La Hacienda de la 4T 2.0 viene presumiendo “superpeso” y “solidez recaudatoria”, pero cuando uno baja del power point al piso de tierra resulta que el Gobierno está recibiendo menos lana, cobrando más impuestos al cigarro y al chesco, y encima le echa la culpa al tipo de cambio como si fuera huracán categoría 5.
Los números que no caben en la mañanera
- Los ingresos totales del sector público cayeron 0.7 por ciento real anual en el primer trimestre, a 2.2 billones de pesos; el golpe vino de un desplome de 9.4 por ciento en los petroleros, mientras los no petroleros apenas se movieron 0.4 por ciento, cita Reforma.
- Dentro de los no petroleros, los tributarios –la joya de la corona del SAT– ya no suben, ahora bajan 0.6 por ciento real, y se quedan en 1.5 billones de pesos, publica El Universal.
- El IEPS, ese impuesto que juran que es “para tu salud”, se disparó 19.4 por ciento gracias al sablazo a tabacos y bebidas saborizadas, pero ni así alcanza para tapar los hoyos de un ISR que cae 4.1 por ciento y un IVA que se achica 3.7 por ciento real.
En español de banqueta: entra menos dinero por trabajo, consumo y petróleo, pero sí te están cargando la mano cada que compras cigarros, refrescos o llenas el tanque.
El superpeso, nuevo chivo expiatorio
- Édgar Amador,el Secretario de Hacienda , sale a cuadro con sus láminas a explicar que no es que la economía ande cojeando, sino que el “superpeso” pegó en los ingresos: el tipo de cambio promedio pasó de 20.42 a 17.57 pesos por dólar entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026.
- Traducción oficial: como el dólar vale menos pesos, lo que México cobra por exportaciones, importaciones y venta de hidrocarburos se ve más chiquito en las cuentas públicas, y eso arrastra a la baja la base gravable del IVA y de los impuestos a las importaciones.
En cristiano: cuando el peso se fortalece, sí, te alcanza un poquito más para comprar en Amazon, pero al fisco le entra menos por cada dólar que cobra afuera; el problema es que el Gobierno usó ese cuento para no hablar de que simplemente se está moviendo menos mercancía y se está produciendo menos, como refiere El Financiero/
El SAT ya no trae racha goleadora
- Hacienda reconoce que el ISR se vino abajo porque en marzo las personas morales pagaron menos de lo esperado en su declaración anual, o sea, las empresas no traen los números que el propio Gobierno se había creído en sus proyecciones optimistas.
- El IVA, que debería reflejar el jaloneo del consumo interno, presenta una caída real de 3.7 por ciento; si la gente y las empresas estuvieran gastando como dicen los spots, ese impuesto iría para arriba, no en reversa.
Así que el discurso de “recaudación histórica” se topa con la realidad: las finanzas públicas ya no dependen solo del apretón fiscal, sino de una economía que coquetea con el estancamiento mientras el Gobierno sigue gastando como si todo fuera según el plan.
IEPS: el impuesto que sí crece, pero sobre tu bolsillo
- Donde sí hay fiesta es en el IEPS: 19.4 por ciento de crecimiento real gracias a la actualización de cuotas a tabacos labrados y bebidas saborizadas, más un empujón del componente de combustibles.
- Eso sí, con toda seriedad, Amador aclara que “desde mediados de marzo se retomaron los estímulos a gasolinas para proteger la economía de las familias”, o sea: primero te subo la cuota, luego te subsidio tantito y luego salgo a presumir que te estoy “cuidando”.
En la esquina de la tiendita el mensaje es más simple: los precios de lo que compras a diario incorporan un IEPS cada vez más gordo, y ese es el único rubro que de verdad está sacando la cara por la recaudación, mientras el resto se hace bolas.
Y para rematar: PIB en reversa
- Como si hicieran falta malas noticias, al mismo tiempo que se adelgazan los ingresos públicos, el PIB se contrajo 0.8 por ciento en el primer trimestre frente al trimestre anterior, con un crecimiento anualito de 0.1 por ciento que huele más a frenón que a “moderación de crecimiento”.
- La agricultura, la manufactura y los servicios se fueron para abajo, pero Hacienda insiste en que todo se debe a “factores externos” y a la “política comercial de Estados Unidos”, mientras en casa las señales de enfriamiento se acumulan.
En suma, el cuadro que no te ponen en la pantalla es sencillo: la economía se desacelera, los ingresos del Gobierno se encogen, el petróleo deja de ser salvavidas, el SAT pierde fuelle y el único impuesto que despunta es el que te cobran por fumar, tomar refresco y mover mercancías; pero en la narrativa oficial, el villano sigue siendo el tipo de cambio, nunca el modelo ni las decisiones de política económica.

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