Otra vez el guion ya conocido: balazos de alto impacto, víctimas con uniforme federal —esta vez asignados nada menos que al Consulado de Estados Unidos en Matamoros—, presión mediática, y luego… el comunicado. Escueto, administrativo, casi burocrático. La tragedia convertida en boletín.
La Fiscalía General de la República y la Secretaría de Seguridad de Omar García Harfuch y 6 dias después, salieron a “informar resultados”. O más bien, a administrar expectativas. Porque lo presentado dista mucho de responder a la dimensión del agravio: un ataque directo contra personal de protección federal en una plaza donde el crimen organizado representado por Alfredo Cardenas,sus hijos y hasta su esposa, operan con estructura, jerarquía y control territorial secundados por las siglas de MORENA.
¿El saldo oficial?
Una capirotada de ocho detenidos en “flagrancia”, armas, cargadores, chalecos, ponchallantas y vehículos. El típico decomiso que luce bien en fotografía, pero que dice poco sobre desarticulación real.
Ningún nombre que se parezca al de Alan Alexis o Axel Alfredo,las cabezas visible del ataque que no iban a esperar el operativo.
Ningún operador estratégico. Mucho menos rastro de los mandos que ordenan, financian y sostienen la maquinaria criminal que en Matamoros operan con la venia del alcalde Alberto «Beto» Granados y el gobernador Americo Villarreal Anaya,solo basta atender las evidencias del amasiato..
Porque mientras el comunicado enumera cartuchos como si fueran trofeos, la realidad —esa que documentan reportes independientes— apunta a otra cosa: los verdaderos responsables, la plana mayor, simplemente no estaban ahí. Huyeron. Se movieron. Se replegaron. Como ha ocurrido una y otra vez.
Y es que, según versiones periodísticas, los llamados “Hijos del Contador” y operadores ligados a estructuras del Golfo-Morena-Escorpión siguen fuera del alcance. Intocables. Invisibles para los operativos que, casualmente, siempre terminan capturando a los reemplazables.
El mensaje es claro, aunque no lo digan: esto es lo que hay.
Tan “relevantes” resultan las capturas que ni siquiera ameritaron el ritual digital del poder. Ni un tuit de García Harfuch. Silencio. Como si el propio gabinete entendiera que lo presentado no alcanza para presumir victoria, ni siquiera narrativa.
Porque aquí no se trata de decomisar arsenales —eso ocurre todos los días—, sino de desmontar estructuras. Y en ese terreno, los resultados siguen siendo selectivos, parciales… o francamente inexistentes.
Tan solo basta escuchar el nombre y apellido del alcalde de Morena cada que se dice en voz alta el del Cartel.
Mientras tanto, Matamoros acumula episodios. Tercero al hilo. Y contando.
Pero tranquilos: ya hay detenidos. Con eso debería bastar.
Conformense.
Es lo que hay, lo dice el aparato federal bueno para las verdades mediáticas y muy malo para procesar la «verdad procesal», porque el que paga, sigue mandando.
Con informacion: ELNORTE/

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