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lunes, 25 de mayo de 2026

«ECHENLE un OJO o los DOS: HUMANISMO HA SIDO una AGENCIA de COLOCACIONES de HUACHICOLEROS y CAHORROS FIFIS»…dos apellidos que resumen la 4T real, la que no sale en las mañaneras arguenderas.


El “humanismo transformador” resultó ser una agencia de colocaciones para huachicoleros fifís y cachorros del régimen: seguridad privatizada, contratos a modo y miles de millones del erario estacionados en una sola red de compadrazgo político–criminal.

El negocio del miedo “humanista”

En dos años, la empresa de seguridad Serprosep y sus filiales construyeron un monopolio en el sector con casi 8 mil millones de pesos en contratos públicos, gracias a licitaciones hechas a la medida y sin sustento legal, según la propia investigación. No es el mercado premiando al mejor servicio: es el Estado obradorista organizando la rapiña con sello oficial y discurso moralista. Serprosep ha obtenido contratos con al menos nueve entes públicos desde 2024, un tour de confianza presupuestal que ya quisiera cualquier pyme honesta.

Detrás de Serprosep asoman dos apellidos que resumen la 4T real, la que no sale en las mañaneras. 

Por un lado, Julio Antonio de Regil Abdalá, hijo de Julia Elena Abdalá Lemus, pareja del exdirector de la CFE, Manuel Bartlett, el patriarca de los inmuebles milagrosos. 

Por el otro, Raúl Rocha Cantú, el presunto huachicolero, traficante de armas y operador de Miss Universo, convertido en proveedor de seguridad del “gobierno más honesto de la historia”.

La seguridad en manos del expediente penal andante

Rocha Cantú no es precisamente un Boy Scout extraviado en la burocracia. La FGR lo ha señalado como pieza clave de una red de crimen organizado dedicada al huachicol, tráfico de armas, lavado de dinero y sobornos, una estructura que opera con fachada empresarial mientras truena ductos y compra conciencias. Este paladín de la belleza y la sofisticación construyó su emporio mezclando contrabando de combustible, armas, casinos y concursos de reinas, todo bajo la sombra del poder político que ahora le abre la puerta de los contratos públicos.

Mientras el presidente sermoneaba contra la “mafia del poder”, Pemex le dio en 2023 un contrato por 745 millones de pesos para la construcción de ductos terrestres, como si poner a un pirómano a cargo de la pipa fuera una gran idea de política pública. Para que funcionara su red de negocios necesitó permisos, importación de combustibles, circulación de armas y, por supuesto, contratos estatales, lo que implica complicidades en varios niveles de gobierno, justo esos niveles que el discurso oficial jura haber “limpiado”.

El hijo, la pareja y la nueva aristocracia de la 4T

Que la firma de seguridad esté ligada al hijo de la pareja de Bartlett no es un detalle de color, es el instructivo de la Cuarta Transformación aplicada: se usa el presupuesto como terapia de grupo familiar. En lugar de transformar instituciones, se transforman los apellidos de los contratistas; el modus operandi es el mismo de siempre: licitaciones a modo, concentración de contratos, opacidad y favoritismo. La diferencia es el slogan en la lona y el sermón mañanero sobre el “pueblo bueno” mientras se firma la póliza de seguridad con huachicol corporativo.

Serprosep y sus filiales son el brazo empresarial de esa nueva casta de intocables que viven entre expedientes penales, contratos públicos y alfombras rojas. Mientras el discurso oficial criminaliza a jóvenes pobres por un bidón de gasolina robada, el Estado premia con miles de millones al presunto arquitecto de una red de huachicol fiscal con conexiones en Pemex, la FGR y políticos de alto nivel.

El milagro mexa del “humanismo”: del huachicol al contrato blindado

Lo que el gobierno vende como “humanismo transformador” se traduce, en la práctica, en blindaje presupuestal para una élite híbrida de empresarios con pasado criminal y familiares políticos con presente impune. La seguridad del Estado queda en manos de una empresa ligada a un hombre acusado de financiar estructuras de huachicol y comprar información dentro de la Fiscalía especializada en delincuencia organizada, mientras el aparato oficial presume que “ya no hay contubernios”.

Si esto es el resultado del humanismo, la transformación consiste en perfeccionar el viejo sistema: ahora los contratos no se los llevan los mismos de antes, sino los mismos de siempre con otro discurso. La lección es clara: si quieres entrarle al nuevo régimen, no basta con ser empresario; hay que sumar huachicol, armas, concursos de belleza… y un buen padrino en la nómina del poder.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

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