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sábado, 23 de mayo de 2026

«SI,SI los QUERIAN MATAR: CRIMINALES MANDAN al HOSPITAL 8 POLICIAS JUNTO con el PLAN MICHOCAN HERIDO y MALTRECHO»…con dos décadas de militares haciendo lo mismo, es iluso esperar resultado distinto.


Michoacán volvió a hablar a ráfagas: ocho policías heridos, un civil alcanzado por las balas y un estado que presume “Plan Michoacán” mientras la cartografía real la dibujan los cárteles a punta de cuerno de chivo. La escena no necesita adjetivos, pero los exige.

La foto que desmiente el discurso

En la imagen, una patrulla policíaca parece más colador industrial que vehículo oficial: el parabrisas está tapizado de orificios de bala, un boquete grande delata el impacto de un arma de grueso calibre y la carrocería entera está salpicada por decenas de tiros que no caben en ningún parte oficial de “incidente controlado”.

Alrededor, elementos fuertemente armados deambulan junto a las unidades hechas chatarra, mientras las torretas siguen encendidas como si insistieran en fingir normalidad en un territorio donde la ley es apenas utilería fotográfica.

Emboscadas en serie, estado en automático

En menos de 24 horas, dos emboscadas contra corporaciones de seguridad en Zamora y Apatzingán dejaron un saldo de ocho agentes lesionados y un civil herido de forma colateral. No fue fuego cruzado, fue cacería: caravanas policiacas sorprendidas en carretera y en comunidades donde la autoridad entra como invitada incómoda, no como mando.

Las dos agresiones ocurrieron en municipios donde el control territorial se disputa –y se cobra– todos los días, mientras en la capital siguen vendiendo “estrategias integrales de seguridad” como si fueran paquetes turísticos.

La Estancia de Amezcua: la Guardia Civil cazada

La emboscada más reciente fue en la comunidad de La Estancia de Amezcua, municipio de Zamora, donde células ligadas al Cártel Jalisco Nueva Generación abrieron fuego contra elementos de la Guardia Civil estatal. 

El resultado: seis agentes lesionados, cuatro de ellos en estado grave, y un joven herido de rebote, literalmente atrapado entre el discurso de “paz” y la realidad de la metralla.

Peritos y ministeriales llegaron después, como siempre, a levantar casquillos, tomar fotos y engrosar carpetas de investigación que rara vez alcanzan a un jefe de plaza, pero sí sirven para nutrir conferencias de prensa donde todo “se investiga a fondo”.

Apatzingán: Tierra Caliente, fuego permanente

Horas antes, sobre la carretera Apatzingán–Acahuato, un convoy de la Policía Municipal y la propia Guardia Civil fue atacado mientras realizaba “recorridos de prevención del delito”. La prevención terminó en emboscada: dos oficiales municipales resultaron heridos, reportados como estables, y los agresores se replegaron hacia la zona cerril como quien se mete al patio de su casa.

El Ejército y la Guardia Nacional llegaron a “repeler la agresión”, es decir, a entrar, disparar de regreso y replegarse también, dejando intacta la duda de quién manda ahí cuando se apagan las torretas y se retiran las tropas.

Ponchallantas, bloqueos y control del territorio

Vecinos reportaron ponchallantas sobre los accesos de la vía Zamora–Jacona, una marca registrada del crimen organizado para controlar entradas, salidas y tiempos de respuesta de las corporaciones. Es el urbanismo de guerra: no lo diseña un instituto de planeación, lo diseña el cártel que domina el corredor.

La Guardia Civil y la Sedena presumen presencia operativa en municipios como Queréndaro, Zinapécuaro y Apatzingán, pero la línea entre “presencia” y “simulación” se mide, otra vez, en casquillos percutidos sobre el pavimento y camionetas oficiales cribadas

El cementerio que crece en los márgenes

Mientras las balas silenciaban patrullas, en Jacona se confirmaba lo que los colectivos de búsqueda ya sabían: el estado también se mide en fosas. Peritos, la Fiscalía y buscadoras localizaron al menos seis osamentas en predios de las colonias Trasierra y Nuevo Porvenir, territorios donde las familias buscan a sus desaparecidos con más método que el que aplica la autoridad para encontrarlos

No es un hallazgo aislado; es un recordatorio de que debajo del Michoacán de spots y “planes integrales” hay un subsuelo sembrado de cuerpos, el verdadero mapa del terror.

El “Plan Michoacán” frente al mapa del narco

Sobre el papel, el “Plan Michoacán” promete coordinación interinstitucional, despliegues focalizados y recuperación del territorio; sobre el terreno, las emboscadas, los ponchallantas y los cementerios clandestinos muestran que quien define horarios, rutas y zonas de acceso son los grupos armados.

La foto de la patrulla agujereada resume mejor que cualquier informe de seguridad el estado actual de cosas: el gobierno administra daños, el crimen administra territorio.

Con informacion: ELNORTE/

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