En Las Pedreras, en Escobedo,estado de Nuevo León ,donde la tierra se abre para sacarle provecho y la ley llega con chaleco, arma y orden de aprehensión, un agente ministerial no cayó por una bala ni por la mano de algún criminal. Lo derribó el corazón: ese músculo terco que no entiende de placas, operativos ni jerarquías.
La muerte no pidió credenciales ni revisó antecedentes. No le importó si el hombre perseguía a alguien, si cumplía una orden o si llevaba años sirviendo a una institución acostumbrada a convivir con el peligro.
Simplemente apareció, sin sirena ni carpeta de investigación, y puso fin a todo con la brutal imparcialidad que ningún gobierno ha conseguido imitar.
Porque la muerte, para desgracia de los vivos, parece ser la única demócrata verdadera: no distingue entre el poderoso y el perseguido, entre el que manda y el que obedece, entre uniforme y ropa de trabajo.
De acuerdo con los primeros reportes, el elemento, identificado como Israel Villarreal Blanco, realizaba labores operativas en un área de difícil acceso, ubicada en lo alto del cerro, cuando comenzó a presentar una emergencia médica.
Se solicitó apoyo alrededor de las 17:30 horas para atender al agente en el sector de Las Torres y Camino Real, en la colonia Praderas de San Francisco. Sin embargo, antes del arribo de los cuerpos de auxilio, trascendió que compañeros de la Policía Ministerial lo trasladaron a la Clínica Camino Real, ubicada en la colonia Fomerrey 35 en Monterrey.
Al final, la muerte a todos nos reduce a lo mismo: una ausencia, una familia esperando noticias y un expediente que alguien terminará archivando.
Con información: MVS Noticias/ EL NORTE

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: