Visitanos tambien en:

sábado, 7 de febrero de 2026

EL «GOBIERNO VERSION CARTEL como en… TAMAULIPAS»: EN «TEQUILA los BORRACHOS de PODER en ALCALDIA OPERABAN la FRANQUICIA CJNG con el LOGO de MORENA en la PUERTA»…y el ayuntamiento como casa de seguridad del narco.


En Tequila no tenían ayuntamiento, tenían franquicia del CJNG con logo de Morena pegado en la puerta. El alcalde Diego Rivera Navarro no gobernaba: cobraba piso desde la presidencia municipal y, de pilón, ofrecía 40 millones del erario al cártel como si fueran puntos de una tarjeta de lealtad.

La FGR describe al gobierno municipal como una organización criminal innominada que pone en riesgo la seguridad nacional, pero la verdad es que suena más a sucursal pirata del CJNG con acta constitutiva en Cabildo. Seis funcionarios municipales convertidos en cobradores, golpeadores y secuestradores, usando patrullas oficiales como Uber del terror para levantar comerciantes, ambulantes y hasta empleados de grandes empresas como José Cuervo.

Clausuraban negocios y luego pasaban la charola: 50 mil, 150 mil de entrada, y 20 mil mensuales si querías seguir respirando y vendiendo sin que te “equivocaran” de destinatario las balas. La policía municipal dejó de ser autoridad y se convirtió en brazo armado de la extorsión, con el director de seguridad pública metido hasta el cuello en los levantones, según las víctimas.

El pacto: presupuesto para el cártel

Un funcionario declaró que Diego Rivera pactó con el CJNG: 40 millones de pesos al año del presupuesto municipal, directo a la caja chica del narco. A cambio, él se encargaba de “recaudar”, es decir, estrujar al municipio hasta sacarle hasta el último peso, ya fuera con clausuras, amenazas o secuestros.

La FGR detalla pagos iniciales de 50 mil o 150 mil pesos, más cobros periódicos de 20 mil bajo la amenaza explícita de secuestro o muerte para quien se pusiera digno. En Tequila, la línea entre “impuesto municipal” y “cuota del cártel” desapareció con la misma elegancia con la que Morena hablaba de honestidad y cambio verdadero.

Secuestro con fines políticos, al estilo Morena

Antes de que Claudia Sheinbaum le levantara la mano a Diego y Morena lo convirtiera en candidato, la historia ya estaba escrita con pistola en la cabeza. El 24 de marzo de 2021, dos candidatos morenistas a la presidencia municipal fueron secuestrados para obligarlos a renunciar: propietario y suplente, levantados, golpeados y encerrados en una casa de seguridad hasta que firmaron su claudicación.

La FGR acusa que el propio Diego Rivera encabezó el secuestro, auxiliado por los mismos colaboradores que después se sentaron en el gabinete municipal a seguir haciendo negocio con el miedo. Uno de los denunciantes lo resume con una frase que debería estar en el manual interno de Morena: “Si fue capaz de levantarme a mí y a mi suplente a mano armada, es capaz de cualquier cosa para callarnos”.

El ayuntamiento como casa de seguridad

Las víctimas cuentan que las patrullas oficiales las usaban para privar de la libertad, llevar a la gente a lotes baldíos o casas de seguridad, y ahí los funcionariasos municipales se quitaban la máscara de servidor público y se ponían la de sicario de casa. El secuestro con fines políticos está tipificado como delito federal grave, pero en Tequila lo tenían como herramienta de campaña, junto a las lonas, los volantes y las playeras.

La FGR sostiene que el ayuntamiento de Tequila fusionó servicio público con actividades criminales, creando una estructura delictiva operada desde la presidencia, con respaldo del CJNG. En resumen: mientras el discurso oficial hablaba de transformación, la única que sí se consolidó fue la del municipio en corporativo criminal con logotipo guinda y bendición electoral.

Que dijo EL UNIVERSAL de TAMAULIPAS en 2023:

Tamaulipas se ha convertido en el narcoestado más escandaloso y visible de la República Mexicana. No sólo por su historia como una de las cunas del tráfico de drogas en el país, sino por sus números únicos cuando se habla de narcopolítica: tres gobernadores acusados de delitos similares por vinculación a la delincuencia organizada, dos de ellos presos y uno en libertad; un candidato a gobernador asesinado a mansalva por el narco y tres partidos que han gobernado el estado en su historia democrática, todos bajo la sospecha de trabajar bajo el mando del crimen organizado.

De los escándalos de Tomás Yarrington, a los de Eugenio Hernández y luego a los del panista Francisco García Cabeza de Vaca, el estado transitó en la pasada elección de 2022 al dominio de Morena, y todos pensaron que con la “cuarta transformación” habría un cambio y se recuperaría la autoridad moral y política en el gobierno del Estado. Pero oh, sorpresa: bastaron siete meses del gobierno de Américo Villarreal para que los tamaulipecos se dieran cuenta de que el dominio del narco tamaulipeco, con sus eternas pugnas entre los fragmentados cárteles, continúa en la actual administración, en la que resurge el Cártel del Golfo, que fuera golpeado y combatido durante el gobierno de Cabeza de Vaca.

Dos datos nos dan periodistas tamaulipecos para documentar que la presencia del narco en el gobierno morenista de Américo se ha incrementado: el primero, que el apoyo del CDG al actual gobierno no fue solo durante las pasadas campañas de 2022, sino que ahora personas directamente vinculadas al narcotráfico, y en particular al Golfo, hoy están ocupando cargos de todos los niveles en el actual gobierno, desde cargos burocráticos hasta posiciones de primero y segundo nivel en el gabinete del doctor Villarreal.

Y el segundo dato que es aún más escandaloso y grave para la República, es que la mayoría de los municipios de Tamaulipas, incluidos casi todos los de la frontera, de la región centro y hasta alguno del sur, están pagando en estos momentos “derecho de piso” a los cárteles del narcotráfico, que los obliga con amenazas, secuestros de alcaldes y hasta con presión política, a pagar cuotas mensuales que van de los 2 a los 3.5 millones de pesos, dependiendo del tamaño y la economía del municipio, a cambio de servicios de protección. Eso sin contar que muchos de los alcaldes tamaulipecos tienen entregadas a los narcos partes de su administración municipal como la Policía y seguridad, Protección Civil, basura y servicios de limpia y licencias y espectáculos municipales.

La mayoría de los alcaldes que han cedido a pagar extorsión y protección del narco han sido presionados a través de “levantones”, amenazas a sus familias y hasta con ataques y destrucción del Palacio Municipal, y deciden pagar las cantidades que les piden, por supuesto del presupuesto público, a cambio de salvar la vida y poder ejercer a medias el cargo para el que fueron electos.

El primer dato, de cómo el Cártel del Golfo ha recobrado vigencia y territorio en la frontera de Tamaulipas y en otras zonas del estado, se puede documentar con expresiones del líder de la Columna Armada Pedro J. Méndez, Octavio Leal Moncada, que antes y después de la elección de gobernador del año pasado, se pronunció a favor de Américo Villarreal. “Con Morena vamos a la cuarta transformación”, dijo Leal Moncada en enero de 2022, cuando expresó su apoyo al candidato Américo Villarreal. Eso le valió, meses después, el 5 de julio, haber sido detenido con una orden de aprehensión del gobierno estatal por vinculación al crimen organizado y pasar casi seis meses en la cárcel hasta que en noviembre de 2022 el gobierno morenista de Villarreal lo liberó.

Fue el propio secretario de la Defensa, general Luis Crescencio Sandoval, el que confirmó desde la mañanera del presidente López Obrador la detención de Octavio Leal Moncada y su vinculación al Cártel del Golfo: “El 5 de julio, en Monterrey, esta detención se hizo por parte de la Fiscalía de Justicia de Tamaulipas y la de Nuevo León. Fue el líder de la Columna Pedro. J. Méndez que está vinculado al Cártel del Golfo”, dijo en ese momento el secretario.

Y pues ya en libertad, el señor Leal Moncada ha vuelto a sus dominios en la zona centro-oriente del estado, donde sigue manejando las plazas del Cártel del Golfo y aprovecha sus ratos libres para ahora hacer política, propaganda y hasta afiliación obligatoria de militantes para Morena. Incluso, en la pasada campaña para la elección extraordinaria de un nuevo senador para Tamaulipas, a Octavio se le vio pidiendo el voto para el actual senador de Morena, José Ramón Gómez Leal: “Toca hoy venir también a pedir el voto para Morena, para José Ramón Gómez Leal, mejor conocido como JR”.

Apenas hace unos días se publicó en páginas de Facebook un video en donde el líder de autodefensas vinculado al Cártel del Golfo, llama de nuevo a votar por Morena y por sus candidatos en las elecciones del 2024 y hasta convoca a la gente a que se afilie al partido del presidente López Obrador: “Se avecinan ya los tiempos electorales, que es el próximo año, pero ya en este año se tiene que elegir a los candidatos a presidentes municipales, a diputados federales y a presidente. El Partido Morena está siendo objeto de múltiples ataques, nuestro Presidente de la República, está siendo objeto de múltiples ataques, todo fomentado en un poquito de verdad pero una gran mentira: de que este gobierno no resuelve los problemas de los ciudadanos, que no resuelve el problema de la seguridad de los ciudadanos”, dijo el señor Leal Moncada en una asamblea a la que él mismo convocó a ciudadanos de varios municipios de la zona centro.

El líder de la columna Pedro J. Mendez acusó al exgobernador García Cabeza de Vaca de haberse “robado 33 mil millones de pesos” y de que, desde el extranjero, está conspirando en contra del gobernador Américo Villarreal. Y fue entonces que llamó no sólo a votar sino a que la gente que está bajo el dominio de la columna en varios municipios se afilie a Morena: “Ni un voto a los corruptos, todos los votos para Morena, todos los votos para Cuarta Transformación. Por eso esta reunión es para venirle a decir a todos ustedes que se afilien todos a Morena. Que ya se estableció el Comité Municipal en Hidalgo, para afiliar a todos los hombres honestos y a todas las mujeres al partido de Morena, y formar comités del partido de Morena, para que mañana no nos venga una imposición. Defender nuestro trabajo, la tierra, defender el gobierno de Morena, es defender lo nuestro”, dijo el líder autodefensa, al que el secretario de la Defensa señaló de estar vinculado al Cártel del Golfo.

Así que, con los grupos del narco operando en total impunidad y sometiendo incluso a las autoridades municipales al cobro de derecho de piso, y con líderes del CDG apoyando al gobernador y a Morena y afiliando incluso nuevos simpatizantes de entre sus bases, Tamaulipas se vuelve de nuevo un narcoestado en donde la autoridad del Estado se cede al crimen organizado que impone no solo su ley de violencia, sino también ahora le cobra “impuestos” a los gobernantes locales. Y cuando la autoridad, de cualquiera de los tres niveles de gobierno, se somete al narcotráfico y hasta le paga impuesto, entonces se acabó el Estado mexicano.

Con informacion: LATINUS/ ELUNIVERSAL/

«YA lo EJECUTARON»: «PLOMEAN a VIEJO CONOCIDO del NARCO y el PARAMILITARISMO COLOMBIANO al ENTRAR a RESTAURANTE en HIXQUILUCAN»…con amplio historial de arrestos, pero mas amplio el de salidas de prision.


En Huixquilucan mataron a Santiago Gallón Henao como se barre una migaja incómoda de la mesa: rápido, en un restaurante fino, en pleno Valle de Toluca, donde se supone que sólo corren vinos caros y no balas. El colombiano, viejo conocido del narco y del paramilitarismo, había cambiado el overol de la guerra por el disfraz de empresario ganadero, pero el pasado le cobró la cuenta hasta el último centavo.

Hablamos del mismo Gallón que quedó tatuado en la memoria de Colombia por el asesinato del futbolista Andrés Escobar en 1994: el autogol, la eliminación del Mundial, la histeria nacional y luego los seis tiros en un parqueadero de Medellín. Las autoridades encontraron que la camioneta usada por los sicarios estaba a nombre de Santiago, pero el sistema judicial sólo le regaló 15 meses por encubrimiento, como si esconder un crimen icónico fuera una simple multa de tránsito. El sicario se llevó 11 años; los Gallón, apenas un regaño penal, apadrinados por testimonios de otros narcos y el aura de ese club selecto de “patriotas” que alguna vez ayudaron a tumbar a Pablo Escobar.

Después vino el libreto clásico del capo reciclado: paramilitarismo, Bloque Metro, señalamientos de haber sido parte de la guerra sucia mientras en público jugaba al ganadero respetable. Se entregó en 2009, cayó otra vez en 2018 por una red de narcotráfico camuflada en productos agropecuarios, pero un año después ya estaba afuera por vencimiento de términos, como si la cárcel tuviera puerta giratoria VIP para veteranos del crimen. 

En 2015, Estados Unidos lo metió a la Lista Clinton y le congeló los activos, arrastrando también a su hija, su esposa y su abogado, porque alrededor del negocio familiar no corría precisamente leche ni ganado sino dólares envenenados.

El último acto lo protagonizó en México, donde vivía “legalmente” desde 2023 y hacía negocios ganaderos mientras en la letra chiquita del expediente seguía apareciendo como viejo jugador del narco colombiano y pieza de estructuras como La Oficina de Envigado. 

Fuentes ministeriales del Estado de México confirmaron que el 4–5 de febrero un cuerpo con signos de violencia y con sus características apareció en Huixquilucan, una de esas zonas de lujo donde a los vecinos les venden la idea de que el peligro siempre está lejos, en “el otro lado”. Ahí, en un restaurante donde supuestamente iba a reunirse con ganaderos, un grupo armado lo acribilló sin cortesía ni sobremesa.

Desde Bogotá, Gustavo Petro no sólo confirmó la muerte, sino que le puso nombre político al cadáver: dijo que a Gallón lo asesinaron en México, lo señaló como autor del crimen contra Escobar y lo ligó a estructuras paramilitares disfrazadas de seguridad privada, aquellas convivir armadas en tiempos en que Álvaro Uribe era gobernador y jugaba a mezclar Estado y guerra sucia. Es la escena perfecta: un presidente de izquierda denunciando a un viejo capo que, aun muerto en otro país, sigue salpicando a la élite del pasado; y del otro lado, el expresidente Uribe negando cualquier vínculo como quien jura que nunca conoció al fantasma que le ronda la hacienda.

El guion internacional termina de amarrarse con los expedientes que lo señalan como parte de engranajes más amplios: La Oficina de Envigado, la narcopolítica local, y hasta una deuda de sangre con mafias europeas como el clan Kinahan de Irlanda, porque el negocio ya no se mide en barrios sino en continentes. Mientras tanto, en México, su ejecución se suma al montón de homicidios de extranjeros ligados al narco que llegan con visa, propiedades y portafolio de inversiones, pero sin que nadie pregunte demasiado cómo se financió su nueva vida de ganadero “respetable”.

Al final, la muerte de Santiago Gallón en un restaurante de Huixquilucan deja una postal incómoda: un país que se vende como santuario de inversiones y residenciales de lujo, pero donde los ajustes de cuentas internacionales se tramitan entre cortes de carne y servilletas de tela. Y un cadáver que, aunque ya no hable, sigue gritando lo obvio: en el circuito narco–paramilitar–político, los autogoles no se cometen en la cancha, se cometen en el Estado, y se pagan, tarde o temprano, con plomo.

Con informacion: RIO DOCE/MEDIOS/

«SI NO ASISTE,la CAPTURAN ?…en SERIO ?: LA «JUSTICIA RAMPLONA de AMERICO AMAGA a YAHLEEL con METERLA al TAMBO como al RESTO de 25 ELUDIDOS del CDV que NO HAN PODIDO DETENER»…mas de 3 años con la misma perorata,temporadas completas en cartelera, sin nadie atorado, ni función que concluya.


A tres años,4 meses y 7 dias de distancia desde aquella ceremonia del 1 de octubre de 2022, cuando el ex-priista Américo Villareral fue ungido gobernador con la promesa de “limpiar la casa”, mientras «Pancho» Garcia Cabeza de Vaca su antecesor (2016-2022) huia a Texas por la puerta trasera del palacio de gobierno, el estado entero esta convertido en teatro procesal: carpetas, vinculaciones, judicializaciones, y ni un solo “cabecista” tras las rejas.

El medico que iba salvar Tamaulipas y lo iba curar de la corrupcion de la que es parte, al haberse consolidado en este mismo periodo como uno de los mas importantes traficantes del huachicol desde el gobierno, el combate a la corrupción lleva temporadas completas en cartelera, pero sin protagonista detenido ni función que concluya.

Lo más irónico —o quizá lo más brutalmente lógico— es que el extitular de la Fiscalía Anticorrupción, Jesus Eduardo Govea orozco,con antecedentes de dudosa pulcritud, fue premiado como fiscal general. Es decir, el fiscal que atraparon en 2002 por servir al CDG y no atrapó a nadie, ahora dirige la orquesta. En su homenaje a la desvergüenza, presumió antes de migrar a su nuevo encargo , 29 vinculaciones a proceso: un inventario de expedientes que solo existen para alimentar boletines de prensa, esos mismos donde la justicia se redacta en tiempo futuro.

Y mientras el gobierno humanista presume “avance en el combate al cabecismo”, los tribunales se entretienen con escenas propias de comedia absurda. 

Caso Yahleel Abdala Carmona:

Despues de tres ausencias consecutivas a audiencia por un quebranto de casi mil millones de pesos, las ha eludido bajo todo un catalogo clínico de pretextos, que van de la muela a la diarrea, pasando por infecciones respiratorias y problemas de garganta. Cuando el juez exige rigor, la defensa responde con una receta de 500 pesos. La Fiscalía detecta inconsistencias, el hospital no tiene registro y el documento es “auténtico” pero sin certeza alguna. En Tamaulipas, hasta la enfermedad parece tener licencia para huir.

El juez Haro Morales ya advirtió que, si la exsecretaria no aparece ,mañana domingo, será declarada sustraída de la justicia. Pero todos saben que esa frase, tan solemne como inútil, ya se ha vuelto un clásico del guion. Porque aquí el poder siempre llega tarde, y cuando llega, no detiene a nadie, ya hay 25 eludidos.

Tres años después, el saldo no está en tribunales: está en la narrativa. El gobierno perfeccionó el amago como técnica de control político. No importa si se captura o no; basta con anunciarlo. La justicia ya no castiga, comunica. Un boletín sustituye a la sentencia. Y el nuevo fiscal, digno heredero de la simulación institucional, sigue esgrimiendo el mismo argumento de siempre: “ya casi”. En Tamaulipas, la promesa del castigo es la verdadera forma de impunidad.

Con informacion: NOTICIERO DE VICTORIA/

EL «TURISMO EXTREMO»:»SIGUEN SIN APARECER 4 VICTIMAS en MEDIO de VACACIONES en CIUDAD SINALOENSE LLENA de MILES SOLDADOS bajo CONTROL NARCO»…aun deciden quien desaparece, quien vive o quien muere.


Hay quien viaja a la playa buscando sol, mar y ceviche. Y hay quien, sin saberlo, compra el combo completo: arena, palmeras y un secuestro exprés cortesía del crimen organizado. La familia García Hernández llegó desde el Estado de México para conocer Mazatlán, la joya turística de Sinaloa, pero acabó probando la parte del menú que no sale en los folletos de la Secretaría de Turismo.

El paseo del 3 de febrero sonaba a plan familiar: Razers, selfies y el típico “¡vamos por cocos al Cerritos!”. Pero en la tierra donde la moto más rápida no es la del turista sino la del sicario, todo puede cambiar en cuestión de segundos. Sujetos armados interrumpieron el paseo como quien clausura un antro por ruido excesivo. Se llevaron a seis personas como si fueran souvenirs humanos.

El operativo de rescate, dicen las autoridades, fue “inmediato y coordinado” (las comillas son cortesía de la realidad). Apenas un día antes, el gobernador Rubén Rocha había estrenado con fanfarria el “Operativo de Seguridad del Carnaval 2026”. No sabemos si un desfile de marinos con banda sinaloense formaba parte del plan de contingencia, pero lo cierto es que los criminales no pidieron permiso para robarse el show.

De los seis secuestrados, sólo regresaron madre e hija, localizadas en El Habal, un poblado donde el GPS tiembla. Del resto no hay rastro, salvo en las fotos que ahora circulan por redes con la palabra “SE BUSCAN” escrita en mayúsculas y desesperación.

Mientras tanto, las autoridades repiten su mantra: “ya hay una carpeta de investigación”. La familia, cansada de comunicados que no llevan a ningún lado, espera lo único que ya casi suena increíble: que regresen vivos.

Mazatlán sigue abierto al turismo, claro. Los hoteles ofrecen descuentos, las cervezas están frías y los narcos mantienen la logística sin fallos: seguridad, sólo la que ellos deciden. Porque en el paraíso sinaloense, el verdadero operativo no lo encabeza el gobernador, sino el patrón del territorio.

Con información: ELNORTE/

viernes, 6 de febrero de 2026

«ELLA NI SUFRE,NI se ACONGOJA»:»PRISCILLA la NOVIA de NARCOTERRORISTA MORENO-ESCORPION la ROMPE en el INSTA con MENEO de PERREO FINO a RITMO de IN THE MOMENT»…sobrina de Diputada Federal de Morena.


Priscilla Aladro,identificada como novia del narcoterrorista de filiación «MORENA», Alfredo Cardenas,alias «El Contador» ,se exhibe bailando la rola “In the Moment (Adriatique Remix)”, la devora, ataviada con un vestido ajustado en color blanco nuclear y meneando el perreo más fino que el cumplimiento normativo de la FGR.

La escena del video

En el clip del instagram,ahora con nueva cuenta, se ve a Priscilla vestida con un vestido blanco ceñido, manga larga y escote profundo, con recortes circulares al centro que marcan la silueta como si fuera pasarela de antro en San Pedro, no bautizo familiar. 

La tela del outfit parece de punto elástico grueso, de esos materiales que usan marcas tipo House of CB, Cult Gaia o diseñadores de fiesta “bodycon” de lujo, más cerca del showroom de influencer que de boutique de centro comercial. El diseño, por el corte y el fit, trae ADN de vestido de diseñador o al menos “inspired” de catálogo caro: nada de fast‑fashion improvisado, eso se ve pensado para foto, stories y para que el capo presuma “mujerón” en modo trofeo.

Mientras la amiga luce un conjunto de falda mini y top cubiertos de apliques brillantes, Priscilla va en blanco absoluto, contrastando con las luces cálidas del lugar, como si fuera la “primera dama” de una república bananera con DJ residente. El movimiento de brazos y cadera es más de alguien que sabe que la están grabando que de invitada casual: baila para la cámara, para el algoritmo y, de paso, para el expediente sentimental que algún día leerán Omar Garcia Harfuch,la FGR,la inteligencia militar o cualquier cuerpo de veladores.

La novia del Escorpión

De acuerdo con los trascendidos , Priscilla Aladro ha sido vinculada sentimentalmente con Alfredo Cárdenas Martínez, “El Contador”, jefe del grupo Escorpiones del Cártel del Golfo, con quien habría procreado dos hijas y residiría en San Pedro, Nuevo León, donde abundan los empresarios ricos, pero tambien refugio clásico de narcos con exceso de liquidez y déficit de discreción. 

Se le describe como sobrina de una Diputada Federal de Morena y parte de esa nueva generación de parejas de capos que ya no se esconden en ranchos, sino que documentan romances, viajes y lujos en Instagram, regalando a las autoridades un dossier amoroso a todo color. 

En este contexto, el video no es solo de fiesta, es otro renglón en el archivo digital donde se mezcla glamour, impunidad y geolocalización involuntaria.

El glamour narco

El vestido blanco funciona como una declaracion de “yo aquí soy la protagonista”, limpio, ajustado y sin estampados para que todo el peso caiga en el cuerpo y el escote, muy en la línea de la estética influencer‑regia que vive entre antros premium, rooftops y cenas con escoltas estacionados afuera. 

Los recortes frontales son detalle clásico de diseñador de fiesta:no se hacen para comodidad, se hacen para foto de historia vertical, con el contorno bien marcado y el collar discreto apenas asomando, porque el accesorio real es el status del novio. El peinado suelto y el maquillaje neutro-ciudad de México / San Pedro refuerzan el look “clean girl” de lujo, solo que patrocinado por dinero ajeno que no pasa por nómina ni SAT.

En esa mesa donde aparece una simple botella de agua al frente, lo que realmente se está sirviendo es narrativa: la novia del narcoterorrista «Escorpión» que tiene la complicidad y el servilismo del alcalde Alberto Granados,de Morena en Matamoros,donde ejerce fuerte influencia la legitima esposa de El Contador, brinca al ritmo de electrónica fina, rodeada de invitados que quizá ni dimensionan que forman parte de la carpeta de investigación más barata del mundo, cortesía de sus propios teléfonos y víctimas de sus presunciones.

La vibra de “In the Moment (Adriatique Remix)”

“In the Moment (Adriatique Remix)” es una relectura electrónica del tema de RÜFÜS DU SOL, lanzada en 2024‑2025 bajo el sello de Rose Avenue/Reprise, con producción del propio trío australiano y del dúo suizo Adriatique, más el productor RIVO. El remix se mueve en terreno melodic techno/ambient house: bombo profundo, atmósferas hipnóticas y un build up lento que pide luces bajas, humo caro y mesas de botella, no pista de XV años.

La letra original insiste en la idea de estar “right here, right now”, “lost in the moment”, casi un mantra de atención plena que, puesto sobre la vida de una pareja de capo, se vuelve sarcasmo puro: sí, este momento es todo lo que tiene… y todo lo que la puede incriminar. La producción incorpora coros y capas vocales que le dan un aire casi espiritual al beat, perfecto para la fantasía de espiritualidad y bienestar que muchos narco‑aspiracionales compran mientras cuentan fajos y suben boomerangs de champaña.

En resumen: 

«Mientras suena “In the Moment (Adriatique Remix)” —esa cátedra de melodic techno diseñada para que te sientas zen con una copa en la mano—, Priscilla Aladro se contonea en un vestido blanco ceñido, recortes al centro y escote de diseñador que grita San Pedro más fuerte que cualquier corrido tumbado. 

No es la típica invitada de boda, es la novia del jefe de los Escorpiones del Cártel del Golfo aliado de Morena en Tamaulipas, convertida en influencer de expediente: cada giro de cadera suma una story y un indicio para la carpeta de la FGR. 

En los noventa las novias del narco se escondían en ranchos; en 2026 bailan electrónica fina frente a la cámara frontal, convencidas de que están viviendo el momento, sin notar que también están grabando la prueba.

Con informacion: @Redes/

«HAY esta AMERICO IMPUNE ?»: «SHEINBAUM RECOMENDABA al ALCALDE de TEQUILA y PEDIA el VOTO por el que NO lo PESCO la JUSTICIA,se TROPEZO con el ESCANDALO»…sólo rompen el termómetro y dejan intacta la fiebre.


Al alcalde morenista de Tequila, Diego Rivera Navarro, no lo pescó la justicia, lo tropezó el escándalo: presunto operador de una célula del CJNG en territorio donde manda el cártel, y presunto extorsionador de la tequilera José Cuervo, a la que –según la denuncia– intentó sangrar con 60 millones de pesos para no clausurar la planta. Mismo truco, cuentan, lo habría reciclado con al menos otras diez empresas tequileras, cerveceras y hoteleras, porque aquí la “transformación” llegó en formato de cuota criminal con membrete oficial.

El hombre aterrizó en la alcaldía en octubre de 2024 repitiendo la letanía moral de “no robar, no mentir, no traicionar”, mientras al mismo tiempo su municipio se convertía en escenario de conciertos donde se proyectaban imágenes del jefe del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes. El narcoestado mexicano es tan discreto que ya ni se conforma con infiltrarse: ahora se autopromociona en pantallas gigantes con permiso municipal.

Para rematar, Claudia Sheinbaum salió en campaña a pedir el voto por este campeón de la honestidad, en un spot que hoy se le regresó como bumerán y se viralizó justo cuando The New York Times publicó un texto de Mari Beth Sheridan diciendo lo obvio que el poder lleva años negando: el problema no son “los cárteles” como entes abstractos, es que los cárteles ya son parte del Estado. Traducido del diplomático al español llano: si de verdad te peleas con el narco, te tienes que pelear con tu propio partido, con tus candidatos, con tus gobernadores, con tu estructura territorial que huele más a hoja de coca que a democracia.

Sheridan lo explica con cortesía gringa: Morena, como el resto de la fauna partidista, tiene personajes de alto perfil señalados por ligas con el crimen organizado, así que “combatir a los cárteles” significa dinamitar los cimientos del poder local y las estructuras del propio partido gobernante. El discurso de cero tolerancia se estrella contra la realidad de cero voluntad para tocar las redes de protección que salen de oficinas públicas, curules, palacios de gobierno y despachos de secretarios.

Ejemplo número dos del manual del narcoestado: Adán Augusto López. Exsecretario de Gobernación, excandidato presidencial, exgobernador de Tabasco, y padrino político del jefe de La Barredora al que colocó, con todo y currículum criminal, como secretario de Seguridad Pública para que desde ahí manejara las operaciones del grupo en el estado. Cuando reventó el escándalo, Adán Augusto dejó la coordinación de la bancada de Morena no por convicción, sino porque ya olía tan mal que ni el propio partido podía seguir pretendiendo que era perfume político.

El detalle es que no se va como presunto delincuente, se va como señor intocable: protegido por el fuero y por la presidenta, que tranquiliza al respetable diciendo que en México no hay ninguna investigación abierta en su contra. Es la versión institucional de “no pasó nada, circulen”, aplicada a un personaje envuelto en acusaciones de corrupción, enriquecimiento, fraude fiscal y redes de huachicoleo, pero bendecido por el sistema como si fuera víctima de la mala prensa y de las malas compañías… que él mismo nombró.

Ahí está la coreografía: en la misma semana en que se presume la captura de un alcalde de pueblo como prueba de “cero impunidad”, se manda la señal opuesta al blindar políticamente a un exsecretario de Gobernación hundido en lodo. A diario se exhiben detenciones menores, fotos de trofeos humanos de medio pelo, mientras el verdadero centro del poder criminal –ese que se sienta en mesas de seguridad, que firma nombramientos, que diseña presupuestos– sigue tan quieto e intocable como el mobiliario de Palacio Nacional.

La lógica del régimen es brutalmente honesta si se lee entre líneas: “te quito sólo para que no estorbes, no para hacer justicia”. Sacrifican a alcaldes, directores, mandos medios, mientras los peces gordos siguen flotando, rodeados de rumores, expedientes congelados y declaraciones presidenciales que los absolvieron antes incluso de que alguien se atreviera a investigarlos.​

El gobierno de Sheinbaum se deshace en filtraciones por los vínculos oscuros de figuras como Mario Delgado –expresidente de Morena y hoy secretario de Educación– y gobernadores como Rubén Rocha Moya, Evelyn Salgado, Marina del Pilar Ávila, Alfredo Ramírez Bedoya, Alfonso Durazo y Américo Villarreal, además de congresistas que controlan Estados y Congreso como si fueran sucursales de franquicias políticas con servicio incluido de “paz” negociada con el crimen. 

No lo dice un tuitero enojado: oficiales de Estados Unidos sostienen que la presidenta está parada sobre un narcoestado, y que sus aliados políticos son parte del andamiaje, no sólo víctimas colaterales.​

Y ahí está el núcleo incómodo: ese narcoestado no se desmonta capturando operadores, choferes, halcones y uno que otro alcalde descarriado. Mientras no se toque la otra mitad de la ecuación –la que firma oficios, entrega contratos, arma candidaturas y graba spots llamando a votar por aliados del narco–, la presidenta seguirá apareciendo sonriente, pidiendo el voto por quienes cuidan, negocian o protegen a los mismos grupos a los que dice estar combatiendo.

En resumen: la 4T presume mano dura contra el crimen, pero a la hora buena sólo rompe el termómetro y deja intacta la fiebre.

Con informacion: LATINUS/