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domingo, 6 de mayo de 2018

EL "TARTAMUDO" GARCIA LUNA "SUPERPOLICIA" del SEXENIO de CALDERON REAPARECE y CULPA al ACTUAL GOBIERNO de la VIOLENCIA...el comal reclama a la olla.

En abril pasado reapareció Genaro García Luna, el polémico superpolicía del sexenio de Felipe Calderón convertido ahora en hombre de negocios y consultor internacional. Socio de la empresa GLAC, en la que participan jefes policiacos en retiro de Estados Unidos, Colombia y España, el exfuncionario calderonista descalifica las políticas en la materia adoptadas por la administración de Enrique Peña Nieto –son involutivas, dice, y “dieron al traste con lo avanzado en décadas”–, e insiste en reivindicar su vieja y fallida propuesta.
El gobierno de Enrique Peña Nieto logró lo que parecía impensable: aumentar la letalidad de civiles en la guerra a las drogas iniciada por su antecesor, Felipe Calderón. Al final de la administración priista, la realidad expresada en reportes nacionales e internacionales sobre seguridad y justicia coinciden:
México es ahora más violento que hace seis años, sin que se vea una pronta disminución. Para Calderón y quien fuera su hombre fuerte, Genaro García Luna, la culpa no es de su estrategia, sino de quienes los sucedieron, porque la echaron a perder.

“Los últimos seis años han sido más letales para los civiles mexicanos. A lo largo de 2016 y 2017, los homicidios no sólo superaron las cifras históricas de 2011, sino que se extendieron por más áreas del país”, dice el reporte Corrupción que mata, dado a conocer el jueves 3 en la Ciudad de México y elaborado por organizaciones de derechos humanos mexicanas y con el patrocinio de Open Society Justice Iniciative, de Nueva York.
Ante la incidencia delictiva, pero sobre todo ante la colusión de autoridades con el crimen organizado en la comisión de delitos de lesa humanidad, las organizaciones proponen la creación de un mecanismo internacional para investigar y sancionar esos casos, marcados también por la corrupción.
Apenas un día antes, la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos había dado a conocer que entre el inicio de la declaración de la guerra al narcotráfico por Calderón en 2006 y 2017 tiene documentados los casos de 329 mil 917 personas que se han visto obligadas a salir de sus lugares de origen. Tan sólo el año pasado, registró 25 casos de desplazamiento interno forzado que afectaron a 20 mil 390 personas. Y esos son apenas los casos documentados.
Las cifras saltan por todos lados. El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, que dirige José Antonio Ortega, informó el 23 de abril que el primer trimestre del año ha sido el más violento en la historia reciente de México.
Con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) contabilizó 7 mil 667 víctimas por homicidio doloso. Un promedio de 85 asesinatos al día, un aumento de 16% respecto al mismo trimestre del año anterior. Siete de cada 10 víctimas fueron atacadas con armas de fuego. De acuerdo con la citada organización, Acapulco es ahora la tercera ciudad más violenta del mundo, en lo que es sólo una cara de los conflictos armados que se están dando en el país.
Defensa mediática
La explicación de Felipe Calderón es que todo eso se debe a que Peña Nieto no siguió su estrategia, a pesar de que en los hechos el actual gobierno mantuvo la militarización y la represión violenta contra los grupos de delincuencia organizada.
Según el expresidente, no hubo continuidad en su estrategia de combate y se “encerró” a la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) en una dependencia política como la Secretaría de Gobernación. En una entrevista con Radio Fórmula el pasado 30 de abril, dijo que el gobierno de Peña Nieto abandonó la estrategia de “no evadir a los criminales y no hacerse compinche de ellos”. Incluso, lo acusó de haber arrumbado la Plataforma México y sus 500 millones de datos del entorno delictivo.
En plena campaña electoral, en la que su esposa Margarita Zavala es candidata presidencial sin partido, Calderón continuó lo que el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, inició unos días antes: la defensa mediática de su “estrategia” contra la delincuencia.
Parapetado en una de sus empresas, García Luna apareció incluso para ofrecer soluciones a la crisis de inseguridad en el país. Pese a su polémica gestión, su premisa es que lo hecho durante el gobierno de Calderón fue lo más adecuado para el país. Después de salir del gobierno, en su entender, vino el diluvio.
En la administración de Peña Nieto hubo una involución y se dio al traste con lo avanzado en décadas. La solución es retomar lo que se hizo en el sexenio pasado, dice quien fuera uno de los principales funcionarios de Calderón.
De plano, acusó al gobierno de Peña Nieto de haber demeritado lo hecho el sexenio pasado al crear la opinión de que fueron ellos quienes generaron la violencia en el país cuando el expresidente y expanista le declaró la guerra al narcotráfico en cuanto comenzó su gobierno.
García Luna decidió estar presente en la campaña presidencial al amparo de GLAC, una firma de consultoría establecida en México y Miami que alude a sus apellidos y a sus asociados para vender servicios de seguridad. Sus socios son jefes policiales en retiro de Estados Unidos, Colombia y España.
GLAC es sólo una de las empresas que tiene el superpolicía de Calderón, como se le conoció entonces por su influencia en el gabinete de seguridad, por encima incluso de la cúpula militar. La firma es parte de un entramado de empresas registradas en Estados Unidos pero que también operan en México con permisos federales y del gobierno de la Ciudad de México. García Luna salió del gobierno, pero no de los negocios en México.
Al tiempo de mantener su presencia en el país a través de empresas de seguridad, como la propia GLAC Consulting, García Luna se volvió maestro en administración y negocios, grado que le dio la Universidad de Miami. De acuerdo con el propio exfuncionario, hizo el posgrado entre 2013 y 2015.
García Luna se presentó el 19 de abril en el canal de televisión de El Financiero /Bloomberg, arropado, entre otros, por su excompañero de gabinete, Jaime Domingo López Buitrón, director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen) en el sexenio pasado y ahora director corporativo de Grupo Lauman, propietario del periódico El Financiero.
Un retorno estruendoso
Como si se tratara sólo de un experto que presenta su trabajo académico, García Luna apareció en vísperas de que los candidatos presidenciales hicieran sus propuestas en materia de seguridad en lo que fue el primer debate presidencial, el 22 de abril. Ahí presentó Seguridad con Bienestar. Un nuevo modelo integral de seguridad, en el que incluye el “Índice GLAC” sobre medición de los factores de la violencia y la inseguridad que ya había presentado en México desde 2017, incluso al entonces jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera.
Publicado por Booktique Art Books and Publishing, SA de CV –una editorial que está en el anonimato, según su propia página digital, y que trabaja para empresas e instituciones– la publicación empezó a circular en versión electrónica, aunque carece de ISBN, las siglas que refieren al Número Internacional Normalizado del Libro; es decir, el identificador internacional que se designa a una publicación de forma exclusiva.
Además de reivindicar lo hecho por su gestión y de criticar las políticas de seguridad de Peña Nieto, habla ahora de “un nuevo modelo” de seguridad, fiel al estado de derecho.
Su propuesta de respeto a la legalidad, sin embargo, contrasta con su gestión, que estuvo marcada por montajes televisivos, el conflicto diplomático con Francia por la detención de la ciudadana de ese país Florence Cassez, sus peleas con periodistas y la mentira que según el gobierno de Peña Nieto difundió sobre el asesinato del líder de Los Caballeros Templarios, Nazario Moreno, El Chayo.
Bajo su mando, la Policía Federal vivió sucesivas crisis, como las numerosas bajas, secuestros y desapariciones de sus elementos en Michoacán, el ataque a agentes de la CIA por parte de policías federales o la balacera entre agentes de la corporación en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en una disputa por narcotráfico.
García Luna arremete contra la gestión de Peña Nieto y quien fuera su encargado de seguridad, Miguel Osorio Chong, quien fuera secretario de Gobernación: “Con el cambio de gobierno se construyó una tesis política para demeritar el esfuerzo institucional” de lo hecho en seguridad. “Se creó la idea equivocada que para no generar violencia habría que dejar de combatir a las estructuras criminales: aún más, se planteó que la violencia era culpa del gobierno por combatir la delincuencia”.
Tuvieron que pasar cinco años para que se demostrara que estaban equivocados, dice el exjefe policial respecto a los índices de violencia registrados en el gobierno de Peña Nieto, que hasta ahora han hecho de 2017 el año más violento desde que Calderón declaró la guerra a las drogas.
Según García Luna, el incremento de la violencia a partir del inicio del gobierno de Calderón en 2007 fue una reacción a “los ajustes institucionales, legales y operativos para enfrentar la violencia” por el temor de los delincuentes a perder su control. En su justificación, dice que el número de muertos llegó a su máximo en 2011 porque estaban enfrentando frontalmente y desarticulando a los grupos de la delincuencia organizada. Y si la cifra bajó al inicio del actual gobierno fue la inercia de esas acciones, asegura.
Lo que pasó en 2017, cuando la violencia superó al peor año de Calderón, es que hubo una “involución de la estrategia de seguridad pública” por el abandono institucional, la corrupción y la creación de las autodefensas, dice de quienes le sucedieron.
La principal crítica que hace de las decisiones de Peña es la desaparición de la SSP y la concentración de las funciones de seguridad en la Secretaría de Gobernación a través de la Comisión Nacional de Seguridad, que tiene nivel de subsecretaría.
De acuerdo con el exsecretario, con esa decisión se involucró aún más a las Fuerzas Armadas y al propio Cisen en las tareas de seguridad pública, “lo que resultó en abandono a las tareas de seguridad nacional”.
Las críticas 
García Luna critica también la decisión de convalidar a las autodefensas en Michoacán y Guerrero, la posposición de la certificación de los policías, lo que considera el abandono de la Plataforma México y, según él, el desplazamiento de los principales cuadros de la Policía Federal (PF) por uniformados improvisados de Hidalgo y de la Ciudad de México.
Sus dardos están llenos de alusiones a Osorio Chong, quien se convirtió en supersecretario al concentrar las funciones, presupuesto y toma de decisiones de dos dependencias; incluso cuestiona que sea candidato del PRI al Senado por la vía plurinominal:
“Es indispensable considerar que los funcionarios que ocupen cargos como titulares de las secretarías de Estado o equivalentes en las áreas de seguridad y justicia no puedan participar para cargos de elección popular los siguientes tres años posteriores a su responsabilidad
institucional.”

De esa manera, se evitará que se use la titularidad en el área de seguridad para promover su imagen o se haga campaña política partidista. Es más, para que rindan cuentas en caso de desvío de recursos o mal uso del encargo; es imprescindible que no ocupen cargos que les den fuero constitucional después de su responsabilidad. 
Modelo inoperante 
Al igual que casi todos los candidatos, García Luna pide la restauración de la SSP, pero habla de una reconstrucción y actualización de la Plataforma México “para compartir en un solo sistema de información nacional datos, voz e imagen para el almacenamiento, integración, análisis y generación de inteligencia operativa para el delito”.
Según el exsecretario, todo eso se perdió cuando él se fue: se desmantelaron los sistemas de interconexión de telecomunicaciones para todo el país al dejarse de invertir en equipo de cómputo, servidores, sistemas y licencias de software para el análisis de datos y en su lugar se crearon los centros de fusión de inteligencia, que lo único que hicieron, asegura, fue reproducir el modelo de operación contra blancos específicos de alto nivel de la delincuencia organizada desarrollado en el gobierno pasado.
Aunque fue muy criticado, este modelo fue el que le permitió al actual gobierno dar resultados en el combate a los grupos de delincuencia organizada, reprocha el expolicía convertido ahora en hombre de negocios y consultor internacional.
Sus críticas también apuntan a la creación de las autodefensas en el gobierno de Peña y la decisión de posponer de forma reiterada la certificación policial para “evitar la infiltración de delincuentes o personas con antecedentes criminales e impedir el uso de las instituciones por parte de la delincuencia organizada”.
Pero la primera propuesta ocurrió durante su gestión. Las corporaciones de seguridad pública tenían como plazo enero de 2010, a la mitad del gobierno de Calderón. Después Peña Nieto puso como límite octubre de 2013 y luego octubre de 2014, sin que a la fecha se sepa el nivel de certificación de los elementos de seguridad pública del país.
García Luna corona sus críticas con la fuga de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, del penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México, en julio de 2015. “Sin corrupción no existe fuga de reos”, escribe. En diciembre de 2006, el sistema penitenciario custodiaba al 3.8% de los internos del fuero federal. Para junio de 2012, al 34%, sin que haya existido ninguna fuga de un reo en ese periodo, se ufanó. 
Fuente.-



sábado, 5 de mayo de 2018

COMANDO ARMADO "LEVANTA y EJECUTA" a 9 por "NO PAGAR PISO" en GUERRERO...los gobiernos siguen incumpliendo obligación de salvaguardar a ciudadanos en su vida y bienes.

Nueve personas -cuatro que trabajaban en una empresa subcontratada por la Coca Cola- fueron privadas de su libertad por un comando armado y este sábado aparecieron muertas a golpes y asfixiadas en una camioneta de redilas en el nuevo Libramiento Chilpancingo-Tixtla en el Estado de Guerrero.

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Según los reportes, el pasado jueves 3 de mayo -alrededor de las 18:00 horas- el dueño de la empresa "El Guero" y cinco de sus trabajadores, que se dedicaban a vender el producto de la Coca Cola, viajaban en una camioneta cuando fueron interceptados por un grupo armado en el lugar conocido como "El Trebol" ubicado entre las carreteras que conducen a la localidad de Apango, otra a Chilapa y la del libramiento Tixtla-Chilpancingo.

Ese mismo día, los delincuentes accedieron a dejar en libertad a dos de sus víctimas.

Sin embargo, la versión de los familiares de algunas de las víctimas es que los delincuentes exigían a la esposa del dueño de la empresa subcontratada por la Coca-Cola, con sucursal en Chilpancingo, que pagara el rescate.

A las 21:30 horas de ese jueves, los delincuentes fueron por otros cinco familiares del dueño de la empresa de nombre Esteban Nava Romero.

A los cinco, entre ellos el papá de Esteban, cuñado y otros familiares, los sacaron de sus viviendas ubicadas en distintos puntos de Tixtla.

Por la versión de los familiares que fueron entrevistados en la Fiscalía, tras la desaparición de las nueve personas se interpuso una denuncia ante la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común el viernes 4 de mayo por la tarde.

Ese viernes, los familiares acudieron a las oficinas de la Coca Cola ubicadas en Chilpancingo para pedir informes sobre la situación de sus desaparecidos.

Sin embargo, funcionarios de la empresa trasnacional se deslindaron de esta situación bajo el argumento de que los desaparecidos no eran sus trabajadores.

La Coca-Cola, según dicen los familiares de las víctimas, subcontrató una empresa con razón social "Tienda el Guero" para que distribuyera el refresco al Municipio de Tixtla.

Esta empresa ""El Guero" era la que contrataba a los trabajadores a quienes no les otorgaba ninguna prestación social y trabajaban hasta 13:00 horas diarias.

Coca Cola dejó de distribuir de manera directa su producto en Tixtla por las amenazas del narco y también por los robos que sufrían por parte de los estudiantes de la escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

Los familiares señalan que apenas se enteraron de que un grupo armado le exigía una cuota a Esteban Nava Romero y a su esposa.

Además, los delincuentes les dijeron que no podían realizar la venta de el refresco en la noche.

El desacatar estas dos órdenes provocó que el grupo armado levantara a los trabajadores, al dueño de la pequeña empresa y a varios de sus familiares.

Pese a la denuncia de desaparición que interpusieron algunos familiares, el Gobierno de Héctor Astudillo Flores nunca hizo nada para su búsqueda.

A más de 30 horas de la desaparición de las nueve personas, este sábado aparecieron muertos en el interior de una camioneta marca Ford de doble redila con placas HR5536B, del Estado de Guerrero en el lugar conocido como "Los Túneles" del libramiento Chilpancingo-Tixtla.

Uno de los trabajadores de nombre Giovany "N", cuenta con 17 años, otro, Ángel "N", 18 años.

Ambos apenas tenían dos semanas de haber sido contratados por la pequeña empresa "El Guero" y ganaban 2 mil pesos a la semana.

En un comunicado del Gobierno de Héctor Astudillo, se señala que las personas fallecidas encontradas en la camioneta utilizaban este vehículo para presuntamente vender productos de procedencia ilícita.

Cuando los familiares de las nueve personas fallecidas se enteraron de esta versión que dio el Gobierno estatal, la calificaron como "una calumnia".

"Lo que debe de hacer el Gobernador inepto (Héctor Astudillo) es aclarar estos crímenes, pero seguramente no hará nada", señaló uno de los familiares que -al igual que los demás- se encuentran realizando trámites en la Fiscalía para que le entreguen los cuerpos.

"La Fiscalía no tiene evidencia que la empresa (en) la que trabajaba Geovany le daba servicio a la Coca Cola, pero suelta la versión que transportaba mercancía ilícita. Eso equivale a revictimizar a un buen muchacho, mancha su memoria y el honor de la familia", señaló en su cuenta de Whatsapp uno de los familiares de este joven.

Hasta la tarde de este sábado, los nueve cadáveres se encontraban en el Servicio Médico Forense (Semefo) de esta ciudad.

fuente.-


GOBIERNO CABEZA de VACA MANIPULA la UNIVERSIDAD de AUTONOMA de TAMAULIPAS para "ACARREARLE VOTOS al PAN" ...convertido ahora en lo que antes criticaba.

Convertido ahora en lo que antes tanto le criticaba al viejo y corrupto sistema Priista, el gobernador panista de Tamaulipas Francisco Javier Garcia Cabeza de Vaca,via el control que ahora le toca ejercer  sobre la "nunca" Autonoma Universidad de Tamaulipas,opera desde ya la mecánica fraudulenta que busca allegarle votos al PAN,cometiendo todo tipo de irregularidades que rayan en el delito y que estan siendo denunciadas, en Nuevo Laredo Alumnos de la UAT señalaron que deben entregar su credencial de elector a profesores y alumnos que vinculan a grupos panistas, presuntamente para acarrear votos.

NOTA RELACIONADA:

“El maestro René Salinas es panista y es quien trae el movimiento de pedir las credenciales. Te pide esos documentos supuestamente para la liberación de la carta del servicio social y el título, pero no es así. Le preguntamos a las maestras encargadas y en Ciudad Victoria no solicitan esos documentos”, dijo “Raúl”, un alumno de la Facultad de Comercio, Administración y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.

Cuestionaron por qué un profesor esté solicitando esos documentos, especialmente por sus vínculos con el Partido de Acción Nacional (PAN). 

De acuerdo con los alumnos, el trabajo de recopilación de documentos para trámites escolares es propio de los departamentos administrativos, no de los maestros. 

“Hace eventos él mismo (el maestro René), en los que uno se da cuenta realmente de lo que está pasando, se da uno cuenta que es para las campañas políticas. Pasan a los salones a invitar a los alumnos para una supuesta carne asada, es muy raro porque en tres años nada y ahorita sí, que están las elecciones”, mencionó otro estudiante de la universidad, que prefirió quedarse en el anonimato. 

Incluso indicaron que otro grupo de estudiantes se asociaron para solicitar las credenciales electorales. Ellos se hacen llamar “Las 3 V” y supuestamente buscan recolectar votos.

“Hay un grupo de estudiantes que se autollaman ‘Las 3 V’ y ellos piden credencial de elector y comprobante de domicilio a otros estudiantes, sospechamos que lo usan para campañas políticas porque ellos son jóvenes panistas y quieren conseguir votos a costa nuestra”, aseguró “Raúl”.

Además, los estudiantes manifestaron su preocupación de que se les nieguen su titulación al no entregar lo solicitado, asegurando que anteriormente no se solicitaba esa papelería, además que aseguraron haber preguntado en las oficinas centrales de la UAT en Ciudad Victoria, donde les dijeron que no era un requisito.

“Para cualquier trámite nos están pidiendo las credenciales electorales o comprobantes de domicilio sin darnos motivo. Uno les pregunta y dicen que en Victoria son obligatorios para llenar los campos que ellos les piden”, declaró el estudiante.

EL DATO

BAJO LUPA

Entre los nombres de los maestros que están pidiendo credenciales, según los alumnos denunciantes son:

MAESTROS: 

René Salinas

Jesús Daniel Ulloa

Víctor Ríos 

Víctor Villarreal

Mario Villarreal

José Luis Díaz Roldán

Javier Franco

Carlos David García García

Ramón Hernández Pasca 

Antonio García Vizcaíno

Juan Diego Can de la Rosa

Jesús Manuel Romero

Eduardo Montalvo 

ESTUDIANTES:

Karla Figueroa 

(carrera Derecho)

Héctor Gaona 

(carrera Derecho)Estudiantes de la UAT aseguran que se les obliga a entregar su credencial de elector. 

FOTO: ALMA PIÑA / EL MAÑANA

Con informacion de:


ROMERO DESCHAMPS,"RATA PETROLERA y LIDER "HUACHICULERO" del PAIS,DICE HAY que LIMPIAR la CASA...otra expresion de crimen organizado.

Carlos Romero Deschamps, dirigente del sindicato de Pemex, reconoció que la casa está sucia y que se debe corregir todo lo que se ha hecho mal.

En un acto de campaña de José Antonio Meade, el líder petrolero, que ha sido acusado de desvío de recursos, afirmó que el ex Secretario federal es el único candidato capaz de corregir el rumbo del País.

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En Poza Rica, Veracruz, pidió a los petroleros redoblar esfuerzos para promover la candidatura de Meade antes del 1 de julio.

"Debemos trabajar con gran entusiasmo y enorme energía para que todos aquellos que aún dudan conozcan sus cualidades, y que aun aquellos que respaldan a otros piensen nuevamente su decisión, que se den cuenta que nadie derrumba la casa porque está sucia. ¿Qué necesitamos limpiarla? Claro que sí. ¿Que necesitamos corregir todo lo que nos duele y nos incomoda? También, claro que sí", expresó.

"Todo eso tenemos que hacerlo, pero, para hacer eso, necesitamos al hombre con más talento, de más experiencia y de más compromiso, que no se puede entregar nuestro destino como País a la improvisación o a la ocurrencia".

Deschamps afirmó que sólo Meade sabe cómo hacer que México se convierta en potencia.

"¿Cómo no vamos los petroleros a respaldar al hombre honesto, al funcionario eficiente, al servidor público dedicado, al mexicano patriota que está compitiendo contra la mentira, contra la falacia y contra el cinismo?", planteó.

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fuente.-


TIENE CUAUHTEMOC BLANCO CUATE y SOCIO PELIGROSO,"JUNTOS QUIEREN HACER HISTORIA"...ex-funcionario publico y maton de medio tiempo.

fuente.-

CRIMINALES BURLAN el MURO con "NARCOTUNEL"...las ganancias prohijan el talento criminal.

Justo arriba de donde se descubrió un "narcotúnel" de 400 metros de largo esta semana en Mexicali, el Gobierno de Estados Unidos está reforzando la barda fronteriza con barrotes de acero de nueve metros de altura.
"Se debe construir el muro. ¡México, que tiene un problema de delincuencia masivo, está haciendo poco!".
Donald Trump
Presidente de EU.

La nueva barda tendrá una extensión de poco más de 3 kilómetros y medio a lo largo de la zona centro de Caléxico, en California.


La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) comenzó este proyecto el 21 de febrero pasado, con una inversión de 18 millones de dólares.

Esta semana, nuevos bolardos fueron colocados a espaldas de la plaza comercial Gran Plaza Outlets, exactamente del otro lado de la Colonia Santa Clara de Mexicali, donde agentes de Baja California detectaron un túnel en un domicilio particular el pasado lunes.

De acuerdo con la CBP se busca sustituir la barda construida en los noventas con viejos materiales de desecho y fortalecer la vigilancia en esa zona.

El proyecto en el Sector Centro de Caléxico, según la propia oficina, es de la más alta prioridad, porque la zona es de alta incidencia delictiva.

En el año fiscal 2017, los agentes de la Patrulla Fronteriza del Sector Centro detuvieron a 18 mil 633 inmigrantes que cruzaron de manera ilegal.

Asimismo, incautaron 2 toneladas y media de mariguana, 219 kilos de cocaína, 692 de metanfetamina y 71 de heroína.

En un boletín de prensa la Oficina de Aduanas informó que en ese periodo de tiempo, hubo 21 ataques contra los agentes del sector.

Aunque la antigua barda probó su efectividad al frenar el cruce ilegal de personas y cosas, organizaciones de traficantes lograron penetrar cientos de veces en los últimos dos años, causando altos costos, explicó la dependencia.

"La construcción de una muralla más sólida mejorará la seguridad de los habitantes y creará una mejor atmósfera para los negocios", señalaron.

Fuente.-


LA "BATALLA" por REYNOSA del CARTEL del GOLFO RUMBO a los 500 MUERTOS...policias,sicarios e inocentes y contando, autoridades cuentenado.

A un año de que comenzó la guerra interna del Cartel Del Golfo por control de la ciudad fronteriza de Reynosa, la cifra de víctimas continua subiendo llegando a mas de 450 personas que han muerto por la violencia. La cifra de muertos incluye sicarios, policías, militares al igual que personas inocentes.
La violencia comenzó poco después de la muerte de Juan Manuel “Toro”  Loza Salinas quien falleció el 22 de Abril tras días de enfrentamientos, narco-bloqueos y quema de vehículos. Poco después de su muerte, las imágenes del cuerpo de la persona que sembró terror en Reynosa comenzaron a circular por las redes sociales. 
Muchos ciudadanos en Reynosa no daban crédito a los rumores de la muerte de el líder máximo del Cartel del Golfo en dicha ciudad fronteriza. Entre la sociedad de Reynosa surgió un optimismo de que tras la muerte de Toro regresaría la paz a la región.
Poco después cuentas oficiales del Estado de Tamaulipas confirmaron la muerte del capo y de otro jefe de los Zetas en el centro del estado, después el gobierno emitió un boletín con mas detalles sobre dos “objetivos prioritarios” que fueron abatidos. La muerte del temido Toro evoluciono en una cruenta guerra que comenzó a principios de Mayo del 2017 y continua hasta este día.
Varios comandantes del cartel dijeron tener derecho al mando por la relación parental mientras que otros dijeron tener mejor capacidad de liderazgo. El optimismo que en un momento surgió en la sociedad en espera que la paz regresara a la región pronto se esfumo.
Las disputa por el poder tomo la forma de un frente liderado por Petronilo “Panilo” Moreno Flores mientras que el otro bando era liderado por Luis Alberto “Pelochas” Blanco Flores y recibía apoyo del sobrino del Toro, Humberto “Betito” Loza Mendez. 
La violencia en la zona se disparo ya que ambos bandos fueron protagonistas de cruentas batallas al igual que horrendas ejecuciones donde las víctimas eran incineradas en cocinas clandestinas o dejadas en fosas clandestinas. Breitbart Texas ha posido documentar mas de 450 homicidios directamente relacionados a la lucha de poder del crimen organizado, pero la verdadera cifra puede ser mucho más alta. 
La violencia generada por ambos bandos alcanzo tales niveles que el gobierno estatal ofreció una recompensa por información que llevara a la captura de Panilo, Betito o Pelochas. La muerte de Betito a principios de año provoco el destierro de Pelochas. 

NOTA RELACIONADA:

A pesar las condiciones a su favor, Panilo no pudo tomar control sobre Reynosa y fue revelado de su mando por el cartel. Actualmente, hay tres comandantes del CDG que están disputando el control de Reynosa; conocidos solo como Miguelito, Flaco Sierra y Gamma. Los tres grupos armados continúan esparciendo violencia por la ciudad a pesar de los intentos por las autoridades de estabilizar la región.
fuente.-Breitbart/TX (English Version Link)

CON NARCOMANTA LIGAN a SECRETARIO GENERAL de GOBIERNO con CRIMEN ORGANIZADO...los # 1 mandan a ensuciarse a los numero # 2.

La colocación de una manta en un puente peatonal en la que al gobernador priista Aristóteles Sandoval se le pedía investigar al secretario general de Gobierno, Roberto López Lara; a un hijo de éste, y a un abogado por sus presuntos nexos con la delincuencia organizada, originó una movilización policiaca.

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En la lona se advertía: “Señor gobernador investiguen a Roberto López Lara alias ‘Chino López’, secretario general del gobierno, y al abogado Héctor Alahin Ordóñez y al hijo de Chino López alias ‘La Parca’ y sus nexos con la delincuencia organizada” (sic).
La narcomanta fue colocada en el puente peatonal que se ubica en la calzada Independencia, al cruce con Javier Mina.
A este sitio acudieron elementos de la Fuerza Única para retirar la lona.
En octubre de 2015, Roberto López Rivera, hijo del secretario general de Gobierno, estuvo presente durante el homicidio de su amigo, Luis Murillo, quien falleció de un disparo, luego de una riña en que participó “La Parca”, como lo muestran videos de la cámara de seguridad del lugar.
Sin embargo, la Fiscalía General de Jalisco no le tomó declaración alguna a López Rivera y, por el contrario, negó que hubiese estado presente en el lugar.
Previamente, en abril de ese mismo año, “La Parca”, arremetió pistola en mano contra un joven de 20 años en los baños de una marisquería de Zapopan, porque éste presuntamente se atrevió a auxiliar a su exnovia.
Fuente.-

AMNISTIA: EL REGALO CAIDO del CIELO a los ADVERSARIOS de LOPEZ OBRADOR...el estado la critica y la practica.

Las palabras de Andrés Manuel López Obrador sobre su disposición para considerar una amnistía para lidiar con el problema de la violencia han sido un regalo caído del cielo para sus adversarios. 
Probablemente haya sido un error estratégico de parte del candidato que va arriba en las encuestas y que por lo tanto tendría más que perder si se apartara del camino fácil de los lugares comunes de campaña. Es desconcertante que él mismo haya abierto ese flanco para los ataques en su contra cuando durante tantos años había evadido formular una plataforma coherente sobre el tema, limitándose por lo general a culpar a la desigualdad, los Estados Unidos y la corrupción por el crimen y la violencia. La plataforma de Morena para estas elecciones se carga más hacia la mano dura que hacia la conciliación.
Pero lo más irónico de la situación es que las críticas vienen de sectores políticos en que son en buena parte responsables del estado de la violencia actual en el país. En el sexenio de Vicente Fox se capturó algunos capos, aunque de una manera que parecía dispareja, favoreciendo a ciertos grupos sobre otros. Muchos sospechaban que eso ocurría desde gobiernos anteriores. En el de Felipe Calderón se continuó con esa política de decapitación (aunque ya se sabía que esa cabeza era la de la Hidra), se profundizó la colaboración con el aparato policial de Estados Unidos, y se “sacó el ejército a la calle” para atacar a los narcos en múltiples frentes. Las comillas son porque el ejército nunca había estado encerrado en los cuarteles y llevaba décadas involucrado en el combate al narcotráfico, la guerrilla y otros enemigos internos. Si acaso el papel central otorgado a la marina sobre el ejército fue una novedad. Calderón también recurrió a una versión extrema de una retórica que ya existía pero que en la era del PRI nadie se tomaba demasiado en serio: la ley se debía aplicar inflexiblemente, sin negociaciones, con todo rigor. En boca de Calderón esto implicaba una crítica a las componendas de los gobiernos anteriores tanto como de una falsa promesa —puesto que el gobierno federal a su cargo nunca intentó seriamente darle al sistema judicial la autonomía y los medios que son necesarios para una aplicación rigurosa de la justicia. Esta fantasía de un estado de derecho sin matices, una ley pensada como absoluta, sin ambigüedades, también tiene una antigua raigambre republicana en México.
Los críticos actuales de López Obrador repiten estas acusaciones sin aparentemente haber aprendido nada de la experiencia nacional desde 2006, o desde el origen mismo de esa fe republicana en el país. La realidad, desde el siglo XIX, pasando por Benito Juárez, acentuándose bajo Porfirio Díaz, y con más descaro tras la Revolución, es que la ley en México se aplica discrecionalmente, es decir, los delitos que se persiguen son los que los agentes del estado y la sociedad civil quieren que se persigan, mientras que otros se dejan ser en la impunidad. Este contraste es claro hoy en día: es el que opone, por ejemplo, a algunos casos de homicidio o secuestro particularmente visibles contra la multitud de casos de violencia doméstica; mientras los recursos estatales son desplegados en abundancia (independientemente de los resultados) para resolver casos como el de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, muy pocos se preocupan por la realidad cotidiana y frecuentemente mortal del abuso de mujeres y menores en el ámbito supuestamente privado del hogar. La discrecionalidad en la aplicación de la ley es inevitable desde el momento en que las instituciones penales y policiales tienen recursos escasos y la ilegalidad en sus múltiples formas es extensa y parece que sólo tiende a crecer. En lugar de reconocer esas limitaciones y someter las decisiones que las autoridades tienen que tomar a una discusión inteligente y abierta, las voces que critican a López Obrador desde una posición absolutista de la ley hacen más difícil cualquier debate que dé a la sociedad civil más influencia en la determinación de las prioridades para la investigación y el castigo del crimen. El absolutismo legal es en este contexto una forma de mantener los escasos recursos represivos del estado en manos de un grupo pequeño de expertos cuya autoridad se basa en la premisa de que, dejada en manos de la gente normal, la justicia se convierte en libertinaje corrupto o ira de linchamiento.
No hace falta repetir, por otra parte, que la versión del discurso absolutista adoptado desde Calderón ha llevado al peor fracaso imaginable para el estado mexicano, con un aumento de la corrupción a todos los niveles, el crecimiento y la multiplicación de los negocios ilegales, y una cantidad de víctimas que nunca se había visto en el país fuera de tiempos de conquista o guerra civil.
Hablar de amnistía, como lo hizo López Obrador, no es la mejor manera de atacar esa hipocresía, pero al menos abre la puerta para usar la imaginación sin abandonar el realismo. Es difícil otorgar una amnistía si no está anclada en un antes y un después históricos. Solo puede funcionar la gracia del perdón como instrumento para la paz si viene de un nuevo régimen con gran legitimidad, uno en el que los abusos del pasado no se podrían repetir. La idea de amnistía implica una autoridad superior que otorgue esta gracia por su soberana voluntad. Es posible que López Obrador y sus seguidores más fervientes crean que su presidencia significará el advenimiento de una nueva era de moralidad, igualdad y justicia, un milenio populista de felicidad. Pero este es un sueño que para otros mexicanos puede parecer una pesadilla, la de un régimen personalista donde se aboliese la división de poderes y los adversarios del líder se convirtieran en enemigos del pueblo.
Una amnistía parece imposible en una situación como la actual en la que los beneficiarios potenciales del perdón todavía son poderosos, y que probablemente lo serían más de no pender sobre sus cabezas la posibilidad de la cárcel o la deportación. Sólo funcionaría, si hemos de guiarnos por la experiencia de otros países que sí vivieron un nítido cambio de régimen con un nuevo gobierno lo suficientemente poderoso para decidir entre la represión o el perdón, sobre la base de un consenso muy amplio en la sociedad civil que reconociera ese cambio de régimen y que aceptara perdonar a actores criminales o terroristas del pasado a cambio de que depusieran sus armas y se acogieran a la legalidad. El fin de un conflicto armado interno también puede servir para señalar ese antes y después que justifique el consenso. Fue posible, por ejemplo, imaginar una amnistía para las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia a cambio de que entregaran las armas al gobierno de Juan Manuel Santos, y eso sólo después de largas negociaciones que aún son el objeto de ataques desde la derecha por el ex presidente Álvaro Uribe y otros absolutistas de la ley. Pero el éxito parcial colombiano sólo ha sido posible sobre los hombros de experiencias anteriores de desmovilización, como la de los paramilitares de la Autodefensas Unidas de Colombia, negociada por Uribe, en las que muchas promesas no se cumplieron en términos de justicia y pacificación. También podría funcionar una amnistía, como en el caso de Uruguay en 1986, con la “Ley de Caducidad” que impedía el procesamiento penal de los responsables de abusos cometidos por la dictadura militar de 1973-1985. Esta forma de amnistía sólo pudo suceder después del retorno a la democracia (es decir, un cambio nítido de régimen), y fue confirmada por referéndum en la que la mayoría de los ciudadanos decidieron anteponer la “reconciliación” (otros dirían el olvido) a la justicia. Aún en este caso la necesidad de conocer la verdad sobre los excesos del pasado se mantuvo como una demanda política después de confirmarse el cese de cualquier persecución.
Una amnistía en México requeriría una ruptura drástica, un corte histórico que justificara distinguir los crímenes del pasado de los que ocurrieran a partir de ese momento. Esto solo sería posible si a) se interrumpiera el orden constitucional o b) se declarara terminada una guerra civil que pocos han reconocido como tal, y c) si existiera un fuerte consenso en favor de la paz por sobre la justicia. La primera condición se ve difícil dado la fortaleza del régimen partidista existente. La segunda también es difícil a causa de la creciente militarización de la denominada “guerra contra las drogas.” La tercera podría, sin embargo, ser objeto de una discusión matizada, sin absolutismos ni mesianismos.
Un consenso verdadero sobre la paz sólo podría establecerse sobre el conocimiento socialmente compartido de la verdad. Esa fue la secuencia en Sudáfrica, con la Comisión de Verdad y Reconciliación de 1998, después del final del apartheid y bajo el gobierno de Mandela, y en Argentina en 1983. En el primer caso se ofreció el perdón a los que confesaron sus crímenes durante el antiguo régimen. En el segundo la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas produjo en 1984 el informe Nunca Más, en el que se exponían las atrocidades del régimen militar de 1976-1983. La persecución judicial de los principales instigadores del terrorismo de estado siguió al establecimiento de la verdad. Los intentos de amnistía posteriores al gobierno de Raúl Alfonsín no tuvieron éxito definitivo porque la verdad registrada por el Nunca Más y ahondada por otras organizaciones en años subsecuentes lo hicieron políticamente inviable.
Una comisión de la verdad en México sobre la violencia tendría una labor enorme ante sí, aunque probablemente no tan grande como las que enfrentaron las comisiones de Guatemala (Comisión para el Esclarecimiento Histórico, 1994) y Perú (Comisión de Verdad y Reconciliación, 2001). Esta labor sería necesaria para llegar a un consenso sobre la paz, aunque emprenderla ya significaría aceptar el fin de una era. Empezaría por contestar preguntas básicas y urgentes: ¿Cuántos han muerto y cuántos han desaparecido? ¿Cuáles son sus nombres? ¿Dónde están? ¿Cuántos fueron víctimas del crimen organizado y cuántos de las fuerzas armadas o la policía? Otras preguntas se volverían necesarias muy pronto: ¿Dónde está el dinero que se ganó gracias a esa violencia? ¿Cómo se va a restituir lo que se le debe, moral y económicamente, a los que fueron despojados de bienes, familiares o libertad por el crimen común o el abuso de las fuerzas de seguridad?
Estas preguntas hoy en día son incómodas y difíciles de contestar. En primer lugar porque la violencia no ha terminado ni va a terminar repentinamente. Intentar la pacificación es necesario pero no hay que hacerse ilusiones dada la fragmentación de las organizaciones criminales y la descoordinación de las autoridades. En segundo lugar, porque cualquier respuesta será provisoria y limitada por fechas más o menos arbitrarias: ¿Empezando en 2006? ¿2000? ¿1988? ¿Terminando en 2018? Y, finalmente, porque esa búsqueda de la verdad tendría que tener el respaldo político pleno del estado, no sólo del presidente sino también de los otros poderes federales, estatales y municipales. La sociedad civil tendría que imaginar el perdón como una salida hacia la paz.
Pero el obstáculo principal para llegar a la verdad sería el hecho de que decirla representa, en este momento, un peligro. Quien se atreviera a dar información sobre asesinatos del pasado reciente se expondría a ser víctima de los autores de esos crímenes. Más aún, lo más probable sería que esa información sólo pudiera ser obtenida de testigos que también fueron cómplices de los crímenes. La experiencia de la lucha contra la mafia siciliana sugiere que sacar información de “arrepentidos” es, junto a la acción de jueces autónomos y valientes, la mejor vía para llegar a la verdad y castigar a los capos y sus peores asesinos. En El Salvador y en Estados Unidos, para nombrar dos casos cercanos, los testigos protegidos han sido útiles —aunque su uso está plagado de problemas éticos y logísticos. Para que estos arrepentidos o testigos negociados puedan testificar es necesario otorgarles protección. Esto significa una eficacia y honestidad de parte de los actores estatales que pocos creen posible en nuestro país. Ahí está el ejemplo del sistema de protección para periodistas, criticado incluso por los que podrían beneficiarse de él, e infructuoso para mejorar las condiciones de seguridad de reporteros y fotógrafos amenazados. Un problema relacionado es el de la legitimidad y autonomía de los tribunales que autoricen inmunidad a cambio de información. Sería necesario establecer mecanismos que garantizaran la confidencialidad de los declarantes pero también la prevención de los abusos, para que los fiscales no fabriquen testigos a sueldo. Probablemente habría que hacer cambios en la ley, aunque esto no sería tan difícil si los principales partidos políticos estuvieran de acuerdo.
Aquí volvemos al problema inicial: cómo llegar a dar ese primer paso si la posibilidad misma de discutir soluciones alternativas está limitada de antemano por la retórica de campaña. En lugar de atacarse mutuamente, los partidos y los candidatos deberían acordar que la papa caliente de la violencia criminal es más fácil y segura de manejar si no se la convierte en propiedad de un partido o arma de ataque contra un candidato. Esto evitaría el uso de la violencia por los grupos criminales para influir el proceso electoral y limpiaría la mesa para una discusión más sensata y productiva que la que se ha visto en los últimos días.
Autor:Pablo Piccato es historiador y profesor en Columbia University.
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