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jueves, 28 de mayo de 2026

«COLIMA la NUEVA FOGATA: SINALOA sigue ARDIENDO,MICHOACAN y un MONTON de ETCETERAS pero HARFUCH dice son GRUPITOS LOCALES y YA lo REFORZARON»…y cuando se refuerza en todos lados, se esta debil en todas partes.


Colima es la nueva fogata en el México en llamas: el Gobierno jura que tiene “todo bajo control” mientras corre a apagar el incendio número 27 sin haber pagado ni la cuenta de Sinaloa ni la de Michoacán,ni al de Guerrero y un monton de etceteras.

El nuevo “frente de seguridad”

Según la versión oficial, lo de Colima no es descontrol, sino “pugna interna” entre grupitos locales derivados del CJNG, casi como pleito de secundaria entre “Los Mezcales” y otro bando igual de doméstico, nada que ver con un Estado colapsado. En Tecomán ya hubo un muerto, dos policías baleados y bloqueos carreteros, pero el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, asegura que con seis detenidos —uno “objetivo prioritario”— la violencia “va a disminuir”, como si la historia reciente no se encargara todos los meses de desmentir ese guion.

Bomberos sin agua, pero con Mundial

Todo esto revienta a menos de dos semanas del Mundial 2026, justo cuando México debería lucir como anfitrión ejemplar y no como sucursal del infierno logístico del crimen organizado. Mientras afuera venden la postal de país seguro y estable, adentro el gabinete corre a remendar Colima a punta de conferencias y despliegues exprés, tratando de que los bloqueos no se filtren a la foto oficial.

“Grupos muy locales” y responsabilidad muy diluida

Harfuch acostumbrado a minimizar la violencia y vociferar que carteles estan debilitados,describe a las facciones como “grupos muy locales que derivan de lo que fue el Cartel Jalisco”, casi como franquicias rebeldes que se generaron solitas, sin décadas de omisión, corrupción y negocio compartido con autoridades de todos los niveles. 

La narrativa es perfecta: si son “locales”, el problema se encapsula; si son “derivados”, el CJNG ya está rumbo al pasado, aunque hace tres meses la muerte de “El Mencho” prendió una ola de violencia en al menos 16 estados.dw+3

Refuerzos, mesas y la paz de boletín

La respuesta oficial en Colima es el manual de siempre: refuerzo de 200 agentes “de urgencia”, Mesa de Coordinación para la Construcción de Paz y Seguridad, y declaración de que el municipio “ha vuelto a la calma” y está “en total control” de corporaciones estatales y federales. El problema es que México ya se sabe de memoria que la “tranquilidad” empieza en el comunicado y termina en el siguiente video de balaceras o bloqueos, porque si algo está perfectamente construido no es la paz, sino la rutina del desastre.

Manzanillo: mercancía blindada, Estado desechable

Colima no es cualquier punto rojo: es la puerta del Pacífico, puerto de Manzanillo mediante, donde el gobierno presume que todo opera “de manera regular” y en “Nivel I de protección”, que suena muy tranquilizador para las navieras aunque alrededor arda la plaza. Ahí mismo la Marina presume aseguramientos de sumergibles con más de tres toneladas de cocaína, mientras el mapa criminal muestra que la pelea no es por la patria, es por la aduana más lucrativa del país.

El país en guerra negada

La muerte de “El Mencho” fue vendida como “golpe histórico” al CJNG, pero el saldo real fue una ola de narcobloqueos, incendios y cierres en Jalisco, Michoacán, Guanajuato y Baja California, con 16 estados tocados por la reacción violenta. El cártel “en reestructuración” sigue siendo la organización más influyente y sanguinaria del país, y esa reconfiguración se siente precisamente en plazas como Colima, convertidas en laboratorio sangriento de la sucesión criminal.

Fogatas pendientes: Sinaloa, Michoacán y los etcéteras

Mientras ahora Colima es el “nuevo frente de seguridad”, las cuentas pendientes se apilan: Sinaloa, con su larga saga de levantones, desplazados y bailes entre gobierno y cártel; Michoacán, con grupos armados, pseudoautodefensas y territorios donde el Estado entra con permiso. El patrón es obscenamente claro: el Gobierno presume control por operativo, por semana, por conferencia, pero el mapa entero se comporta como un incendio forestal donde el viento lo único que decide es qué estado es tendencia mañana.

El gran espectáculo de la “estrategia”

La narrativa federal insiste en que la estrategia se fortalece con más despliegue, más elementos, más patrullas, más C5, más inversión en infraestructura, como si la saturación de siglas sustituyera la ausencia de control territorial real. Entre anuncios de más de 10 mil millones de pesos para carreteras, hidráulica y logística en Colima y la realidad de Tecomán con balazos y bloqueos, la brecha entre propaganda y piso caliente se vuelve el verdadero retrato del sexenio.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/MIACELA VARELA/

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