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sábado, 23 de mayo de 2026

"NARCOS y...un POLITICO OPOSITOR ?: CRUZA el ATLANTICO LOCALIZACION EXITOSA pero ATORON FALLIDO de CABEZA de VACA y demas EXTRADITABLES"...todo con el animo presidencial de "no entregar a Rocha".


En Palacio Nacional han presumido eficiencia quirúrgica,pero «selectiva», pues México bajo este gobierno convirtió la extradición en una especie de paquetería exprés sin etiqueta legal clara: “expulsión”, “entrega”, “traslado” o lo que convenga al momento. Resultado: 92 objetivos enviados a Estados Unidos desde octubre de 2024, muchos de ellos piezas codiciadas por Washington en su guerra antidrogas, que ya se convirtieron en bumerán contra Morena y el oficialismo.

Y es que,la Presidenta Sheinbaum con el animo por delante de defender al narcogobernador de Morena, Ruben Rocha Moya Moya,ya quiere reciprocidad argumentando que la respuesta estadounidense en casos análogos parece escrita en letra microscópica: 269 solicitudes mexicanas acumulando polvo desde 2018. No es que no entreguen a nadie —ahí están César Duarte o La Troca—, pero a ella claramente mas que extraditarlos, le urgen argumentos para no entregar a Rocha y no sale del hoyo semántico.

El reclamo de “falta de reciprocidad” de Sheinbaum no surge por casualidad, sino por causalidad, justo después de que Estados Unidos agitara el avispero acusando al gobernador de MORENA en Sinaloa, Rubén Rocha, de presuntos vínculos con el narco. México respondió con tecnicismos: faltan pruebas. Curioso estándar, considerando que para mandar capos al norte basta a veces con una figura jurídica que ni nombre tiene.

La lista incómoda: 

El canciller Roberto Velasco destapó parcialmente el catálogo de “pendientes” con Washington y hay de todo:

El “rockstar” Cabeza de Vaca: del fuero al green card

Y aquí entra el personaje que parece sacado de una serie:Francisco García Cabeza de Vaca, exgobernador de Tamaulipas, hoy instalado en Estados Unidos con doble nacionalidad y expediente abierto por:

  • Presunto lavado de dinero del Cártel del Golfo.
  • Enriquecimiento inmobiliario en territorio estadounidense.
  • Desvío de recursos públicos y fraude fiscal.
  • Red familiar y de prestanombres bajo sospecha.

La DEA puso las primeras piezas con escuchas; la UIF completó el rompecabezas financiero. Cuando terminó su mandato, no esperó a ver el desenlace: cruzó la frontera, consiguió protección judicial temporal y se reubicó cómodamente del lado donde México toca la puerta.

La Suprema Corte mexicana ya le quitó el escudo legal. México pidió su extradición en agosto de 2025. ¿Respuesta de Washington? Más información, por favor. El expediente duerme en revisión, mientras el protagonista mantiene su estatus de “intocable internacional”.

Porque si algo define a Cabeza de Vaca en esta historia es su capacidad de mutar: de gobernador bajo sospecha a opositor perseguido, de investigado por crimen organizado a residente protegido en Estados Unidos. Un “rockstar” del limbo jurídico, donde las acusaciones graves no necesariamente implican consecuencias inmediatas.

Ayotzinapa: justicia diferida en territorio ajeno

  • José Ulises Bernabé, exjuez de Iguala, refugiado bajo asilo político en EE UU.
  • Pablo Vega Cuevas, “El Transformer”, operador logístico del narco desde Chicago.

Ambos son nodos críticos para entender qué pasó con los 43 normalistas. Ambos siguen fuera del alcance mexicano. Y ambos dependen de una voluntad política que, hasta ahora, no llega.

Washington y su manual: “no es delito violento”

La constante en las negativas estadounidenses roza lo burocrático-cómico:

  • La industria de las factureras, con Víctor Manuel Álvarez Puga como cerebro financiero de un saqueo multimillonario.
  • Álvarez Puga: delincuencia organizada, lavado y desvío de miles de millones… pero “no violento”.
  • El fraude al Infonavit, donde los Zaga convirtieron contratos públicos en premios privados.
  • Zaga y compañía: fraude millonario… pero “no representan riesgo”.
  • Funcionarios ligados a Ayotzinapa: solicitudes frenadas por falta de papeles adicionales.

La doctrina implícita parece clara: si el crimen no dispara balas, puede esperar. Aunque desangre instituciones enteras.

Pero el silencio también dice cosas. El huachicol fiscal —una red que salpica a Marina, militares,gobernadores,empresarios y crimen organizado— prácticamente desaparece del radar prioritario. Más llamativo aún: ni rastro de la familia Jensen, señalada por traficar petróleo robado a Pemex hacia Texas. Cuando el combustible cruza la frontera, parece que también se evapora el interés judicial de Mexico.

    En medio, los casos emblemáticos —corrupción estructural, desapariciones forzadas, redes criminales transnacionales— quedan atrapados en una diplomacia que negocia tiempos, pero no necesariamente justicia.

    Con información: DIARIO ESPAÑOL/EL PAIS/ZEDRIK RAZIEL

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