Raúl Olmos, periodista especializado en redes de corrupción y autor del libro «Huachicol fiscal. La madre de todas las estafas«, aseguró con Carmen Aristegui que el esquema de contrabando y evasión fiscal relacionado con combustibles fue conocido y tolerado por autoridades federales durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, pese a que, afirmó, existían diagnósticos precisos sobre las empresas, aduanas y mecanismos utilizados para operar la red.
A decir del periodista, AMLO cerró ductos para “matar” el huachicol, y acabó poniéndole nómina oficial a Sergio Carmona,quien fuera conocido como el «Rey del Huachicol», pero ademas reconocido patrocinador de Americo Villarreal, gobernador de Tamaulipas y otros próceres de Morena.
El sexenio del huachicol fiscal
López Obrador cerró los ductos de Pemex en enero de 2019, presentó el manotazo como cruzada patriótica contra el robo de combustible y convirtió la gasolina en deporte de alto rendimiento para las filas en las gasolineras.
Mientras la 4T vendía épica en la mañanera, los huachicoleros fiscales encontraron la ventana perfecta: ya no podían picotear ductos, así que empezaron a meter combustible por la puerta grande de las aduanas, disfrazado de “aditivos” para evadir IEPS y colarse como contrabando documentado.
De la fayuca al huachicol premium
Raúl Olmos recuerda al viejo “rey del huachicol” operando a la antigüita: contrabando bronco, la clásica fayuca de combustible que entraba sin declarar, sin timbrar, sin el teatro de los “aditivos”.
El modelo 4T es más sofisticado: ya no es sólo gasolina clandestina, es gasolina con papeles, sellos oficiales y aduanas que fingen que creen que aquello es cualquier cosa menos combustible.
AMLO, IIIS Servicios y el contrato esquizofrénico
Tras el cierre de ductos, el gobierno compró 500 pipas que se vendieron como muralla contra el huachicol; la operación quedó en manos de IIS Servicios, filial de Pemex dedicada, en teoría, a administrar esa flota.
En 2021, esa misma filial contrató a una empresa ligada a Sergio Carmona, el “rey del huachicol”, y le pagó al menos 22 millones de pesos “para dar servicios”, es decir: el gobierno que decía combatir el huachicol metió al operador estrella del huachicol a su propio esquema “antihuachicol”.
Carmona: fantasma con CFDI
Olmos obtuvo CFDI y documentos fiscales que acreditan los pagos a la empresa vinculada a Carmona, meses antes de que lo ejecutaran en una barbería de San Pedro Garza García, Nuevo León, en noviembre de 2021.
El hermano del “ray del huachicol” fue premiado con una aduana en Tamaulipas, porque en la 4T el conflicto de interés no se oculta: se institucionaliza desde la ventanilla y con gafete oficial.
El decomiso de 2025 y el “cinismo absoluto”
Cuando el gobierno fingió sorpresa por el decomiso de 10 millones de litros de huachicol en marzo de 2025, Olmos lo llama lo que es: cinismo puro y duro, porque en Palacio sabían perfectamente cómo funcionaba la red.
En el libro se documentan reuniones semanales entre funcionarios de la SEDENA, Seguridad y Energía, donde se revisaba por qué aduanas entraba el combustible, qué empresas participaban y cuál era el mecanismo, y aun así la instrucción implícita fue clara: mirar para otro lado.
Diagnóstico perfecto, voluntad cero
El Estado mexicano tenía datos de volúmenes, rutas y empresas, al grado de cuantificar robos tanto en combustible como en impuestos, pero el aparato decidió que era más rentable dejar que se fugaran miles de millones de pesos que romper la red.
Lo que se presenta como caso de crimen organizado es, en realidad, una corrupción estructural donde el crimen se fusiona con el Estado, y el huachicol fiscal se vuelve política pública de facto.
Los nombres propios de la 4T
Olmos enumera a quienes orbitan el esquema: Alfonso Romo Garza, ex jefe de la Oficina de la Presidencia; un hijo del presidente mencionado en el expediente de los marinos; y Amílcar Olán, empresario y amigo cercano de Andy López Beltrán, cuyo negocio fue creado por su propio contador.
La primera importación de Olán se hizo a través de ICON, empresa tejana cateada en Estados Unidos y señalada como pieza central del huachicol fiscal, protagonista de los grandes decomisos en Ensenada.
Marinos, sobrinos y “acción de Estado”
En la investigación se detalla cómo la Marina fue corrompida desde el arranque del sexenio: mandos que protegían abiertamente operaciones de huachicol y hasta liberaban pipas decomisadas a petición de grupos involucrados.
El cáncer llegó hasta sobrinos del secretario de Marina, hoy con investigaciones abiertas, mientras dos hermanos marinos —uno detenido en México y otro en Argentina— se convierten en piezas clave del rompecabezas.
Gertz, Estados Unidos y el frenón tardío
El “despertar” de la Fiscalía en tiempos de Gertz Manero, con conferencias sobre imputados y detenidos, tiene más que ver, según Olmos, con presiones de Estados Unidos que con súbitos ataques de ética en la FGR.
Si por el gobierno fuera, el huachicol fiscal habría seguido corriendo como siempre, porque los diagnósticos existían desde el minuto uno y aun así dejaron que se perdieran recursos federales que pudieron ir a medicinas, obras o simplemente a cumplir la mínima función del Estado.
Huachicol fiscal como política de Estado
Olmos sostiene que el huachicol fiscal no puede entenderse sin la intervención de altos mandos del gobierno, porque la escala del fraude, la evasión del IEPS y la red de protección oficial desbordan el margen de “descontrol” y se acercan peligrosamente a lo que parece una acción de Estado.
Cuando el “rey del huachicol” obtiene contratos directos de una filial de Pemex,un gobernador o muchos fueron patrocinados, los marinos liberan pipas, amigos de los hijos del presidente importan con empresas ahora cateadas en Texas, y los diagnósticos se archivan, lo único que queda claro es que el huachicol fiscal fue la madre de todas las estafas… y la 4T actuó como madre comprensiva.
Con informacion: ARISTEGUI ONLINE/

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