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jueves, 28 de mayo de 2026

«MICHOACANOS DENUNCIAN ASEDIO de MERCENARIOS al SERVICIO del CARTEL de JALISCO»…mexicanos ponen la finca, colombianos los fierros y los tombos mirando pa’ otro lado.


La Meseta Purépecha ya no es un paisaje folclórico de matsas y aguacates, es un campo de entrenamiento para mercenarios colombianos al servicio del CJNG, que se creen en una película de guerra , pero con el guion más mugroso que uno puede imaginarse. Van en sus ocho a diez camionetas blindadas, como si fueran fuerza especial de un país en guerra, y se dedican a amedrentar pueblos, emboscar a la Guardia Civil, volar patrullas con drones y dejar a comuneros purépechas con los huesos en el piso.

Colombianos armados, mal pagados, pero con sed de billete

Resulta que muchos de estos “sicarios” son exmilitares colombianos que entraron legales a México, seducidos por anuncios de “seguridad en huertas” y sueldos de hasta 37.000 pesos mensuales si sobreviven al mes, como si el CJNG fuera una multinacional de seguridad privada. 

Ellos llegan pensando que cuidan cítricos, se encuentran en un campamento lleno de AK‑47, municiones de alto calibre y un jefe de celula que les dice “aquí no guardas cítricos, aquí guardas territorio”. A quienes se arrepienten, les quitan el pasaporte, les apuntan un fusil al cuello y les explican que el contrato fue por la vida entera, a menos que decidan morir pronto.

Michoacán: laboratorio de narcoterrorismo internacional

En Michoacán, el CJNG ya no se conforma con sicarios locales:mete a colombianos a la jugada, los arma como si fueran fuerza táctica, y los deja rodando por la Meseta Purépecha para quitarle terreno a rivales como el Cartel de Los Reyes y el Cartel de los Caballeros Templarios. 

Las comunidades de Zamora, Jacona, Tangamandapio, Tangancícuaro, Chilchota, Charapan, Paracho, Cherán, Nahuatzen y Los Reyes ya ni saben si lo que suena a la noche es un tractocamión o un convoy de “paramilitares” disfrazados de seguridad privada.

El asunto ni es nuevo ni es un error: el mismo gobierno mexicano ya detuvo a 12 colombianos vinculados al asesinato de ocho soldados con una mina antipersona, y el presidente Petro confirmó que eran exfuerzas armadas que se vendieron al cartel como si fuera simple outsourcing de violencia. Es decir, Colombia exporta veteranos, México les da visa, y el narco les paga el pasaje de regreso a la guerra, pero esta vez sin uniforme y sin bandera, solo con el parche de las cuatro letras.

“Seguridad” para el narco, Narco‑seguridad para el pueblo

Mientras tanto, las guardias comunitarias purépechas se la juegan con kalashnikovs y valentía, tratando de defender territorios que ni el gobierno ni el Ejército logran controlar, mientras que el CJNG se arma como una fuerza armada de facto. 

El CJNG se mueve como si fuera empresa transnacional: utiliza campos de entrenamiento con exmilitares colombianos y venezolanos, recluta a jóvenes de la Meseta, los amenaza y los convierte en “soldados” de un imperio que no paga pensiones, solo muere.

En resumen: lo que antes era “guerra entre cárteles” se ha convertido en una operación de subcontratación de la violencia, donde exmilitares colombianos se venden en el Mercado Libre de la sangre, y Michoacán se queda con el título de “laboratorio de narcoterrorismo internacional”, donde el que más miente, más gana, y el que más arma, mata más.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS

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