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viernes, 29 de mayo de 2026

«MAGENTA DESENREDA el HILO que AHORCA y CONECTA los JENSEN,LUIS RIVERA,PRIMITO del CDG,AMERICO,JR y el ANDY de la 4T»…entre muchos, muchos mas.


Andy López Beltrán no “renunció” a la Secretaría de Organización de Morena: lo ejectaron en modo pánico, justo antes de la elección de Coahuila, sin relevo, sin anuncio formal y con el ridículo pretexto de “me voy a buscar fuero” en una diputación que ni está definida ni le da inmunidad antes de año y medio.

En los tiempos en que López Obrador papá jugaba a blindar el movimiento capturando fiscalías, corte, transparencia y partido, el plan sonaba sencillo: el hijo manejaba el ajedrez interno mientras los cómplices cobraban la factura en gobiernos, aduanas y contratos.

El problema es que el heredero salió un operador torpe: partió Morena en dos, dejó tirada Coahuila, se peleó con la presidencia, prometió apoyos que nunca llegaron y perfeccionó el tríptico de su padre… pero al revés: sí robó, sí mintió y sí traicionó.

La escena es brutal: lo corren antes de que estalle el escándalo y encima le montan un mitin en Tabasco para vender el chiste de que “se va” para buscar una diputación rumbo a la gubernatura.

En Palacio no lo bajan de riesgo tóxico: mejor pagar el costo de la vergüenza hoy que aguantar mañana el encabezado “Estados Unidos investiga al secretario de Organización de Morena” acompañado de la ficha del junior.

Ikon Midstream, Houston: el corporativo donde se cruzan Andy, Jensen y el huachicol fiscal

Mientras en México jugaban a que todo era una transición democrática muy decente, en Houston los gringos catearon Ikon Midstream, el corporativo dedicado a enviar combustible desde Texas a México, el corazón de una operación de huachicol fiscal que ya estaba en la mira de la Corte del Distrito Sur de Texas.

En el cateo se llevaron computadoras, servidores y papelería; de esa carnita salen los expedientes que hoy alimentan tanto la investigación en Estados Unidos contra la familia Jensen (Arroyo Terminals) como los reportes que ya cita Reuters sobre la relevancia de Ikon Midstream, en el entramado del robo de combustible vía facturación y aduanas.

El caso Jensen no es una anécdota: Washington los acusa de haber movido miles de cargamentos de crudo de Pemex disfrazados de “destilados” o “lubricantes” para evadir impuestos, generando unos 300 millones de dólares y apoyándose en la estructura huachicolera del CJNG-CDG-MILITARES-AMERICO VILLARERAL.

La acusación no se queda en el fraude fiscal: en el nuevo clima trumpista, la etiqueta es más venenosa —financiamiento a una organización criminal calificada como terrorista—, lo que eleva el costo político para cualquier funcionario mexicano que aparezca en la periferia de esa red.

El hilo se tensa cuando los reportes de seguridad en México ubican a Ikon como pieza central del huachicol fiscal y enlazan ese negocio con la red de operadores que va del intermediario de los Jensen al entorno político de Morena.

Ahí entra el nombre clave: Luis Rivera, alias “El Alto”, identificado en filtraciones como el gran operador empresarial-criminal del esquema, y vinculado a la constelación de compañías fantasma tipo Luxemborg Trading, ya señaladas por la DEA y medios 

De Jensen a Reynosa: la aduana donde termina todo… y empieza Tamaulipas

La parte que debería quitarle el sueño a más de uno en Ciudad Victoria, Reynosa y el pais, es aritmética pura: alrededor del 85% del petróleo que enviaba la familia Jensen a México a través de Arroyo Terminals cruzaba por la aduana de Reynosa.

Esa aduana estuvo controlada por Julio Carmona, hermano de Sergio Carmona, el mismo que terminó entregado a Estados Unidos como testigo protegido, después de años de operar el huachicol fiscal y el financiamiento en campañas morenistas, incluido el capítulo Tamaulipas.

Por eso la frase que se repite en el análisis de Magenta es demoledora: el hilo que va a conectar a la clase política de Morena con el crimen organizado será el del huachicol fiscal, y ese hilo inevitablemente lleva al entorno de Andy López Beltrán.

La narrativa ya conocida dibuja con claridad un mapa muy incómodo: aduanas de Tamaulipas, empresas fachada que cruzan combustibles y derivados hacia Texas, terminales como Arroyo y corporativos como ICON en Houston, todo conectado por una red financiero-política donde el CJNG pone músculo y las estructuras locales ponen sellos, permisos y protección.

En ese mapa, el nombre de Américo Villarreal no aparece como simple espectador: se le vincula desde hace años a los Carmona y al financiamiento en vuelos y operaciones opacas; hoy esquiva públicamente si está bajo investigación por huachicol fiscal.

Todo mientras su sobrino Roberto García encabeza la Dirección de Auditoria de Comercio exterior, dependiente de la Secretaria de Fiananzas, que encabeza las extorsiones y aun asi se ha mantenido intocado.

El diferencial brutal entre lo que reportan las exportaciones de hidrocarburos en Estados Unidos y lo que reconoce México en importaciones —estimado en más de 500 mil millones de pesos en impuestos perdidos— ha sido el caldo de cultivo donde florecen estos operadores: jensen, Carmona, Rivera, aduanas tamaulipecas y gobernadores que juran no saber nada mientras EE.UU los encausa penalmente y la Presidenta Sheinbaum pide pruebas.

La ironía es que, mientras la 4T presumía que “acabó el huachicol” en ductos, el huachicol fiscal crecía por la puerta grande de las aduanas y de los contratos con empresas favoritas, muchas de ellas hoy sancionadas o bajo la lupa tributaria.

Luis Rivera “El Alto”, JR Gómez Leal y el hilo que llega a Andy

El que hace que todo esto deje de ser “un tema técnico de comercio exterior” y se vuelva dinamita política es Luis Rivera, alias El Alto.

Investigaciones periodísticas y reportes de inteligencia lo describen como el operador empresarial del huachicol fiscal vinculado a la constelación de Luxemburg Trading, con antecedentes de contrabando de combustible y lavado en Estados Unidos de hace más de 15 años.

Según los reportes citados por Círculo/Código Magenta, El Alto es señalado como operador del senador morenista José Ramón “JR” Gómez Leal, el tamaulipeco que habría blindado políticamente la operación huachicolera desde su posición y sus redes en el estado.

JR no era un satélite menor: las mismas fuentes de inteligencia lo ubican con dos contactos principales en la cúpula morenista —Adán Augusto López y Andrés Manuel López Beltrán—, lo que convierte el esquema Jensen–Ikon–Reynosa en un asunto de familia para el lopezobradorismo.

No se trata solo de una narrativa periodística aislada; la propia DEA y la fiscalía estadounidense llevan años documentando cómo el huachicol fiscal se volvió una de las principales fuentes de ingresos de los cárteles, y ahora los nombres que aparecen en las audiencias ya no son solo capos, sino intermediarios y políticos.

Mientras tanto, en el ecosistema local, testimonios de morenistas en Coahuila retratan a Andy y a Luisa María Alcalde como operadores de salón que llegaban a cenas, pedían camionetas, ofrecían apoyos y se iban sin cumplir, dejando tirada la operación política y acumulando agravios internos.

Es esa mezcla de incompetencia operativa con exposición criminal internacional la que convierte a Andy en el peor enemigo del movimiento de su padre: si cae, no lo hará solo.

Trump, guerra a los cárteles y la pistola de Washington sobre la mesa

El contexto externo terminó de pudrir la jugada. El secretario de Guerra de Trump anuncia abiertamente una “guerra contra los cárteles”, con la narrativa de terrorismo transnacional, mientras en paralelo un diario español y medios estadounidenses trazan la arquitectura del huachicol fiscal de los Jensen y su conexión con el CJNG.e

Al mismo tiempo, el secretario de Seguridad Interior, Michael Mullen, aterriza en México, se sienta con Claudia Sheinbaum en una reunión ríspida y, tras la mala cara, se cancelan la visita de la zar antidrogas y del representante comercial Jameson Greer.

La señal es clarísima: no hay “luna de miel diplomática”, hay ultimátum.
De acuerdo con lo que reconstruye Magenta, Markwayne Mullin habría exigido a la presidenta entregar a los políticos que ya están procesados públicamente en Estados Unidos, advirtiendo que el proceso se activó desde que se entregaron Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas de Sinaloa, y el general retirado Gerardo Mérida.

La advertencia es casi una lista negra: si México no coopera rápido, podrían venir acusaciones contra Marina del Pilar, el gobernador de Tamaulipas y otros dos mandatarios, incluyendo al de Michoacán, Alfonso Ramírez Bedolla.

Es la “pistola cargada sobre la mesa” de la que habla el análisis: Estados Unidos ya no solo pide extraditar capos, ahora pone gobernadores en la mira, en la misma mesa donde se discute el huachicol fiscal que atraviesa Tabasco, Tamaulipas, Sinaloa, San Pedro Garza García, Utah y Houston.

En ese tablero, Andy hace cuentas: sin fuero, con su nombre flotando en reportes de inteligencia, con operadores como JR y Luis Rivera en el radar, y con la Casa Blanca hablando de cárteles-terroristas, la apuesta de seguir al frente de la Secretaría de Organización se vuelve suicida.

De ahí su repliegue táctico: renunciar hoy, inventar la coartada de la diputación mañana y confiar en que la red de complicidades locales lo siga protegiendo mientras en Texas y en Utah se acumulan testimonios y documentos.

Con informacion: CODIGO MAGENTA/

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