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sábado, 24 de enero de 2026

«HAY CHOQUE de VERSIONES en DOS HISTORIAS que se NECESITAN»: «HARFUCH ECHA ABAJO la CAPTURA HEROICA y APUNTA al DELIVERY PREMIUM de CAPO CANADIENSE»…no cayó como “narco de película”,solo tocó el timbre de la Embajada gringa,pero ya esta preso.


Ryan Wedding fue arrestado y todos presumen victoria, pero nadie se pone de acuerdo en si cayó como “narco de película” o si simplemente tocó el timbre de la Embajada gringa.

El operativo sin margen de error… narrativo

Kash Patel jefazo del FBI salió a vender la captura como si fuera la secuela de “Narcos: México”.

Habló de una “operación compleja y de alto riesgo, con cero margen de error”, ejecutada por el equipo HRT del FBI en coordinación con fuerzas mexicanas, en la Ciudad de México, justo mientras él estaba de visita “previamente programada”.

En su conferencia en Ontario, California, comparó a Wedding con “el Chapo” y Pablo Escobar y aseguró que su red inundó de cocaína Norteamérica, mató jóvenes y corrompió ciudadanos, todo envuelto en la épica de que el FBI lo sacó de las sombras mexicanas para llevarlo a la luz de la justicia estadounidense, cita BBC.

Vanity Fair redondeó el guion: 

«El FBI trabajó con agentes de la ley mexicanos que, el jueves, en medio de la noche, detuvieron a Wedding. Después de una intensa negociación, Wedding fue llevado más tarde bajo custodia estadounidense por el Equipo de Rescate de Rehenes del FBI, el mismo equipo que capturó a Nicolás Maduro de Venezuela solo unas semanas antes. «Esta fue una operación compleja y de alto riesgo con margen de error cero. Estuve en el terreno con nuestro equipo en México y fui testigo de un extraordinario trabajo en equipo, precisión y confianza entre nuestros agentes y socios en México», dijo Kash Patel a Vanity Fair. «Después de casi una década en fuga, Ryan Wedding está ahora bajo la custodia de Estados Unidos, donde pertenece»….Vanity Fair/

La entrega que nadie quiere llamarle arresto

Omar García Harfuch,desde sus redes informó que “un ciudadano canadiense se entregó voluntariamente ayer en la Embajada de los Estados Unidos”, en el contexto de la visita de Patel, y que el director del FBI se llevaba de regreso “a dos objetivos prioritarios”: uno detenido por autoridades mexicanas del top 10 del FBI y el canadiense que se presentó solo.

El embajador Ronald Johnson puso nombre y apellido: la “entrega voluntaria de Ryan Wedding” fue resultado de la presión coordinada de autoridades mexicanas y estadounidenses, con menciones cuidadosas a la SSPC, la FGR, el Departamento de Justicia y el propio FBI.

Nada de irrupciones espectaculares, nada de “alto riesgo”; más bien un mensaje de manual diplomático: cooperación, soberanía respetada, trabajo conjunto y un canadiense que decidió que ya era hora de hablar con su abogado en Los Ángeles.

¿Captura heroica o delivery premium?

Las crónicas del otro lado del río y la valla gringas acaban admitiendo la parte que la narrativa épica intenta disimular:Wedding se entregó tras semanas de negociación y se presentó en la Embajada de Estados Unidos, desde donde el HRT lo tomó bajo custodia y lo subió al avión.

Es decir: sí hubo equipo táctico, protocolos de riesgo y un fugitivo de la lista de los diez más buscados; pero el momento clave no fue un choque de fuerzas en una casa de seguridad, sino un arreglo previo lo bastante firme como para que el “narco tipo Escobar” caminara hasta la puerta de la embajada.

La versión mexicana ,a pesar de que le encanta embellecer capturas subraya justamente eso: presión coordinada, intercambio de información, acuerdos políticos y un gobierno que quiere vender eficacia sin quedar como simple anfitrión de comandos extranjeros.

La versión de Patel infla el volumen de la acción para que el mismo hecho —un capo que ya había negociado su caída— luzca como proeza táctica y refuerce la imagen de un FBI implacable bajo la batuta de Trump.

La verdad incómoda entre líneas

En el fondo, ambas historias se necesitan: Washington requiere un relato de captura dramática para legitimar presupuestos, guerra contra las drogas y narrativa de “ningún fugitivo está a salvo”; México exige que quede constancia de que la detención no fue un comando gringo operando a placer en su capital, sino una “entrega voluntaria” bajo presión institucional.

Lo que ninguna de las dos versiones celebra demasiado es el detalle más obvio: un hombre acusado de mover toneladas de cocaína durante años, supuestamente “el mayor distribuidor de Canadá” y socio del Cártel de Sinaloa, pudo esconderse más de una década en territorio mexicano hasta que le convino sentarse a negociar su rendición.

Así, la captura de Ryan Wedding termina siendo menos un triunfo incontestable y más una coreografía binacional: Estados Unidos se queda con la escena de acción y México con la firma al calce del acuerdo.

Y entre el “operativo de alto riesgo” y la “entrega voluntaria”, lo único realmente indiscutible es que el negocio fue tan grande que al final todos necesitan contar una historia heroica para disimular que el sistema lo dejó operar años… hasta que dejó de ser útil.

Con informacion: ELNORTE/

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