Andy López Beltrán ya está fuera de Morena. Lo sobrepasó el escándalo, lo rebasó la corrupción, lo superó su ineficiencia para operar electoralmente desde Durango y Veracruz, pasando por Chihuahua, y dejando tirados -de paso- los próximos comicios de Coahuila.
Lo cierto es que fue una sorpresa ayer la renuncia del junior de la Cuarta Transformación. Y no es que no se esperara, lo veníamos anunciando desde hace tres meses. Pero como se le defendió su posición tras la salida de Luisa María Alcalde de la presidencia de Morena, todos esperaban que a Andy se le diera la oportunidad de que sacara adelante la elección de Coahuila y ya con “la medalla en el pecho” pidiera licencia.
Nadie compró aquello de que renunció súbitamente a la Secretaría de Organización de Morena, porque va por una diputación federal en su natal Tabasco. Faltan por lo menos entre cuatro y cinco meses para que se definan esas candidaturas. Dicen que “para garantizarle el fuero”. Como si no pudiera aspirar a ser diputado federal y, al mismo tiempo, ser secretario de Organización de Morena.
Lo que la forma y el fondo dejan en claro, en la renuncia de ayer, es que Andy López Beltrán no renunció. Lo renunciaron. En la antesala del Mundial FIFA 2026 le sacaron la tarjeta roja. Y eso sólo pudo darse por uno de dos motivos.
UNO, que tras la visita del Secretario de Seguridad norteamericano, Markwayne Mullin, y después de su pláticas con la presidenta Claudia Sheinbaum, se encendieron algunos focos rojos. ¿Qué tal si entre las listas de políticos, en la mira de los Estados Unidos, apareciera el nombre de Andy López Beltrán? El mejor control de daños sería que, frente a la eventualidad de algún inesperado escándalo, lo mejor sería que ya se le viera desligado de Morena.
DOS, que después de la rechifla que le aplicaron a Andy López Beltrán a su llegada a Chihuahua, a donde fue a encabezar la fallida marcha morenista contra la gobernadora panista Maru Campos, sus bonos se desplomaron. Incapaz de operar. La supuesta popularidad heredada por ostentar el mismo nombre de su mesiánico padre rodó por los suelos. Y a la presidenta Claudia Sheinbaum no le quedó otra opción más que decirle a Andy, través de Ariadna Montiel: “Toma tus cositas y te vas…”.
Al final del día, el motivo de su “renuncia” es lo de menos. Cayó de la gracia divina, aún gozando de la sombra protectora de su Macuspano padre. Y aquí también sólo caben dos posilidades de reacción desde Palenque.
Si a Andy López Beltrán lo sacaron de Morena para “cuidarlo” frente a la posibilidad de que su nombre esté en las listas norteamericanas de políticos ligados al narco-terrorismo, su papá Andrés Manuel López Obrador estará agradecido con la presidenta Claudia Sheinbaum. Se lo está cuidando.
Pero si al junior de la Cuarta Transformación lo expulsaron de Morena “por la libre”, sin el beneplácito de quien siente que todavía gobierna a México, entonces habrá que esperar el coletazo. La resaca política se desatará con toda su furia desde La Chingada.
Lo que no se puede negar, a pesar del discurso presidencial que defiende al ex presidente Andrés Manuel López Obrador es que, paso a pasito, la presidenta Claudia Sheinbaum va sacrificando a cada una de las fichas que se decía eran los guardianes custodios del Cártel de Tabasco. Si esto fuera un partido de futbol, el marcador sería Claudia 3, Andrés Manuel 0.
El primero en ser marginado fue Adán Augusto López, quien tras su involucramiento con el Cártel de “La Barredora” dejó de ser el coordinador de Morena en el Senado. De “premio de consolación” le dieron una credencial para ser, en 2027, custodio electoral en los estados del Sur. Allá, en esas latitudes donde no existen las jirafas.
Vino luego la salida de la presidencia de Morena de Luisa María Alcalde. Sí, la misma que por llamada de atención de la inquilina de Palacio Nacional tuvo que “tomar sus cositas…” en la Mañanera.
La misma Luisa María Alcalde cuyo nombre “no recuerda” la presidenta Claudia Sheinbaum, a pesar de que era la presidenta de su partido y hoy su Consejera Jurídica, un cargo que aceptó después de mucho pensarlo.
Y, ahora, le toca el turno a quien parecía intocable, al vástago al que ya perfilaban como el candidato presidencial de Morena rumbo al 2030. A ver si le alcanza la popularidad en su natal Tabasco para que el fuero lo proteja de sus oscuros manejos en Pemex, el SAT, el Seguro Social, el Tren Maya, el Interoceánico y Aduanas. Aunque todavía estamos muy lejos de que pueda, incluso, garantizar que tiene la candidatura de un partido que está en la antesala de ser declarado “protector de cárteles terroristas”.
Y si alguien quiere una pista más de por qué Andy López Beltrán fue expulsado de la primera fila de Morena, que se asome a lo que declaró este fin de semana Derek Maltz, quien fuera director interino de la DEA.
El informado funcionario estampó en sus redes de “X” una imagen que exhibía la palabra Narco-Morena, con la advertencia de que ya existían “testigos cooperantes” hablando del ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Sí, del padre de quien hasta ayer era el jefe supremo de Morena y que hoy amanece tratando de buscar cuál será su nuevo Modus OperAndy para salvarse de un destino que -desde Estados Unidos- luce insalvable.
Fuente.-CODIGO MAGENTA/

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