Con el fin de "resguardar la identidad cultural de los escolares", la diputada de Morena, Cristina Guzmán Fuentes presentó el pasado 7 de febrero una iniciativa con la que busca prohibir el reggaeton en los festivales escolares en Tabasco.
La legisladora argumentó que este género musical provoca "incitación sexual" a través de sus letras y bailes.
La iniciativa que Guzmán Fuentes presentó al Congreso de Tabasco establece que en los bailables y en los desfiles artísticos, cívicos, culturales y deportivos de las escuelas se conserve la identidad y se promuevan las tradiciones del estado mediante el uso de trajes y música representativa de Tabasco y México.
Al subir a la tribuna, la señaló que "no todas las músicas son respetables" y puso como ejemplo al reggaeton al que calificó como "un género que trae un sinfín de críticas e inconformidades".
Con esto, la diputada morenista busca reforzar los valores de niños y adolescentes desde el salón de clases.
Según especialistas citados por la diputada local, las canciones de reggaeton "contienen gran cantidad de incitación sexual a través de sus letras y bailes y quienes se ven más atraídos por este tipo de música son precisamente los adolescentes".
Sin atribuciones legales, pero en el contexto de una sorda pugna con las instancias federales encargadas por ley,el Gobierno del Estado bajo gestión de Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca y el Ayuntamiento de Río Bravo arremetieron con operativos contra la venta de autos chuecos en la ciudad y ofrecen hacer distingos al aplicar la ley a "contentillo",ellos van a decidir a quien respetar y a quien sancionar,señaló Carlos Ulivarri López, Alcalde del Municipio, quien en el pasado y mas reciente operativo le fue incendiada una palada de su propiedad.
El Edil panista supervisó el arribo de los policías estatales y funcionarios del gobierno estatal que ejecutan el Operativo Monarca, y exhortó a los ciudadanos a denunciar al teléfono 899 1873824 cualquier abuso de autoridad o tentativa de extorsión. El Alcalde tambien panista pidió a los ciudadanos dueños de autos americanos que no los traen con signos de pesos, pero están circulando, que si llegan a ser molestados por el Operativo Monarca le envíen un mensaje al WhatsApp de ese numero telefónico.
NO PUEDEN SER DETENIDOS:
Los conductores de vehículos con placas americanas, también llamados "chocolates" no pueden ser detenidos por autoridades distintas a la aduanera, específico el abogado fiscalista, Adolfo Solís Farías.
A diferencia de los casos que se registran diariamente de presuntos abusos por parte de la Policía Federal y Municipal hacia los conductores con placas de Estados Unidos, dichas autoridades no tienen ninguna facultad para decomisar el vehículo o detener al propietario.
"Lo único que podría hacer la policía es detener si ve que alguien trae un carro con placas americanas y decir 'autoridad aduanera, ahí está, tú procede', porque el artículo 2 (del Código Fiscal de la Federación) dice que eso haga. Pero, ¿Qué hace la Policía Federal Preventiva? Lo lleva a sus separos y lo pone a disposición del ministerio público, que en contubernio amedrenta con ejercer acción penal", dijo.
No obstante, la acción penal para las personas que conduzcan un vehículo con placas "chocolate" no procede desde el 5 de enero de 2004, de acuerdo al artículo 102, 103 y 105 del Código Fiscal de la Federación (CFF) es decir, no pueden ser detenidos por la policía de ningún nivel de gobierno; el abogado fiscalista hizo una recomendación a la población.
"Que se le pida la intervención a la autoridad aduanera de inmediato. 'Te pido policía que no hagas tú el trámite, que le des intervención a la autoridad aduanera'. Si lo ponen por necedad, por abuso, por corrupción ante una agencia del Ministerio Público Federal, ante la PGR, si lo ponen a disposición que le diga al ministerio público que le dé vista a la autoridad aduanera para que decida si va a presentar querella"
De acuerdo al artículo 3 de la Ley Aduanera de específica que ningún servidor público distinto a la aduana puede realizar revisiones a los vehículos "chocolate", pues es el artículo tres de la misma ley la que especifica quiénes son las autoridades competentes.
La población puede denunciar las amenazas por parte de la autoridad (no aduanera), pues de acuerdo al artículo 114-A del CFF las sanciones para los servidores públicos van de uno a cinco años.
RECONOCE ALCALDE "NO DEBEN"
El Edil enfatizó que no son atribuciones de los policías estatales y funcionarios estatales andar decomisando autos americanos a ciudadanos comunes que no los tienen en venta, sino que los usan como transporte propio.
"Eso sí, si hay autos robados esos van a recogerlos", apuntó, "es más, invitamos a la ciudadanía a que acudan al edificio de Seguridad Pública Municipal, si tienen duda del carro que compraron de buena fe, allí lo van a checar si es robado o no, y el trámite es gratis", abundó.
Quienes conocen de cerca al ex gobernador Jorge Torres López aseguran que, debido a su “debilidad de carácter”, ofrecerá a las autoridades toda la cooperación necesaria para escapar de la cárcel y eso incluiría testificar en contra de quienes fueron sus cómplices en el pasado
A decir de quienes conocen personalmente a Jorge Torres López, el ex gobernador de Coahuila, detenido a petición de las autoridades de Estados Unidos, sería un hombre de carácter débil que estaría dispuesto a entregar a cualquiera con tal de librarse de la cárcel.
Fuentes cercanas a su familia, así como ex compañeros de trabajo de Torres López, que hablaron con VANGUARDIA a condición del anonimato, coincidieron, en entrevistas por separado, en afirmar que los cómplices del también ex alcalde de Saltillo deben estar “muy preocupados” por lo que aquel pueda “confesar” ante las autoridades.
“Te aseguro que todavía no lo subían a la camioneta (cuando lo arrestaron) y ya estaba hablando”, dijo una de las fuentes, quien afirmó que justamente el “pánico” que le provocaría al exmandatario la posibilidad de ir a la cárcel sería la causa de que se encuentre en la situación actual.
Una de las fuentes consultadas recordó que el 21 de noviembre de 2013, agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) detuvieron a María Carlota Llaguno, esposa de Torres López, en el aeropuerto internacional de McAllen, Texas.
La detención, registrada cuando Llaguno intentaba ingresar a territorio estadounidense, implicó someterla a interrogatorio, la cancelación de su visa de turista y la prohibición para entrar al vecino país durante cinco años.
“Después de ese episodio -recordó la fuente- Jorge no volvió a ir a Estados Unidos”, lo cual habría implicado la aceptación tácita de su culpabilidad en el caso que por lavado de dinero y fraude bancario le enderezó una fiscal del vecino país.
De acuerdo con la información que ha publicado VANGUARDIA, la fiscal federal Julie Hampton habría presentado un caso penal en contra de Jorge Torres el 14 de noviembre de 2013 y de éste habría derivado una citación para que el exgobernador se presentara a declarar, citación a la cual Torres López respondió con una petición para que los funcionarios judiciales de Texas se trasladaran a Coahuila a recoger su testimonio.
El 5 de junio de 2014 la petición del exgobernador fue rechazada por la jueza Janice Ellington, a partir del informe de un agente del Servicio Tributario Interno de Estados Unidos (IRS, por sus siglas en inglés), en el cual consta que, entre enero de 2012 y julio de 2013, Torres López y Carlota Llaguno habrían viajado hasta en 14 ocasiones a los Estados Unidos.
“El gobierno ha demostrado que, antes de ser acusado penalmente, Torres viajaba de manera rutinaria a Estados Unidos, lo que indica que ahora permanece fuera del país de manera deliberada para evitar que se le someta al proceso penal”, dijo la jueza en su oportunidad, tras lo cual declaró aTorres López prófugo de la justicia estadounidense.
Las fuentes consultadas coincidieron en afirmar que Torres López habría preferido ser declarado culpable, y perder toda posibilidad de volver a viajar a Estados Unidos, en donde incluso posee una casa desde hace muchos años, antes de correr el riesgo de ir a la cárcel.
Cuatro años y medio después, sus peores temores se han materializado, pues hoy se encuentra detenido y enfrenta un proceso que podría culminar -pese a la suspensión provisional que un juez de amparo le concedió este jueves- con su extradición a los Estados Unidos.
“Se siente traicionado”
No solamente el temor a permanecer en prisión podría llevar a Jorge Torres a “entregar” a quien hiciera falta para librarse del castigo, o al menos para disminuirlo al mínimo, sino también el hecho de “se siente traicionado”, afirmó una de las fuentes consultadas por VANGUARDIA.
De acuerdo con la fuente, el exmandatario estatal tenía, sobre todo, “una gran necesidad de reconocimiento social” y por ello habría aceptado jugar el rol que se le asignó en el gobierno de Humberto Moreira, aunque también lo habría hecho por ambición económica.
Sin embargo, Torres López no habría imaginado que terminaría en el papel de “chivo expiatorio” a quien se le intentaría cargar toda la responsabilidad de la “megadeuda” coahuilense, además de que tal hecho perjudicaría gravemente a su familia, que es “su mayor adoración”.
Hoy, tras las rejas, el saltillense sentiría que se le ha dejado sólo y tal hecho, aunado a su “debilidad de carácter”, seguramente le llevará a hacer cualquier cosa con tal de salir bien librado de esta, consideró la fuente.
El gobierno de Tamaulipas bajo la gestión "corrupta y rapaz" del Panista Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca ha pagado millones de pesos por servicios de guarderías a particulares a los que les ha dado contratos de forma directa, esto es, sin licitación, y ocultando información como la cantidad de niños por los que pagó.
El gobierno federal anunció el jueves que los padres de los niños que estén en guarderías federales recibirán el dinero directamente, para evitar corrupción o desvío de pagos a terceros o intermediarios.
Tanto la actual como la anterior administración del gobierno estatal han realizado contratos, los cuales en su versión pública tienen ocultos datos como la cantidad de niños, o el costo por cada uno.
En el oficio CCYOP/145/2017, el gobierno declara que se contrató a guarderías por adjudicación directa, sin que hubiera licitación, y menciona tres pagos, uno por 2 millones 512 mil pesos, otro por 2 millones 228 mil pesos y un tercero por un millón 972 mil pesos para dar servicio de guardería a hijos de trabajadoras del gobierno. La cantidad de niños también fue borrada.
“El proveedor suministra y/o presta a la ‘Secretaría’ los Servicios de Guardería para (CANTIDAD BORRADA) Alumnos de Educación Preescolar y (CIFRA BORRADA) Alumnos de Educación Inicial por el periodo comprendido del 1 de enero al 31 de julio de 2017.
“El Valor del presente contrato es por la cantidad de $2 millones 228 mil 799 pesos…”, se lee en el contrato.
“(CANTIDAD BORRADA) Alumnos de Educación preescolar, a un costo mensual por alumno de (CANTIDAD BORRADA)…”, añade el documento.
El ocultamiento de información como los costos unitarios, y la entrega de contratos sin licitación son prácticas que promueven la opacidad y la corrupción, señalan organismos como el IMCO.
De la misma forma que en el anterior contrato, en el 2016, con la pasada administración, se realizó un contrato por servicios de guardería contratados por el gobierno estatal. El documento tiene borrados datos como la cantidad de niños, sólo dan las cifras de lo que pagaron.
Y en Coahuila reportaban niños ‘fantasma’
Cifras infladas en la aplicación del subsidio para estancias infantiles de Coahuila, han sido detectadas por el representante del gobierno federal, Reyes Flores Hurtado.
Para ello, se reportaba un número mayor de menores atendidos de los que realmente se recibían en la guardería, por lo que se encuentran en proceso de revisión las 232 estancias del Estado, para proceder en consecuencia.
“Estamos revisando todas las estancias infantiles por el tema de seguridad para la atención más profesional y eficiente a los niños; estamos revisando porque había muchas demandas prácticamente en todo el país, no nada más en Coahuila, de que tenían menos niños y se estaba cobrando un subsidio por más, se apoyaba a 60 niños y sólo estaban 30, había niños ‘fantasma’, eso es lo que queremos evitar”, indicó.
Con información de:Excélsior/ElMañana de Nuevo Laredo/
El ataque al Restaurante El Gran Pastor, es un acto de terrorismo que debe prender las alertas de las autoridades para evitar que vuelvan a registrarse. dijeron ayer líderes de organismos y legisladores locales.
Gilberto Marcos, presidente de Vertebra, consideró que esos hechos van más allá de un "pataleo" de la delincuencia organizada.
"Obviamente va a haber pataleo de parte de los grupos de la delincuencia organizada y están llegando a extremos de terrorismo que ojalá no sigan escalando", expresó.
"Esperamos que bien coordinados, y bajo el mando del Ejército, pueda darse con los responsables y evitar que ésto siga pasando, porque de nada nos sirve que haya coordinación si van a seguir este tipo de acciones que alarman más a la ciudadanía, porque hace recordar lo del Casino Royale".
La mañana de ayer, tras desalojar a unos 30 empleados, hombres armados rociaron gasolina y prendieron fuego al Restaurante El Gran Pastor ubicado en la Avenida Gonzalitos, en Monterrey.
El ataque -el segundo que se registra en ese negocio, pues antes un comando ejecutó a su gerente- se registró horas después de que el Ejército asumió un mayor control en las acciones contra la inseguridad en Nuevo León.
"Se deberían de prender todas las alertas", añadió Juan Manuel Ramos, de Redes Quinto Poder, "porque ésto es terrorismo, la crisis por la inseguridad parece que está otra vez llegándonos al cuello y no podemos permitirlo".
Por separado, el líder de la fracción del PT en el Congreso local, Asael Sepúlveda, coincidió el ataque al restaurante ronda en el terrorismo.
"Son cosas que preocupan, el que se den este tipo de hechos en lugares públicos y hay que investigar a fondo cual es la causa real de ese hecho delictivo, porque ya son francamente actos que lindan con el terrorismo", expresó.
Por su parte, Luis Donaldo Colosio, de Movimiento Ciudadano, dijo que esos ataques tienen el propósito de mandar mensajes a los grupos delictivos, pero también de sembrar el terror.
"Están tratando de mandar mensajes, de sembrar terror y que las corporaciones de seguridad pública se vean intimidadas, que la gente se vea asustada", agregó.
El debate sobre la guardia nacional parece un mal sueño, una pesadilla, y para tratar de salir de ella se debe asumir que Andrés Manuel López Obrador sufre de la misma ingenuidad que aquejó a Francisco I. Madero. Trato de imaginar que, así como Madero, el actual presidente de la República no advierte los riesgos de movilizar a los militares que, con órdenes civiles o sin ellas, pasaron por alto el huachicoleo y el tráfico de drogas en el país.
Si el presidente se atreve a decir que Fitch es hipócrita por guardar silencio frente al saqueo de PEMEX, por lo menos debería calificar de ineptos —cuando no corruptos— a los militares; incapaces de defender instalaciones estratégicas de seguridad nacional del Estado mexicano.
Madero pensó, en su momento, que podría ganarse la lealtad del mismo Ejército federal que combatió y, por ello, desbandó al Ejército Libertador que había derrocado a Porfirio Díaz. El resultado fue un golpe de Estado y la dictadura militar de Victoriano Huerta. La apuesta militarista actual de la autodenominada cuarta transformación encierra los mismos riesgos que persiguieron a Madero y que han dado al traste con otras democracias en la región y el mundo. Pero asumir ingenuidad implica pasar de una pesadilla horrible a una realidad brutal, y exonerar por ignorancia a los artífices de esta decisión.
Convencerse de que todo esto es un acto inconsciente es un reflejo de supervivencia porque la alternativa es aterradora. Suponer lo contrario significaría reconocer que el presidente de México ha decidido poner en manos del ala armada del viejo régimen el poder para mantener el orden a su gusto —el de los militares. Lo que implicaría que el presidente ha venido a hacer el trabajo más sucio de todos, tapar a los caciques que se han ido y a su brazo armado. Si la decisión es consciente, esto también implicaría (de facto) que AMLO está construyendo un ejército capaz de resistir el control civil o suplantarlo en el momento que ellos lo decidan. Esto porque las relaciones cívico-militares están siempre dominadas por una paradoja fundamental: los ejércitos son la última línea de defensa de los gobiernos, pero son también el único elemento interno que puede sustituirles en un sólo movimiento de ajedrez. El mando civil y las restricciones de participación política a los militares son un ejercicio de prudencia política ahí donde la sombra de la dictadura, militar o de partido, amenazan las libertades. En lenguaje militar AMLO está entregando —esperemos que sin saberlo— la plaza pública a los militares.
Puede ser inconciencia, ingenuidad o espiritismo, pero la esperanza de que esto sea un juicio irracional del presidente, una pulsión, abre la puerta a pensar que la reflexión es posible. Algo que está claro es que AMLO organiza su mundo a partir de una fe ciega en la buena voluntad del pueblo y, francamente, espero que no esté equivocado, así podría escuchar los reclamos de buena fe que se hacen en contra de la guardia nacional. Este necesario optimismo se tiñe de dudas cuando un presidente que conoce tanto de historia, como él mismo señala, interpreta el pasado contemporáneo de México de forma maniquea. Si el mundo se dividiera en buenos y malos, como AMLO lo divide, hubiese bastado que Huerta no fuera traidor para que la Revolución se consolidara con Madero. Asombrosamente, para el presidente nada tendría que ver el error táctico de Madero en no reemplazar al Ejército federal con su Ejército Libertador para asegurarse la lealtad de las fuerzas armadas. Tomando en cuenta que, dadas sus capacidades, las fuerzas armadas en el México actual no asumen el poder porque no quieren (o son ‘leales’) darles aún más poder es un desatino político. Sobre todo, si fueron estas mismas fuerzas armadas las que ayudaron a construir el orden político que AMLO ha combatido los últimos treinta años.
Lo más espeluznante de conceder que esto es un ejercicio consciente del presidente de la República y no un efecto de inconsciencia o ignorancia, es reconocer que las puertas de la democracia abren los caminos del poder a quienes desprecian la vida en sociedades abiertas y plurales. También sería muy desconcertante advertir que el presidente de la República trata de mantener al país militarizado a pesar de los terribles efectos de esa política. Efectos que pueden verificarse en números de violaciones a derechos humanos, ejecuciones extrajudiciales, tortura y desapariciones forzadas cometidas por militares. Finalmente, si esto es un acto racional y calculado, la cuarta transformación estaría alineando las fichas para que la vida política en México gire en torno a las capacidades, necesidades, virtudes y lealtad del ejército. Sin preocuparse por la arbitrariedad histórica que despliegan los militares en sus actividades y la ausencia de mecanismos institucionales o políticos para poner límites a estas arbitrariedades y abusos. Es escalofriante pensar que el poder político que AMLO atesora es uno sin restricciones y fundado en las armas; y no el poder democrático limitado por los derechos de las personas y las instituciones.
El debate actual sobre la reforma constitucional parece llevarnos por un camino de argumentos legales que afirman o niegan la constitucionalidad de que los militares hagan tareas de seguridad pública. La preocupación legal es que en la constitución se otorguen poderes a los militares que les blinden frente a la rendiciónde cuentas y sanciones respecto a violaciones de derechos humanos que han cometido y cometerán en el futuro. El contenido del debate legal es importante, pero también genera focos de preocupación una vez cerrado y decidido. Éste podría ser el principio de una clausura paulatina del espacio público para denunciar, resistir políticamente y visibilizar las violaciones a derechos humanos. Es decir, que deje de ser legítimo (útil) levantar la voz en contra de los militares. Hasta hoy, por lo menos, denunciar estas violaciones ha sido aceptable, pero ¿qué pasará cuando desde la Constitución los militares gocen de todos los fueros y privilegios que les garanticen impunidad?
La pesadilla parece localizarse en el futuro, y sus signos en el presente apenas se manifiesta cuando nos esforzamos por pensar sobre las consecuencias de lo que está sucediendo más allá de la jerga legal. ¿Alguien se ha imaginado qué pasara si esta apuesta no funciona? ¿Cómo se habrán de recortar los privilegios a los militares, y en qué circunstancias los militares accederían a renunciar a estos privilegios? El lenguaje de la emergencia nacional o la necesidad, que utiliza la cuarta transformación para justificar este cambio legal, es sumamente peligroso. En la imaginación humana, y en la historia misma, estos discursos de necesidad han sido los pilares de la distopia y las armas con las que se ha deshumanizado, desaparecido, mutilado y asesinado a millones de personas. La necesidad histórica de los regímenes socialistas o las necesidades de seguridad nacional de las dictaduras del cono sur, son ejemplos de cómo la necesidad y la excepción pueden justificarlo absolutamente todo.
En nuestra América Latina, el discurso de la necesidad y la seguridad nacional ha abierto las puertas a las dictaduras militares más ruines. Pero la lógica de la necesidad no es endémica a las Américas, desde Alemania en 1933, con la Ley Habilitante, las medidas excepcionales y el recurso a la administración organizada de la violencia, han estado al servicio del quebranto a la libertad. Las dictaduras militares o las dictaduras de clase, siempre pidieron sacrificios temporales de libertades y derechos para hacerlos realidad en otro momento, para otra generación, y siempre legitimaron estas medidas en sus leyes. El problema es que la necesidad no conoce límites y esta retórica de la excepción suele extenderse en el tiempo, el espacio y la vida de las personas para normalizar prácticas como la supervisión y vigilancia desproporcionadas del gobierno en la vida de los ciudadanos, o limitar y decidir sobre la naturaleza de las publicaciones y producciones culturales que se pueden difundir, por ejemplo.
Las consecuencias y peligros de los discursos de excepción y necesidad de la cuarta transformación difícilmente pueden condensarse en argumentos legales y sería un riesgo no nombrar los riesgos más amplios. Si el presidente no es ingenuo, como lo fue Madero, estamos ante una apuesta de transformación de México hacia una sociedad que dependerá de la buena fortuna y voluntad de un solo hombre al mando de unas corporaciones militares que son más poderosas y capaces que cualquier otra institución en México, incluida la presidencia de la República. Algo más: estas corporaciones militares comenzarán a tener intereses creados en asuntos económicos y políticos que usualmente eran prerrogativa de las instituciones civiles, la administración aeronáutica, la construcción, el transporte de combustible y la seguridad pública. Una vez ungidos con todo el poder, ¿quién hará que los militares se replieguen cuando no se les necesite más?
La pesadilla no se esfuma con el artilugio de imaginar un presidente ingenuo. Al contrario, a cada vuelta de tuerca queda más claro que el camino de la militarización tendrá las mismas consecuencias si el presidente no advierte los riesgos de esta jugada o si, por el contrario, ha calculado cada movimiento. En cualquiera de los dos escenarios la preponderancia del ejército en la vida de los ciudadanos será cada vez más visible. La única diferencia es que un presidente que no ha decidido y pensado su estrategia puede aún recapacitar y escuchar opiniones. Por el contrario, si ya todo está pensado y planeado no existe salida de esta pesadilla. Un presidente ingenuo podría escuchar y recapacitar, cuestionar cómo sus apuestas y decisiones representan riesgos políticos para su propia idea de la transformación de México. El problema de Madero nunca fue sólo su ingenuidad, sino el carácter mesiánico de su misión y las voces que guiaban su destino, Madero nunca fue dueño de sí mismo. Ojalá AMLO escuche más voces que las órdenes de los generales. En estos tiempos de transformación, AMLO debería recordar al buen Artemio Cruz diciendo que las revoluciones —transformación en este caso— las hacen hombres de carne y hueso, no santos y que todas terminan creando una nueva casta dominante. La pregunta que podría hacerse el presidente, para despertarnos a todos de esta pesadilla, es si esa nueva casta dominante en México será el ejército, como en tiempos prerevolucionarios. (Imagenes/twitter)
Autor: Rodolfo Franco Franco. Director de Desarrollo Institucional Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C. Twitter: @francopolis
Con engaños, jóvenes son reclutados vía Facebook y WhatsApp por el Cártel Jalisco Nueva Generación bajo la promesa de darles un empleo, para luego secuestrarlos y llevarlos a campamentos para entrenarlos como sicarios.
Una investigación de Quinto Elemento Lab, a cargo de Alejandra Guillén y Diego Petersen, pudo conocer el nombre de uno de los sobrevivientes, quien relató parte de su historia.
De acuerdo con Luis, a principios de 2017 él trabajaba en un centro de rehabilitación, pero como no le alcanzaba el salario y quería alejarse del ambiente de las adicciones, buscó un nuevo trabajo utilizando las redes sociales.
En abril de ese año se unió a la página de Facebook Bolsa de Trabajo GDL y Trabajos Guadalajara. Por inbox lo conectaron para una oferta laboral: 4 mil pesos a la semana como guardia de seguridad. Luego contactó a la mujer que le envió el mensaje y ella le pidió que se comunicara con Mario, el supervisor en turno de la empresa.
Una semana después lo agregaron a un grupo de WhatsApp junto con otras 15 personas interesadas en el trabajo. Les pidieron acudir a un entrenamiento al municipio de Tala y les darían los 4 mil pesos por adelantado.
Luis iba ilusionado. Cómo podría pensar que en su primer día de trabajo los meterían en casas de seguridad y luego los treparían a campamentos de la Sierra de Ahuisculco, pero no para matarlos, sino para entrenarlos y obligarlos a trabajar para el Cártel Jalisco Nueva Generación. Las familias de algunos de ellos los reportaron como desaparecidos, sin saber que estaban vivos en manos del crimen organizado.
Una de las personas que orquestaría tal artimaña es Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, "El Sapo" o "El 90", quien presuntamente es el segundo en el mando de Nemesio Oseguera 'El Mencho', quien es el líder del CJNG.
El testigo que logró huir de los campos de entrenamiento del CJNG señaló que pudo ver a "El Sapo" escoger a catorce personas para que fueran asesinadas después de pelearentre ellos.
De acuerdo con el trabajo de investigación, la Fiscalía de Jalisco realizó operativos en julio de 2017 y encontró campamentos de entrenamiento. En uno de ellos detuvieron a 15 hombres, tres de los cuales tenían reporte de desaparición y pudieron comprobar que estaban retenidos contra su libertad. Ellos tres fueron liberados y su testimonio quedó asentado en la carpeta de investigación 1611/2017, al igual que el de Luis.
Gracias a su relato y a testimonios anónimos ahora sabe que a la sierra de Ahuisculco se llevaron a decenas de hombres de los valles de la región de Tequila, del Área Metropolitana de Guadalajara, de otros estados e incluso migrantes centroamericanos, y que la esclavitud y el trabajo forzado ha sido un modus operandi del Cártel Jalisco Nueva Generación para asegurar el funcionamiento de sus negocios.
"Al contactarme para el trabajo pregunté si todo era legal. ´Mira, si fuera ilegal no te mandábamos a entrenamiento para que puedas portar un arma. No te apures, todo será legal´. Le dije ´Oiga, pero ¿todo va a estar bien? Tengo a mi mamá enferma y necesito comunicación con ella´. Ahí fue cuando me dijo Mario que le caí a toda madre, que iba a llegar recomendado por él. Agarré taxi al Periférico. A los 10 minutos llegó un carro. Me preguntaron si me llamaba Luis. Les dije que sí. Me subí y fuimos por otro muchacho, nos metimos a un lugar muy enredoso. Salió un güero con barba, pelo poco chinito, gordito, de ojos verdes, ahora sé que se llama Ignacio. Dos mujeres salieron a despedirlo, no se quitaron de la entrada hasta que nos fuimos. Vi nervioso al chofer, fumaba un cigarro tras otro. Le hice plática y me dijo que tenía apenas una semana trabajando, pero que no le habían pagado viajes anteriores. Era el primero de mayo. Nos dejaron en la carretera y ahí llegó una pick up con otros tres muchachos que venían del Estado de México. Uno tenía ojo postizo, otro era delgado con pierna postiza y el tercero era gordito con un mechón de pelo que le salía de la frente. El chofer era un gordo sucio que nos ordenó subirnos a la caja. En el camino supimos que los cinco habíamos estado en el Whatsapp un día anterior y habíamos sido contactados por medio de bolsas de trabajo a las que nos inscribimos en Facebook para el trabajo de escolta o guardia de seguridad por 4 mil a la semana. Era muy atractivo para mis necesidades.
"Nos cambiaron a otro carro. Dimos vuelta rumbo a Tala, nos metimos en una brecha y llegamos a una finca abandonada, con alambres de púas, palos de madera, había un hombre con cuerno de chivo que nos decía que siguiéramos hacia adentro. Observé que no había muebles, sólo personas en el piso, 38 amontonadas en el suelo. Fue cuando me di cuenta que me había metido en un problema porque no era normal eso. Al entrar al cuarto nos ordenaron guardar silencio y sentarnos, diciéndonos que no podíamos ni ir al baño a menos que pidiéramos permiso. Éramos puras personas humildes y pobres, había gente que tenían cara de malandrines y otros que tenían cara de que no tenían nada que perder en la vida. Me di cuenta que había cruzado la línea de no regresar y que quizá pasaría algo malo, de hecho se percibía un olor extraño, se veía la mirada de tristeza y miseria en las personas".
En su relato, Luis describe que para sobrevivir hay que ganarse la confianza de los captores. Al final, el cártel decide matar a los que no se pliegan o no son útiles para sus propósitos.
"Yo reconozco a todos, fueron 14 en total, los sentaron en una choza frente a los dormitorios y les dijeron que no se movieran. A los demás nos sentaron en otra choza. Llegó una Cheyenne gris con placas de Estados Unidos y dos sujetos con pistolas tipo escuadra. Uno era El Greñas (muchacho de 20 ó 21, cara de niño, mano derecha de El Sapo) que les gritó a los que se querían ir: "A ver cabrones, pónganse a pelear todos contra todos", y comenzaron a hacerlo, el que cayera iba a morir. Al primero que cayó le decían La Jaina (chaparrito, 1.70, nariz grande, cara grande, güero, pelo por todos lados, indigente de Guadalajara) cayó noqueado de rodillas. Le dieron de balazos. Luego El Guachito, alto, narizón; cuando vio que le iban a tirar, gritó "¡nooo!" levantando las manos en señal de defensa. Le dieron dos balazos. Después Nopal, Toño, Chucho y El 18 abrieron fuego contra todos, entre ellos un ex policía.
"Al último quedó un niño de 17 años con las manos metidas entre las piernas, cabeza agachada, meciéndose. Se acercaron a verlo porque quedó vivo. Le dijo El Pitayo: "Estos putos te dijeron que dijeras que te querías ir". Sacado de onda, respondió "ajá", y el muchacho pidió llorando "es que quiero ver a mi hermanita y mi mamá". Le dieron un balazo. Entre los muertos estaban Ignacio, que llegó conmigo el primer día, y Ernesto. Al taquero también le dieron un balazo por la espalda, siendo entonces ya 15 muertos. A los que por miedo no manifestamos querer irnos nos hicieron llevar los cuerpos. Duramos hora y media porque había unos muy pesados, teníamos que arrastrarlos para echarlos a los elotes".
Echarlos a "los elotes" es incinerarlos: en una zona boscosa aprovechaban las zanjas que hacen en la tierra las corrientes de agua que bajan entre pinos y encinos durante el temporal de lluvia. Ahí, sobre la tierra rojiza, echaban leña, luego los cuerpos, apilados y partidos, para prenderles fuego con gasolina, hasta que sólo quedaban huesos quemados y objetos de metal como hebillas y botones de pantalón.