La caída en Michoacan de César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Botox”, no fue una victoria del Estado mexicano: fue apenas una muda de piel en el mismo cuerpo en descomposición. En Tierra Caliente, el crimen no se combate, se administra. Lo que reveló su detención no fue heroísmo oficial, sino las grietas internas de una maquinaria delincuencial que hace años se fundió con los uniformes, las órdenes y los presupuestos públicos.
El Botox —sí, ese mismo al que algunos generales y políticos usaban como brazo “anti-Jalisco”— acabó traicionado por el mismo gobierno que lo engordó con armas, contratos y blindaje mediático. Lo fabricaron como a tantos otros: una franquicia temporal de la violencia con sello oficial. Y cuando la narrativa cambió y los reflectores se movieron, lo soltaron del corral como si fuera peste.
Durante años, El Abuelo Farías y El Botox fueron piezas del ajedrez militar disfrazado de estrategia de “paz”. Se les permitió controlar la región de Tepalcatepec, cobrar cuotas a productores de limón, vigilar pueblos, imponer sus propias redes de internet y hasta colocar sus propias aduanas rurales. Luego, cuando se rompió el pacto de silencio, comenzaron los balazos entre socios. Las autoridades, por supuesto, descubrieron “indignadas” aquello que ellas mismas toleraron durante mas de una década.
En Buenavista lo presentaron como un logro del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, pero en los ranchos nadie se lo cree. Ahí saben que los mismos que detuvieron al Botox son los que le daban paso, gasolina y protección mientras “combatía” a enemigos oficiales. De pronto, las balas cambiaron de dirección y el discurso también: el exaliado pasó a ser enemigo, y la extorsión al sector limonero volvió a repartirse entre los sobrevivientes.
El gobierno celebra la captura como si hubiera erradicado la infección, pero lo único que hizo fue cerrar la cortina antes de que se viera quién vendía las vacunas falsificadas. La enfermedad sigue adentro: un aparato público que pacta con lo que dice combatir, que confunde “control territorial” con “coexistencia pragmática”.
Y mientras tanto, la Tierra Caliente sigue caliente. Solo cambió de administradores….van a ir por el Abuelo ?,por qué si ya andaban encarrerados no aprovecharon el viaje ?
Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: