Visitanos tambien en:

domingo, 24 de mayo de 2026

«VA EXPLICADO con MANZANAS»: la MEDIOCRIDAD CUATRITRASFORMADORA en CIFRAS ECONÓMICAS con CEROS a la IZQUIERDA que NO MIENTEN»… una economía que “avanza” a ese ritmo no está despegando: está sobreviviendo.


Si alguien buscaba una forma elegante de decir “no estamos creciendo, pero tampoco nos estamos cayendo del todo”, el Inegi y los bancos ya hicieron el trabajo sucio: la economía mexicana arrancó 2026 con una contracción de 0.62% en el primer trimestre. Sí, contracción. No desaceleración, no ajuste técnico, no “pausa táctica”: caída.

Eso sí, para no herir susceptibilidades, el dato vino maquillado como “menos malo” que el -0.77% de la estimación oportuna. En otras palabras: sí nos encogimos, pero no tanto como pensábamos. Consuelo estadístico nivel 4T.

Radiografía del tropiezo: todos caen, unos con más estilo que otros

Al abrir el cofre del PIB, el panorama no mejora, solo se vuelve más detallado:

  • El campo (actividades primarias) cayó 1.7%, peor de lo esperado y después de haber crecido el trimestre anterior. Traducción: ni la milpa aguantó el ritmo.
  • La industria retrocedió 1%, ligeramente menos dramático que el -1.1% previsto, pero viniendo de un crecimiento previo. Es decir, pasó de avanzar a frenar en seco.
  • Los servicios —el motor real de la economía mexicana— también tropezaron con una caída de 0.4%. Menos feo que el -0.6% anticipado, pero caída al fin.

El resultado agregado es un retrato incómodo: no hay un solo sector que esté jalando con claridad. Todos están, en el mejor de los casos, cayendo “poquito”.

El crecimiento que apenas respira

A tasa anual, el PIB creció 0.2%. Sí, crecimiento… pero tan marginal que parece error de redondeo. Apenas por encima del 0.1% que se esperaba. Una economía que “avanza” a ese ritmo no está despegando: está sobreviviendo.

Y aquí viene el dato clave que desnuda la narrativa oficial: aun con el optimismo de Banamex, México crecería 1.3% en 2026 y 1.8% en 2027. Resultado: cuatro años consecutivos por debajo del promedio histórico de 1.9% (2000-2018).

Es decir, ni siquiera se alcanza el mediocre estándar del pasado. La “transformación” consiste, en los hechos, en institucionalizar el crecimiento raquítico.

El optimismo condicionado: sí, pero si…

Los analistas financieros, fieles a su tradición de optimismo con asterisco, plantean un escenario donde “todo podría mejorar”… siempre y cuando:

  • Se reduzca la incertidumbre (política, regulatoria, comercial).
  • El gobierno deje de subejercer el gasto público (es decir, que sí gaste lo que presupuestó).
  • La inversión privada recupere confianza.
  • Estados Unidos no se desacelere.
  • El T-MEC no entre en zona de turbulencia.
  • El sector petrolero no siga deteriorándose.

Demasiados “si” para una economía que ya viene cojeando.

Consumo y exportaciones: los salvavidas frágiles

El único respiro proviene de dos frentes:

  • El consumo, sostenido por el empleo formal.
  • Las exportaciones, beneficiadas por la posición arancelaria frente a Estados Unidos.

Pero ambos dependen de factores externos o coyunturales. No son producto de una estrategia interna robusta, sino de inercias que podrían revertirse.

Banorte ajusta la expectativa: cuando el optimismo también se recorta

Por si hacía falta otro balde de agua fría, Banorte ya recortó su pronóstico de crecimiento para 2026 de 1.8% a 1.4%.

El diagnóstico es claro: el año empezó débil, tras un cierre relativamente sólido en 2025, y el entorno global —geopolítico y comercial— no ayuda. La apuesta es una recuperación “gradual”, que en lenguaje financiero suele significar lenta… y frágil.

La conclusión incómoda

La economía mexicana no está colapsando, pero tampoco está creciendo de forma consistente. Está atrapada en un limbo donde caer poco se celebra y crecer casi nada se presume.

La llamada “mediocridad cuatritransformadora” no es un insulto: es una descripción estadística. Un país que encadena años por debajo de su propio promedio histórico no está transformándose; está administrando su estancamiento con narrativa.

Y en economía, como en política, los números terminan exhibiendo lo que el discurso intenta ocultar.

Con informacion: ELNORTE/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: