En el Poder Judicial de la Federación también hay patrones, aunque aquí les llaman “criterios”. El Juez Primero de Distrito en Materia Penal en Nuevo León, Mario Jorge Melo Cardoso, ya suma una colección de resoluciones que, curiosamente, terminan beneficiando a personajes que el propio Gobierno federal coloca del lado del crimen organizado.
No es un caso aislado ni un desliz técnico: son varios episodios que, puestos en fila, empiezan a parecer tendencia.
Ahí está José Antonio Cortés Huerta, alias “Titán”, detenido en mayo en Portal del Huajuco y señalado como líder de una célula ligada al Cártel del Noreste dedicada al huachicoleo.
El viernes pasado, Melo Cardoso le concedió una suspensión de plano. Traducción práctica: el sábado ya estaba fuera de prisión y trasladado al Hospital Universitario para seguir su proceso, amparado en un cuadro médico que, según su defensa, incluye problemas cardiacos, probable rabdomiólisis, hipertensión y riesgo de insuficiencia renal aguda.

El detalle incómodo es que, según fuentes federales, cuando “Titán” ingresó al penal no presentaba problemas de salud y estaba en buen estado físico. Para esas mismas fuentes, el súbito deterioro clínico huele más a estrategia legal que a urgencia médica.
Pero el expediente no termina ahí. El 3 de junio se hizo público otro movimiento: el juez otorgó suspensión definitiva a Mario Alberto Cárdenas Medina, “El Betito”, sobrino de Osiel Cárdenas, exlíder del Cártel del Golfo. Resultado: libertad. Y no solo para él. La misma resolución alcanzó a su compadre, Raúl Ramírez, y a quien es señalado como su lugarteniente, Kevin Alberto Castro.
Más atrás, el 19 de diciembre, Melo Cardoso también intervino en favor de Raúl Rocha Cantú, empresario regiomontano, accionista mayoritario del certamen Miss Universo y expropietario del Casino Royale, con una investigación abierta por delincuencia organizada y huachicol. El juez le concedió una suspensión que frenó, al menos temporalmente, la revocación de su calidad de testigo colaborador y su posible detención.
Cuatro días después vino el giro: le negó la suspensión definitiva, luego de que un tribunal colegiado le tumbara la provisional. Es decir, el salvavidas duró lo que tardó una instancia superior en corregir la jugada.
Según su currículum oficial, Melo Cardoso es juez de Distrito desde febrero de 2019 y ha hecho carrera dentro del Poder Judicial Federal. En los hechos, su paso por el juzgado también empieza a leerse como una secuencia de resoluciones donde los beneficiarios comparten algo más que buena defensa: todos están bajo la lupa federal por vínculos con estructuras criminales.
En un país donde el discurso oficial insiste en combatir al crimen organizado, las decisiones judiciales como estas no solo llaman la atención: la contradicen. Y cuando las excepciones se acumulan, dejan de parecer excepciones.
Con informacion: ELNORTE

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