, cuando caduquen esas medidas, mágicamente comenzarán las detenciones que no ha podido ejecutar en años. No muestra evidencia visible de que pueda concretar capturas dado su historial de fracasos , ni que haya una estrategia real para evitar su salida por la frontera porosa, más allá de su palabra inflada de conferencias. En la práctica, su mensaje es: “confíen en mí, no se van a fugar”, dicho por el mismo aparato que normalizó que los investigados sigan firmando, viajando y presumiendo impunidad en redes.
De ex presidiario a garante moral
Lo más grotesco es que un personaje con pasado penitenciario reetiquetado como autoridad moral anticorrupción, que ahora desde la Fiscalia General dicta cátedra de legalidad y control de riesgos como si fuera el guardián supremo del Estado de derecho.
El mensaje político es clarito: no importa lo que hayas sido o lo poco que entregues en resultados, mientras seas funcional al guion de Americo Villarreal, tendrás micrófono, boletines y narrativa oficial.
Y así, entre carpetas sin detenidos y promesas de que “no se fugarán”, el fiscal general termina siendo más un maestro de la ilusión jurídica que un operador serio de justicia: mucho anuncio, cero captura, y un futuro procesal que se sostiene en la palabra del hombre menos indicado para pedir fe.
Con informacion: NOTICIERO DE VICTORIA/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: