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sábado, 30 de mayo de 2026

«YO NACI POLICIA y…NO ME VOY: DESMIENTEN ENTREGA del JEFE POLICIACO que en VIDEO se NEGABA a ENTREGARSE»…podria ayudar a resolver no 1, cientos de levantones y ejecuciones.


Luego de que se conociera por informaciones diversas, que Marco Antonio Almanza Avilés, ex titular de la Policía de Investigación de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa y coacusado del gobernador con licencia Rubén Rocha en una causa radicada en Estados Unidos, presumiblemente decidió entregarse a la justicia norteamericana, otras fuentes lo niegan con informacion que presumen es del gobierno federal.

Bajo cualquier condicion,una vez que sea publico y oficial,lo uno o lo otro,es casi obligado rememorar una reciente entrevista donde el aludido decia que no pensaba entregarse.

En sus declaraciones ,Almanza jura que es policía de toda la vida, que confía “plenamente en las instituciones” y que no se va a entregar a Estados Unidos… pero los gringos lo traen acusado de cargarles el mandado a “Los Chapitos” y de blindarles la plaza con uniforme oficial.

El “investigador” perseguido por la injusticia

En su versión, Almanza es el último romántico de la policía mexicana: 31 años, 6 meses y 5 días contando como preso político del sistema, no como presunto operador de un cártel.

Se vende como investigador incorruptible que “buscó toda la vida la verdad”, mientras en Nueva York lo tienen sentado en una acusación junto a otros funcionarios de Sinaloa por presuntamente proteger el trasiego masivo de fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina del Cártel de Sinaloa.

No soy narco, nomás sembrador de alfalfa

El hombre al que Estados Unidos liga con la facción de “Los Chapitos” asegura que lo suyo no es el crimen organizado, sino tres hectáreas de alfalfa en San Luis Río Colorado y las idílicas escapadas de fin de semana a Yuma “a comprar herramientas, comer una torta y pasear”.

Según su relato, si Washington hubiera tenido tantita paciencia, lo habrían agarrado en la fila del Home Depot, no en una acusación federal por conspiración de narcóticos y armas.

Testigo protegido, pero al revés

Almanza jura que no sirve ni de testigo protegido ni de testigo colaborador porque “nunca perteneció a un grupo delictivo”, pero al mismo tiempo dice que en Estados Unidos lo van a aislar, le van a poner un guion y le van a ordenar qué declarar.

Traducción: no soy narco, pero si me cruzo y me encierran, los únicos que van a hablar son ellos… aunque en papel ya lo traen acusado como parte de una asociación criminal con el cártel para proteger a sus líderes de investigaciones y operativos.

Confío en las instituciones… mientras no me pidan cruzar la frontera

La fe de Almanza en las instituciones es selectiva: dice confiar “plenamente” en ellas y pide que “investiguen bien”, pero cuando le preguntan si estaría dispuesto a colaborar con Estados Unidos, se hace bolas entre que sí iría a declarar, pero de ninguna manera “a entregarse”.

El dicho que no prevalece (salvo el suyo)

El exjefe policial acusa que todo se basa “en un dicho” y que eso “no prevalece”, salvo cuando el dicho es el suyo: él no pertenece a ningún grupo, es víctima de una acusación extraña y está siendo mal investigado.

El pequeño detalle es que el “dicho” que lo señala viene en forma de indictment federal, con nombres y apellidos de funcionarios que, según el documento, pusieron el aparato de seguridad de Sinaloa al servicio de un cártel que inunda de fentanilo a Estados Unidos.

Los que sí se entregan… son otros

Cuando le preguntan qué opina de los que ya se entregaron a Estados Unidos, responde que “tuvieron sus razones”, que quizá fue lo mejor para ellos, sus familias o “el grupo al que pertenecen”.

Él, por supuesto, remata con la línea de honor: “yo no pertenezco a ningún grupo”, como si el problema de Sinaloa fuera un exceso de testigos protegidos y no una nómina compartida entre funcionarios y capos.

Con informacion: @Redes/

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