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lunes, 22 de junio de 2026

"ENCHAPOPOTAN MÁS a AMÉRICO: ESCURRE HUACHICOL en la TV NACIONAL y deja VER OTRA VEZ la CATADURA de CRIMINAL POLÍTICAMENTE ORGANIZADO del GOBERNADOR de TAMAULIPAS... es imposible que no vaya a PRISIÓN.


México está gobernado por el narco y nadie más. En efecto, en el Palacio no van a contestar, porque ya es imposible ocultar la realidad. México es un narcoestado, un país sometido por políticos criminales desde el Palacio Nacional, en complicidad con cárteles de la droga y del contrabando; el tiempo se agota para el Rocha y su banda, y las nuevas listas de narcopolíticos de Morena pueden aparecer en cualquier momento.

La complicidad de los cárteles de la droga para llevar a Morena al poder está más que documentada; lo sabemos en México y lo saben con detalle en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Pero también sabemos que la ambición desmedida de poder y dinero criminal encontró en el robo y contrabando de combustible otra veta que, hasta donde se sabe, ha dejado más de 600 mil millones de pesos a políticos criminales. El huachicoleo fiscal es una operación criminal para robarse millones de pesos todos los días.

Hay muchos gobernadores, gobernadoras y políticos de Morena involucrados, pero la trama central gira alrededor del morenista sinaloense Rubén Rocha Moya y el todavía gobernador tamaulipeco Américo Villarreal. Una parte de ese dinero se habría utilizado para garantizar, junto con la acción de los cárteles del narco, el triunfo de Morena en las elecciones del 2021.

Tal y como dice el libro Ni venganza ni perdón de Julio Scherer y Jorge Fernández Menéndez, la estrategia para decidir a dónde enviar el dinero sucio fue de Jesús Ramírez y de López Obrador desde el Palacio Nacional.

Sergio Carmona tuvo sus primeros encuentros con la política en tiempos en que Francisco Cabeza de Vaca gobernaba Tamaulipas, justo antes de que Morena ganara la presidencia en 2018. Pero nunca logró vincularse con los políticos que controlaban las grandes obras, nos narra el director de Código Magenta, Ramón Alberto Garza. Carmona era un personaje que básicamente operaba contratos por fuera en el gobierno de Tamaulipas con un tipo llamado Horacio García.

Este personaje es el personaje que estaba en ese momento en una subsecretaría de salud que luego se fue a Morena, salido del corrido del gobierno de Cabeza de Vaca. Ya sin contactos, Sergio Carmona dirigió sus baterías a Morena, el partido que había ganado la presidencia de la República en 2018. 

Hábil en los negocios, Sergio ya importaba combustible a baja escala con su hermano Julio César Carmona y juntos vieron en las aduanas una mina de oro, sobre todo la de Reynosa, el escenario ideal para crecer el huachicol fiscal a niveles industriales.

Es ahí donde entra en escena Ricardo Peralta, entonces administrador general de aduanas, y Audomaro Martínez Zapata, el jefe de seguridad del recién electo presidente Andrés Manuel López Obrador, quien de acuerdo con el periodista Héctor de Mauleón, se dedicó a entregar las aduanas al mejor postor. 

Las aduanas fueron palomeadas por Audomaro, el general Audomaro, que era el jefe del Centro Nacional de Inteligencia y el que se supone que pasó control a control, que pasó la lupa sobre todos los secretarios de seguridad que fueron nombrados en el sexenio de López Obrador y el que autorizó o palomeó los principales cargos. 

Así le entregaron la aduana de Reynosa a Julio César Carmona; estuvo ahí menos de cuatro meses, tiempo suficiente para armar una red que enlazó Reynosa con las aduanas de Matamoros y Nuevo Laredo.

Con ese corredor, Sergio Carmona controló más del 70% del tráfico de hidrocarburos, pero los hermanos Carmona querían más. A través de José Ramón Gómez Leal se comienza a conectar con la clase política de Tamaulipas y, con miras a hacer negocios, comienza a financiar campañas políticas de alcaldes, de candidatos a diputados, senadores, etcétera, porque sabe que al financiar las campañas, y cuando estas personas lleguen al poder, le van a poder dar contratos a sus diversas empresas. 

Se da cuenta que puede financiar también las campañas de los gobernadores y a través de estas figuras se acerca al entonces presidente nacional de Morena, que era Mario Delgado, y le hacen la propuesta de financiar las campañas de quienes van a llegar en 2021 y 2022 a los cargos de gubernaturas.

Entra Rocha Moya, entra Marina del Pilar, entra Indira Vizcaíno, entran diversas altas figuras de Morena que se involucran con este personaje. Así empezó a fluir el dinero del huachicol a las campañas de morenistas en municipios, diputaciones y por lo menos a ocho gubernaturas: Sinaloa, Tamaulipas, Baja California, Sonora, Zacatecas, Nayarit, Campeche y Michoacán. Américo Villarreal fue el operador electoral en la campaña de Rubén Rocha Moya.

La elección de Tamaulipas fue un año después de la de Sinaloa y en ese trance, en ese ínterim, él operó la campaña de Rocha Moya y se va extendiendo la red que abarca muchísimos estados. En Michoacán, con Alfredo Ramírez Bedolla; en fin, se habla de siete gubernaturas financiadas por el rey del huachicol, entre 500 y 800 millones inyectados para esa campaña. Dos son las más documentadas por la participación del crimen organizado: Sinaloa en 2021 con Rubén Rocha Moya y la de Tamaulipas con Américo Villarreal en 2022.

En el caso de Rocha Moya fue Sinaloa, el cártel de Sinaloa, pero en el caso de Américo Villarreal, por ejemplo, interviene el cártel del Noreste y, según estamos viendo, hay operación del cártel Jalisco penetrando en ese estado y en tratos con funcionarios. 

En esa historia hay un capítulo fundamental que apunta a Palacio Nacional. Antes de que mataran al rey del huachicol, hubo tiempo para que, de acuerdo con varias fuentes, conociera al presidente Andrés Manuel López Obrador.

La conexión fue este hombre, Jesús Ramírez Cuevas, el poder en las sombras, desde la Coordinación de Comunicación Social y vocero de la presidencia. El mentor religioso de Sergio Carmona recuerda cuando le confesó cómo Jesús Ramírez Cuevas y Mario Delgado lo llevaron a Palacio Nacional: «Había aprendido de Sergio que quien lo lleva a este gran… es algo muy delicado, haber llevado a Sergio a la oficina donde se encuentra la máxima investidura, como es la presidencia de la República, Manuel López Obrador, lo lleva… va de la mano de Mario Delgado, va de la mano de Ramírez Cuevas».

Los periodistas José Luis Montenegro y Ramón Alberto Garza nos dan más información de la tríada Carmona, Ramírez Cuevas y López Obrador. Con este contacto de Jesús Ramírez Cuevas fue que pudo entrar a toda la extensión, a todos los pasillos cercanos de la presidencia de la República durante el gobierno de López Obrador. Y efectivamente termina Jesús Ramírez por llevarlo con el presidente; va a Palacio, va a Palacio.

Tengo entendido que no fue una, que fueron un par de veces. El libro Ni venganza ni perdón de Julio Scherer refiere que documentos de inteligencia y testimonios señalan que Ramírez Cuevas mantuvo reuniones con Carmona, ligado al contrabando de combustible y al financiamiento ilícito de campañas con presuntos nexos con el narcotráfico. Así, Carmona fue presentado a figuras como Mario Delgado y, según versiones, al propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mario Delgado en la parte política y Jesús Ramírez Cuevas en la parte propagandística lograron, a través de este dinero proveniente de estas líneas ominosas de la economía informal o ilícita, pues lograron colocar cada uno sus objetivos. Jesús Ramírez Cuevas los mensajes orientados a la propaganda para que la gente saliera a votar por el partido Morena y el propio Mario Delgado para hacer una dispersión de recursos en campo y operar a favor de sus candidatos en las entidades que estuvieron en juego en el año 2021. Así operó la red política del huachicol fiscal desde la aduana de Reynosa hasta Palacio Nacional.

Nada de que el presidente no sabía, no se enteraba, lo engañaban; eso es falso. El presidente de México está informado de todo lo que sucede. César Méndez, Azteca Noticias.

Sergio Carmona era un empleado de Pemex en Tamaulipas que se encargaba de gestionar jubilaciones antes de construir el imperio del huachicol. Tuvo alianzas con políticos de varios partidos hasta que le abrieron las puertas del mismísimo Palacio Nacional, como se confirma en el libro de Julio Scherer y Jorge Fernández Menéndez, Ni venganza ni perdón. Sergio Carmona, junto con su hermano Julio, sabían perfectamente a qué políticos apoyar y cuánto dinero les dieron a cambio de continuar con el robo y el contrabando de combustible.

En Estados Unidos comenzaron a investigar el huachicoleo fiscal que venía de México. Carmona y su hermano sabían demasiado. El rey del huachicol fue a cortarse el pelo en San Pedro, en Nuevo León, y ahí lo mataron.

Su hermano inmediato se fue con toda la información de sus nexos con los narcopolíticos morenistas y se entregó en los Estados Unidos. 22 de noviembre de 2021, San Pedro Garza García, Nuevo León. A las cinco de la tarde con 14 minutos, dos sicarios con corte de pelo tipo militar, chamarras oscuras y pantalón de mezclilla llegaron en motocicleta a la entrada de una barbería. Uno esperó con la moto encendida, mientras el otro entró a descargar la pistola sobre Sergio Carmona. Al menos dos impactos de bala en la cabeza. Una ejecución precisa, directa y a corta distancia.

El crimen, del que no quedó rastro alguno, plantea varias preguntas. ¿Por qué eliminar a quien financió con dinero del contrabando de combustible a candidatos del Movimiento de Regeneración Nacional? ¿Quién o quiénes mandaron asesinarlo? ¿Y quién o quiénes se beneficiaron con su muerte? Una tesis apunta que Carmona era un peligro para quienes lo protegían políticamente. El periodista Salvador García Soto documentó que, dos semanas antes del crimen, la Agencia Antidrogas de Estados Unidos solicitó al gobierno mexicano, a través de su embajada, información de Sergio Carmona.

Esto al conocer que el FBI lo investigaba por el tráfico de combustible robado y el financiamiento a candidatos de Morena. El expediente contendría declaraciones que el mismo Carmona hizo a los agentes del FBI. Siente que el agua ya le está llegando al cuello y es ahí cuando empieza a buscar ayuda de las autoridades norteamericanas para acogerse a un sistema de testigos protegidos o de criterio de oportunidad.

En algún momento, Sergio le confió a su amigo Eddie Pintor que temía por su vida y que había contactado a la DEA: «Me dijo que la DEA le había pedido que viniera a Estados Unidos. Él no quiso. Él le dijo lo mismo: ‘Ven allá para acá, vengan ustedes’. Y la DEA fue. Entonces, a partir de ahí empieza a cambiar la situación con Sergio. Y después, pues, le ejecutan la última». El gobierno de Estados Unidos, a través de la DEA, la CIA, el FBI, bueno, pues tiene diferente información que puede comprometer a diferentes políticos de todos los partidos. No solamente es el caso de Rubén Rocha Moya y los otros nueve que se incluyen en la acusación de la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

También está Marina del Pilar, gobernadora de Baja California; Américo Villarreal en Tamaulipas; Alfonso Durazo en Sonora y otros tantos como Rutilio Escandón. 

En Palacio Nacional había preocupación por las revelaciones que Sergio Carmona pudiera hacer a las agencias de los Estados Unidos. El presidente le empieza a preguntar cosas a Carmona y se da cuenta el presidente que Carmona era de muy fácil palabra para sacar lo que estaban haciendo. Y le preocupa diciendo: «¡Uy, chale, a este hombre le rascas al barrito y explota! No nos conviene que siga ahí». A ver, no es el presidente que pide que lo mate; únicamente es el que solicita que lo quiten de ahí. Y hay algunas versiones que sugieren que el propio sistema lo pudo haber eliminado a él.

Fue entonces que de nuevo aparece el hombre de más confianza del presidente, quien llevó a Sergio Carmona a Palacio Nacional, Jesús Ramírez Cuevas. Apuntes del libro Ni venganza ni perdón refieren que informes reservados del Estado mexicano ubican a Jesús Ramírez Cuevas en varios encuentros con Carmona antes de su ejecución. Un dato salta a la vista.

Desde que la DEA solicitó al gobierno mexicano información de Sergio Carmona, sus entrevistas con Jesús Ramírez Cuevas y el crimen pasaron escasos 14 días. Esa secuencia de hechos es una línea de investigación que no se ha agotado del todo. El mismo día que mataron a Sergio, su lujoso departamento de Calderón de la Barca en Polanco y su mansión en San Pedro Garza García fueron allanados.

Se llevaron computadoras, discos y expedientes. Pero no se llevaron todo. Julio Carmona huyó a Estados Unidos con una copia del teléfono celular de su hermano.

Tenía una copia de su dispositivo móvil con esas conversaciones que ellos tuvieron. Es que si en algún momento él era asesinado, o era ultimado o secuestrado, Julio César tenía que hacer algo en específico. Y ese algo en específico era correr hacia Estados Unidos con ese teléfono de prueba y entregarle todas estas evidencias al gobierno de Estados Unidos para poder obtener un beneficio jurídico, que en este caso es el mismo que él estaba buscando: el de testigo protegido.

Evidencias que incluirían mensajes, videos, fotografías, bitácoras de vuelo, llamadas y conversaciones con alcaldes, diputados, senadores y gobernadores morenistas que exhibirían su relación con el huachicol fiscal y el crimen organizado. A Morena le conviene que este caso quede impune. Le conviene que no se sepa cómo ocurrió, quién ordenó este asesinato, porque cuántos secretos no habrá detrás de este personaje, cuántos secretos no habrá que toquen a las altas esferas del poder. José Luis Mora, Azteca Noticias.

Para que el robo y el contrabando de combustibles sigan operando en México, se requiere una red de impunidad que involucra a políticos morenistas. Esa red construida desde el Palacio Nacional la conocen en Estados Unidos, en parte por la información que Julio Carmona les entregó. Como quiera, las agencias de inteligencia de Estados Unidos siguen trabajando en el huachicoleo fiscal.

Hay personas que podrían conocer y tener evidencias de los políticos involucrados en el huachicol. Trascendió que por ello en Tamaulipas quieren estar cerca de Perla McDonald, la viuda del rey del huachicol. Lunes 19 de mayo de 2025, Ciudad Victoria, Tamaulipas.

Entre los comensales del restaurante La Coctelera está Perla McDonald, viuda de Sergio Carmona. La acompañan dos agentes de la Guardia Estatal. La tranquilidad del lugar se interrumpió cuando cuatro gatilleros dispararon desde el exterior del restaurante.

Los agentes repelen el ataque. Los disparos lesionan a los dos agentes y a tres personas más. El blanco del atentado sería Perla McDonald, pero las autoridades de Tamaulipas niegan que ella estuviera en el lugar.

Como haya sido, el propósito fue claro: enviar un mensaje a la mujer que mejor conoce la complicidad financiera de Morena con la estructura criminal del huachicol fiscal. La pregunta es ¿por qué?.

Con la muerte de Sergio Carmona, Perla heredó la estructura de poder que levantó con dinero del tráfico ilegal de combustible: los operadores políticos, los negocios del huachicol y la construcción. Una vez que fallece Sergio Carmona, pues quien toma, digamos, el seguimiento del apoyo a la campaña de Morena es la familia y las empresas que había creado Sergio Carmona.

Era el momento de cobrar los favores financieros a quienes llegaron al poder con cientos de millones de pesos de su esposo. Con ese dinero que financió las campañas que permitieron que Morena se apoderara en 2021 de una inmensa región del territorio, de ese dinero se beneficiaron incontables políticos. 

A partir de ese momento, la viuda de su hermano, Perla McDonald, sigue operando en el gobierno de Américo Villarreal porque es con dinero de ellos como llegaron al poder muchas personas de la estructura de Américo Villarreal y muchos alcaldes del estado de Tamaulipas.

En 2021, Morena ganó la mayoría del congreso en Tamaulipas y la gubernatura en 2022 con Américo Villarreal. De acuerdo con el portal Código Magenta, Perla colocó a incondicionales suyos en el primer círculo del gobierno de Tamaulipas. Una de las cosas que hizo Perla McDonald fue muy simple, decir: «A ver, yo no me voy a quedar cruzada de brazos por el acierto de mi marido». 

Y fue así como a ella le otorgaron ciertas posiciones como la Subsecretaría de Gobierno, la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Salud. Así llegó Héctor Joel Villegas a la Secretaría de Gobierno, Adriana Lozano a la Secretaría de Finanzas y Olga Sosa a la Secretaría del Trabajo.

Desde ahí habrían operado para que Perla McDonald recuperara el dinero con el que su marido financió las campañas de Morena.

Este video que Código Magenta recuperó de los archivos del teléfono de Sergio Carmona es un botón de muestra. Olga Sosa y Gabriela Jiménez le agradecen sus apoyos: «Hola. Hola, amigo, ¿cómo estás? Muchísimas gracias por todo el apoyo y la verdad impagable todo lo que haces por nosotros, por la asociación; te agradecemos muchísimo y ojalá la próxima vez por acá también. Bueno, esperamos por allá también. Gracias por toda la ayuda, este fin de semana estuvo bruto».

La asociación a la que refiere Gabriela Jiménez se llama Que Siga la Democracia, organización satélite de Morena que le permite al partido hacerse de dinero sin el escrutinio de la autoridad electoral. A 13 meses del ataque armado en el restaurante La Coctelera de Ciudad Victoria, hay al menos dos tesis que responderían a la pregunta ¿por qué atentar contra la vida de Perla McDonald? Primero, porque tiene los archivos documentales y grabaciones en video de las reuniones y el dinero que Sergio Carmona entregó a políticos de Morena. Y segundo, que buscó colaborar con agencias de Estados Unidos como testigo protegido.

Su muerte, entonces, impediría que esa información terminara por hundir a los políticos que llegaron al poder con dinero del huachicol fiscal. José Luis Mora, Azteca Noticias. Hasta aquí este programa especial, yo soy Javier Alatorre; gracias, muy buenas noches.

Con información: AZTECA NOTICIAS/JAVIER ALATORRE/

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