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sábado, 23 de mayo de 2026

«CUANTOS VAN…13 MIL 798: AMERICO y el INDICE de PAZ 2026 CONVIERTEN AUSENCIA de CADAVERES de DESAPARECIDOS en BAJA HISTORICA de HOMICIDIOS»…con una fabrica de levantones golfo-morena excitada y exitosa.


En el México de las métricas milagrosas, el Tamaulipas de Morena y Americo Villarreal, que tienen Reynosenses sobreviviendo con el 86.1% de percepción de inseguridad y Matamorenses bajo acoso perpetuo de sus socios politico-criminales del Cartel del Golfo que matan federales por antojo, acaban de descubrir la fórmula definitiva para la paz: si no hay cadáver, no hay homicidio. Y si no hay homicidio, hay aplauso institucional. 

Así, sin rubor, algunos portales celebran que el estado figura entre “los más pacíficos del país”, como si la estadística bastara para borrar años de horror documentado.

La narrativa oficial —o convenientemente amplificada— presume reducciones en homicidios dolosos. Los números, fríos y obedientes, parecen alinearse con el discurso. 

Pero el problema nunca han sido los números, sino lo que se decide contar… y lo que sistemáticamente se deja fuera.

Porque mientras se reparten diplomas de pacificación, Tamaulipas sigue cargando una realidad incómoda: es una de las entidades con mayor número de personas desaparecidas, 13 mil 798,hasta las 03:49 horas de hoy, de acuerdo con el Registro Oficial y Nacional de Personas Desaparecidas No Localizadas (RNPDNLO).

Una categoría que, en el lenguaje burocrático, sirve para maquillar lo que en el terreno suele traducirse en levantones, fosas clandestinas y familias buscando restos en el monte.

La aritmética es brutalmente simple: un cuerpo que no aparece no engrosa la estadística de homicidios. Se convierte en “no localizado”, en expediente abierto, en cifra flotante. Y así, la violencia no desaparece; se reclasifica.

El contraste no es menor. Por un lado, titulares optimistas que hablan de reducción histórica. Por el otro, colectivos de búsqueda que siguen encontrando fragmentos de verdad bajo tierra. Mientras unos cuentan delitos, otros cuentan ausencias.

El sesgo no necesariamente está en falsificar datos, sino en seleccionar cuáles importan. Medir la violencia únicamente a través de homicidios dolosos en contextos donde la desaparición es sistemática no es un error técnico: es una decisión política.

Y ahí es donde la propaganda de bajo costo —esa que se disfraza de nota informativa— se vuelve útil. Construye una narrativa de normalización, de avance, de “vamos bien”, que contrasta violentamente con los testimonios de quienes siguen buscando a sus familiares.

La pregunta incómoda no es si bajaron los homicidios. La pregunta es: ¿qué pasó con los cuerpos?,el pais acumula 75 mil cadaveres y también somos campeones en el rubro de archivarlos en fosas y semefos.

Que dice el Índice de Paz México 2026

Le da a Tamaulipas un diploma de “alumno ejemplar”, y el gobierno lo presume como si fuera certificado de santidad… pero el propio documento abre huecos por donde se ve la manipulación política.

Lo que SÍ dice de Tamaulipas

  • Coloca a Tamaulipas como décimo estado más “pacífico” del país, según su calificación IPM 2025.
  • Afirma que es el estado que más mejoró en paz en toda la década 2015–2025, pasando de ser el cuarto menos pacífico a ese décimo lugar.
  • Explica que esa mejora se debe a caídas fuertes en homicidios y delitos cometidos con armas de fuego, además de una reducción en crímenes de delincuencia organizada.
  • En el capítulo económico dice que el impacto económico de la violencia en Tamaulipas bajó 43.2% en diez años, de 116.4 mil millones de pesos a 66.1 mil millones.
  • En la tabla nacional de impacto económico per cápita lo ubica con 17,440 pesos por persona (muy por debajo de estados como Colima, Morelos o Chihuahua) y lo presenta como historia de éxito frente a entidades donde el costo de la violencia se disparó.

Con eso, el gobierno arma el eslogan: “Tamaulipas pasó de infierno a top 10 de paz, con 43% menos impacto económico de la violencia”.

Cómo está construido el índice (el ángulo que facilita la manipulación)

  • El IPM se basa en 12 subindicadores agrupados en 5 grandes indicadores: homicidio, delitos con violencia, crímenes de la delincuencia organizada, delitos cometidos con armas de fuego y miedo a la violencia.
  • Son delitos registrados: homicidios que entran a estadística, secuestros denunciados, robos, delitos con arma, etcétera.
  • Lo que no entra a sistema (desapariciones no denunciadas, cuerpos no identificados, fosas sin procesar) no pega directamente en la calificación de paz.
  • Las desapariciones y fosas sí aparecen en el informe, pero como contexto nacional: hablan de más de 113 mil personas desaparecidas desde 2010 y miles de fosas, y advierten que esto puede implicar subregistro de homicidios… pero no es un indicador central del puntaje de paz.
  • Así, un estado puede mejorar brutalmente en el índice si baja los homicidios registrados y ciertos delitos de alto impacto, aunque aumente la desaparición y el crimen cambie de método operativo.

Metodológicamente el índice no miente, pero deja un flanco enorme: mide sobre todo violencia visible y contabilizada, en un país donde la violencia invisible (levantones, hornos, fosas) sirve precisamente para no engordar las cifras oficiales.

Lo que NO dice (o casi no desarrolla) de Tamaulipas

  • No hay un apartado cualitativo específico sobre Tamaulipas como subcampeón de desaparecidos, su historial de fosas, ni su régimen de levantones normalizados; aparece como número en gráficas, pero no se problematiza como caso emblemático.
  • Cuando habla de desapariciones y fosas clandestinas, el informe baja a ejemplos de Jalisco, Colima, Sinaloa, Triángulo Dorado, etc., pero no entra a la historia tamaulipeca de exterminio silencioso, pese a que es una de las entidades con registros históricos más graves.
  • Tampoco hace zoom en la relación entre caída de homicidios y aumento de desaparecidos por estado; la advertencia de que las desapariciones pueden implicar homicidios “sin cuerpo” se formula en abstracto, no cruzada específicamente con Tamaulipas.
  • No examina prácticas locales de investigación, reclasificación de carpetas, calidad de los registros ni el peso de la macrocriminalidad en la frontera; trata a Tamaulipas como un “caso de éxito estadístico” sin contar el costo humano de esa “mejora”.

Ese silencio selectivo es el vacío que explota la propaganda estatal: se quedan con la parte donde el IPM celebra la caída de homicidios y el menor impacto económico, y actúan como si el capítulo de desapariciones y fosas fuera una nota al pie que no les aplica.

Dónde está exactamente la parte manipulable

Hay tres frases del informe que son oro para la propaganda… pero dinamita cuando se hace una justa disección:

  1. “La mayor mejora desde 2015 se registró en Tamaulipas”
    • El índice lo afirma: Tamaulipas logró la mayor reducción del impacto económico de la violencia (–43.2%) y escaló del lugar 29 al 10.
    • Lo que no desarrolla: que esa “mejora” se mide sobre todo con homicidios y delitos visibles, en un estado históricamente experto en desaparecer personas.
  2. “Tamaulipas… décimo estado más pacífico del país”
    • Metodológicamente: décimo en su ranking de paz, sí.
    • Políticamente: el gobierno lo vende como “décimo estado más seguro”, borrando que el mismo informe reconoce que el país sigue con más de 18 homicidios por 100 mil y una violencia altamente concentrada y reorganizada por el crimen.
  3. “Disminución en los niveles de delincuencia organizada impulsó su mejora en la paz general”
    • El IPM atribuye la mejora tamaulipeca a la baja en indicadores de crimen organizado.
    • Lo que no discute: si esa “baja” es resultado de captura real de estructuras o de reacomodo criminal y uso de desaparición como instrumento de control que no siempre se contabiliza como delito de alto impacto.

Ahí está la manipulación: tomar un lenguaje técnico y prudente (“mejora en paz según estos indicadores”) y traducirlo en eslogan absoluto (“Tamaulipas es un estado pacífico y seguro”), omitiendo tanto la letra chica metodológica como la realidad de desaparecidos y fosas.

Porque en Tamaulipas, como en otras regiones del país, la paz estadística puede convivir perfectamente con la violencia real. Solo hace falta cambiar de categoría.

Y en este juego, los desaparecidos no cuentan… hasta que aparecen.

Con informacion: OPINION PUBLICA/INDICE DE PAZ MEXICO/2026

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