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sábado, 16 de mayo de 2026

LA «OTAN del NARCO: GUERRA de BANDOS de la MISMA BANDA en SINALIVIO EXHIBE CATALOGO INTERNACIONAL de ARMAS»…como si la Sierra Madre fuera Faluya.

En Sinaloa ya no hay “Culiacanazos”, hay temporada de guerra patrocinada por la OTAN del narco: Chapitos y Mayiza con rifles de catálogo internacional, explosivos caseros y drones como si la Sierra Madre fuera Faluya, mientras el gobierno presume “baja en homicidios” y Sedena hace conteos como si fuera censo ganadero.

La guerra civil del Cártel de Sinaloa, versión “conflicto armado no reconocido”

Según los propios datos que el gobierno admite a regañadientes, la batalla entre Los Chapitos y La Mayiza arrancó formalmente el 9 de septiembre de 2024 y, en apenas 80 días, la Sedena tuvo que recoger 703 armas en Sinaloa: 600 largas y 103 cortas, como si se hubiera caído un tráiler de convoy militar, no un par de pick ups de sicarios.

De ese arsenal, del que solo pudieron rastrear el origen de 129 piezas porque la mayoría venía limada, parchada o hechiza, 60% resultó ser “Made in USA”, con el resto repartido entre Austria, Rumania, China, Serbia, Alemania, Italia, Bélgica, España, Brasil, Polonia y República Checa, un bonito mapa de la globalización de la muerte.

Mientras tanto, en el discurso oficial, se habla de “facciones” del Cártel de Sinaloa como si fueran equipos de futbol disputando la liguilla, no bandas paramilitares privadas con capacidad de fuego superior a muchas policías estatales.

Los Chapitos, desde las jaulas gringas de sus jefes, y La Mayiza, también con su capo en prisión en Estados Unidos, están dirimiendo en los pueblos y colonias de Sinaloa lo que Washington y la 4T no se atreven ni a nombrar: un conflicto interno con lógica de guerra, pero sin reconocimiento legal de guerra.

Culiacán: laboratorio de drones, minas y pánico

En Culiacán se concentra la mayor parte de las armas aseguradas: 85 de las 129 cuyo origen se pudo identificar, pero también 80 de los 101 artefactos explosivos improvisados decomisados por Sedena en este tramo de batalla.

Ahí mismo, el 24 de enero, el Ejército “encontró” 28 artefactos explosivos para drones, artesanales, listos para uso, acomodados en un vehículo abandonado, como si la ciudad fuera zona de pruebas de ingeniería letal y no la capital de un estado mexicano.

El menú bélico incluye de todo: calibres 7.62, 5.56, 9 mm, .223 y .50, sumando cientos de piezas que no se usan precisamente para asaltos hormiga, sino para barrer camionetas, blindados pirata y casas completas.

Y aun así, la narrativa oficial insiste en tratar la situación como si se tratara de “hechos aislados”, “disputas entre bandas” y “operativos de contención”, mientras las cifras de homicidios se disparan casi 300% de septiembre a enero: de 42 asesinatos mensuales en promedio, antes de que se desatara la batalla, a 159 por mes después.

Tabla del simulacro de control

ElementoRealidad en Sinaloa
Tipo de conflictoGuerra entre facciones de un mismo cártel, con lógica militar. 
Origen del armamentoMayoría de armas rastreables provenientes de Estados Unidos. 
Armas aseguradas (80 días)703 en total (600 largas, 103 cortas). 
Explosivos asegurados101 artefactos improvisados, la mayoría en Culiacán.
Tecnología usadaDrones con explosivos artesanales y minas improvisadas. 
Evolución de homicidiosDe 42 a 159 asesinatos mensuales tras inicio de la guerra. 

En paralelo, la imagen oficial intenta vender “debilitamiento” de Los Chapitos y La Mayiza y “baja en homicidios”, mientras los propios datos de Sedena y las cifras de asesinatos contradicen en corto el guion de conferencia matutina.

El Estado mexicano hace lo que mejor se le ha dado en los últimos sexenios: actuar de notario de la barbarie, levantar actas de armas, percutores, calibres y explosivos, pero sin tocar el entramado político, financiero y transfronterizo que abastece a estos ejércitos privados.

La cadena de responsabilidades que nadie quiere tocar

Estados Unidos presume que el 74% de las armas recuperadas en México provienen de su territorio, al tiempo que presiona al gobierno mexicano para que “desarticule” organizaciones criminales que surtieron por años su mercado de drogas bajo la mirada gorda de ambos lados de la frontera.

México, por su parte, acepta los datos, organiza operativos, asegura arsenales multicolor y se cuelga medallas mediáticas mientras calla sobre las redes de proveedores, tráficos legales e ilegales de armas y corrupción institucional que permiten que un conflicto interno de un cártel se convierta en guerra de baja intensidad contra la población.

En el fondo, la guerra Chapitos vs Mayiza es el espejo incómodo de un país donde el Estado comparte el monopolio de la fuerza con franquicias criminales, armadas con rifles de medio planeta y explosivos artesanales de la sierra.

La pregunta no es cuánto aguantan los bandos, sino cuánto más está dispuesto el gobierno a seguir llamando “incidentes” a lo que ya se parece demasiado a un conflicto armado en toda regla, sin fuero de guerra, sin derechos de víctimas y sin responsables en el banquillo.

Con informacion: ELUNIVERSAL/

«QUE dice la CARICATURA ?: HASTA CUANDO la SOBERANIA a la MEXICANA TRADUCIDA en IMPUNIDAD VA PENDER de un ASTA»…principio jurídico y proyecto de país no deben ser un cuerpo criminal y politicamente organizado.


En la caricatura de OBI para El Norte, vemos a un “estandarte viviente” de la patria: un gobernador de Morena con licencia,acusado de narco en EE.UU, ondeando en el aire como si fuera bandera y tratado como tesoro nacional del que cuelgan los letreros de “Rocha” y “Moya” en los brazos, estampado con “Soberanía mexicana” en el torso. No es un héroe, es un objeto: un trapo humano colgado en el asta del discurso patriótico, útil para el discurso de las masas para justificar cualquier ocurrencia presidencial que se venda como defensa de la nación.

El chiste es brutal: la “soberanía” ya no es un principio jurídico ni un proyecto de país, es un cuerpo criminal y políticamente organizado al que se le protege de las inclemencias jurídicas del injerencismo extranjero ,usado de pendón para cubrir decisiones disfrazadas de nacionalismo patriotero.

El mensaje es claro,en Mexico sobran sinverguenzas,lo que falta,segun la presidenta Sheinbaum son pruebas, lo que prueba que es tan ocurrente como sus antecesor ,que dice lo que piensa, pero no piensa lo que dice.

“Porque ninguna ausencia de pruebas, prueba que no haya pruebas: solo exhibe que el poder sabe usarlo de distractor para que se mire hacia otro lado mientras el ‘tesoro nacional’ sigue colgado del asta de la impunidad.”

Con informacion: ELNORTE/OBI

SON "BIEN MACIZOS y...los SIGUEN AYUDANDO ?: CARTEL de SINALOA REVELA como FUNCIONA el PACTO con AUTORIDADES": NYT...una copia al carbon de Tamaulipas y todo,todo el pais.


El pacto con las autoridades funcionaba así, dijeron miembros del cártel: las palabras en clave despejaban el camino para que las drogas y las armas pasaran sin obstáculos por los controles de seguridad; se daban los nombres de los rivales a los agentes de Policía, quienes los detenían y entregaban a sus enemigos; y, a veces, hombres armados del cártel se unían a las redadas policiales.

Durante años, una arquitectura invisible de protección dentro de varios niveles del Gobierno mexicano permitió al Cártel de Sinaloa operar a plena vista, según dijeron varios miembros de la organización criminal. Ese sistema contribuyó a que el cártel se convirtiera en una de las organizaciones delictivas más poderosas del mundo, traficando con fentanilo por valor de miles de millones de dólares a través de la frontera estadounidense, incluso cuando los principales líderes del grupo fueron abatidos y una guerra interna dividió la organización.

El mes pasado, días después de que se desvelara una acusación estadounidense contra varios funcionarios mexicanos, el New York Times habló con cuatro miembros del cártel, quienes accedieron a hablar sobre cómo el Cártel de Sinaloa trabajó con políticos y miembros de las fuerzas de seguridad y el ejército en los últimos años.

La imputación acusa al Gobernador del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a otros nueve políticos estatales de mantener una alianza con el grupo por años a cambio de sobornos y apoyo político.

Los fiscales del Distrito Sur de Nueva York describen una connivencia que alcanzó los niveles más altos de poder en Sinaloa y se extendió por todo su aparato de seguridad. Alegan que el cártel -en particular la facción de los Chapitos, dirigida por los hijos de Joaquín Guzmán Loera, conocido como el Chapo- ayudó a Rocha a ganar la gubernatura de Sinaloa en 2021 robando boletas electorales y secuestrando e intimidando a candidatos de la oposición. 

A cambio, según los fiscales estadounidenses, prometió apoyar sus operaciones de tráfico y, una vez en el cargo, permitió que el grupo operara de manera libre al posicionar a funcionarios corruptos en el gobierno estatal y local, quienes protegieron al cártel.

A pesar de las más de 200 denuncias documentadas de intimidación armada, robo de boletas y secuestros de candidatos, las autoridades electorales locales y federales desestimaron ese momento de crisis en 2021 como una serie de incidentes aislados y confirmaron formalmente la victoria de Rocha.

Tres de los miembros del cártel dijeron estar vinculados a la facción de los Chapitos del Cártel de Sinaloa. Uno dijo que estaba relacionado con la facción contraria, los Mayos. No facilitaron sus nombres completos y hablaron bajo condición de anonimato, por temor a represalias de las fuerzas de seguridad y de sus jefes.

Sus descripciones de las redes de protección en las que participaban el cártel y las autoridades locales fueron corroboradas por expertos, antiguos funcionarios y pruebas de casos penales previos.

Según los integrantes del cártel, las autoridades locales siguen proporcionando cierta protección en la actualidad, aunque el acuerdo se ha debilitado debido a la guerra interna entre las facciones de los Chapitos y los Mayos y a la represión de los grupos delictivos por parte del Gbierno de la Pesidenta Claudia Sheinbaum.

«Los policías de Sinaloa han sido escoltas de muchos capos en Sinaloa», dijo Guillermo Valdés, ex jefe de la agencia federal de inteligencia de México de 2007 a 2011, y añadió que los grupos criminales de México han sobornado históricamente a fuerzas policiales enteras, aprovechándose de su escasa remuneración y de las protecciones endebles para quien se niega a cooperar.

Rocha, quien se ha apartado temporalmente del cargo de gobernador, ha negado los cargos de la acusación estadounidense, calificándolos como acusaciones «falsas y sin fundamento». También dijo que las acusaciones eran un intento del Gobierno de Donald Trump de socavar la soberanía de México y de atacar a la coalición política de izquierda encabezada por Sheinbaum, de la que Rocha es parte.

Sheinbaum ha rechazado las peticiones de Estados Unidos de detener a Rocha, alegando que las pruebas son insuficientes, y en su lugar ha pedido a la fiscalía general de México que investigue.

Las pruebas de corrupción en el Gobierno de México están bien documentadas tanto en los tribunales mexicanos como en los estadounidenses. En 2024, Genaro García Luna, ex secretario de Seguridad Pública de México y, en su momento, el rostro de la guerra contra los cárteles en el país, fue condenado en un tribunal estadounidense por aceptar millones en sobornos del Cártel de Sinaloa por más de una década.

En Sinaloa, tres de los miembros del cártel dijeron que la forma más consistente de protección procedía de las fuerzas policiales locales y estatales, que actuaban como colaboradores confiables. Los agentes realizaron detenciones selectivas, siguieron la pista de rivales y los entregaron a sus enemigos y, en algunos casos, participaron directamente en operaciones del cártel, según dijeron los operativos.

A veces, dijo un operativo, los propios miembros de los cárteles se unían a las redadas oficiales de la policía, vestidos de uniforme con el fin de cometer delitos para las fuerzas del orden.

Uno de los miembros del cártel que entrevisté, un joven de 22 años de Culiacán, describió cómo a los miembros de menor rango se les daban nombres de rivales que debían dinero, que eran sospechosos de ser soplones o que habían traicionado a la organización, y se les ordenaba que les pasaran esos nombres a los agentes y mandos policiales.

Dijo que los funcionarios municipales y estatales también avisaban con antelación al cártel de operaciones militares importantes, sobre todo en zonas rurales y ranchos donde se reunían los líderes del cártel o donde funcionaban laboratorios de drogas.

«Con tanta protección», dijo con una leve sonrisa, «pues haz de cuenta que uno se siente Rambo o tipo John Wick».

También contó que, hace un par de meses, oyó por la radio que un alto miembro del cártel había quedado atrapado en un tiroteo con el ejército. Otro integrante del cártel le dijo más tarde que la policía estatal había intervenido, escoltando al hombre para que pudiera escapar.

Otro narco, de 28 años, quien dijo que trabaja con el cártel desde que tenía 13 años, dijo cómo esa cooperación gubernamental se extendía a algunos miembros del ejército.

Explicó que, en los puestos de control, los soldados dejaban pasar a los miembros del cártel con drogas o armas cuando daban las palabras en clave rotativas -«verde, R8, delta», por ejemplo- para verificar su afiliación.

El operativo era tranquilo y hablaba de su línea de trabajo con remordimiento. «Trato de no pensar mucho», dijo. «Me arrepiento de todo, ojalá y nunca hubiera entrado a esto ni a esta vida».

Dijo que comprendió la profundidad de la protección que el cártel recibe de las autoridades hace unos dos años, cuando su jefe perseguía a una persona que le debía dinero al grupo. El aviso llegó a estaciones de autobuses, peajes, puestos de control y el aeropuerto.

Recibió una llamada de un empleado del aeropuerto. El objetivo acababa de comprar un boleto a Tijuana.

El operativo dijo que fue al aeropuerto, donde lo detuvieron unos soldados. Tras un breve intercambio, se limitó a decir dos palabras -«la Chapiza»- y lo dejaron pasar. Se acercó al objetivo, lo tomó del brazo y le mostró la pistola que llevaba bajo la chamarra.

Dijo que fue entonces cuando pensó: «Sí estamos apalabrados, la charola nunca ha estado tan arriba».

El miembro del cártel relató la historia mientras llevaba tres celulares y una radio. Uno de esos teléfonos, explicó, servía para que tanto los integrantes del cártel como los agentes de policía compartieran información sobre cuáles calles debían evitar, por dónde se movían los rivales y dónde estaban establecidos los puestos de control militares.

Funcionarios, empleados y residentes de a pie entendían los términos, dijo: si cooperabas con el cártel, te llevabas algo de dinero y seguías con tu vida; si te negabas, morías y el cártel iba por tu familia.

Los operativos del cártel también describieron un sistema de sobornos sofisticado que se extendía por varios niveles de Gobierno y por partes del ejército. Dos de ellos recordaron haber escoltado a los recaudadores del cártel mientras entregaban bolsas de dinero estadounidense a mandos policiales y altos funcionarios del Estado, incluido un ex alto jefe de seguridad.

En Culiacán, muchos residentes celebraron la acusación en Estados Unidos contra Rocha y los demás funcionarios como un ajuste de cuentas largamente esperado. Pero tres de los miembros del cártel dijeron que perder el manto de protección estatal podría ser un golpe fatal para su facción del cártel.

«Esto puede acabar con nosotros», dijo uno de ellos.

Sin embargo, un miembro describió la acusación como un ejemplo más de la relación entre el cártel y el Estado, que, según afirmó, se remonta a mucho antes del actual Gobierno.

«Cuando hay un poder fuera del Estado, de los canales oficiales más fuerte que el Estado mismo», dijo, con un tono casi clínico, «es imposible que existan, no pueden llegar sin nosotros».

Con informacion: ELNORTE/THE NEW YORK TIMES /

«PRUEBAME que TIENES PRUEBAS ?: NARCOMORENOS se FUERON a CANTAR CORRIDOS a EE.UU y le TUMBARON a SHEINBAUM ARGUMENTO LEGALOIDE»…no confiaron en su protección, menos en su justicia.


El discurso legaloide de la presidenta Claudia Sheinbaum, con el que lleva más de dos semanas negándose a cumplir la petición de extradición del gobierno de Estados Unidos contra 10 políticos de Sinaloa porque según ella “no hay pruebas” sobre la culpabilidad de los funcionarios morenistas, se derrumbó este viernes por completo. Dos de los sinaloenses acusados de asociación con el narcotráfico por el Departamento de Justicia se entregaron al gobierno estadounidense tras ser detenidos, uno en Arizona y otro en Europa.

Fue la administración de Donald Trump la que anunció ayer la entrega-detención del general Gerardo Mérida Sánchez, quien cruzó la frontera con Estados Unidos por la garita de Nogales desde el pasado 11 de mayo y se entregó voluntariamente a las autoridades de aquel país para responder a las acusaciones de vínculos con “Los Chapitos”, por lo que de inmediato fue detenido y enviado al Centro de Detención Metropolitano de Nueva York, donde este viernes se realizaría su primera audiencia en el juicio por los delitos que le imputa la Corte federal del sur de Nueva York.

El general en retiro del Ejército mexicano, quien fungió como titular de la seguridad estatal con el gobernador Rubén Rocha Moya, es una pieza clave en el entramado de corrupción y protección a la facción de los hijos de Joaquín Guzmán Loera del Cártel de Sinaloa. Su actuación servía para proteger a Ovidio, Ivan Archivaldo y Jeús Alfredo de los operativos y redadas federales del Ejército o la Guardia Nacional. Según la petición de extradición hecha en su contra, Mérida Sánchez recibía 100 mil dólares mensuales para dar aviso de cualquier movimiento u operativo federal en contra de Los Chapitos, a los que llegó a alertar hasta de 10 operativos militares en un año, además de controlar a la Policía Estatal y nombrar directores de seguridad afines a ese grupo del cártel sinaloense.

El segundo en entregarse fue el exsecretario de Finanzas y Administración de Rocha Moya, Enrique Díaz Vega, quien según el portal La Silla Rota había sido detenido en Europa este viernes y también se entregó voluntariamente a las autoridades estadounidenses que lo acusan de “conspiración para la importación de narcóticos, posesión de ametralladoras y explosivos y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos”. 

Díaz Vega es considerado un “amigo cercano” del gobernador Rocha y conoce bien los manejos financieros de su gobierno. Durante los tres últimos años que estuvo en el gobierno del morenista su patrimonio creció significativamente y se le documentaron hasta 10 nuevas propiedades en ese lapso y un crecimiento patrimonial en bienes inmuebles de hasta 18 millones de pesos.

La entrega de estos dos funcionarios sinaloenses rompe completamente con el discurso y los argumentos del gobierno mexicano, tanto de la presidenta Sheinbaum como de la Fiscalía General de la República y hasta la Secretaría de Relaciones Exteriores, en el sentido de que no había pruebas contundentes de las acusaciones que les hace el gobierno de Estados Unidos a ellos y a otros ocho acusados por vinculación con Los Chapitos.

El que los dos exsecretarios de Rocha Moya hayan preferido entregarse a continuar bajo la protección del gobierno de México confirma, primero, que ellos saben que sí hay pruebas e información que los involucra en los delitos mencionados y que no confiaron en la defensa que pretendía hacer de ellos la administración de la presidenta Sheinbaum. Porque al decidir entregarse a la justicia estadounidense, es claro que ambos buscarán algún tipo de beneficio o acuerdo para entregar información de sus superiores, a cambio de obtener algún trato con el Departamento de Justicia.

Y el jefe de ambos era el gobernador Rocha Moya a quien los testimonios del general Mérida y del administrador y financiero de su gobierno Enrique Díaz, terminarán por hundirlo en las imputaciones que le hace el gobierno norteamericano. Es muy probable que tanto el exsecretario de seguridad como el de finanzas desconfiaran del gobierno de Sheinbaum porque intuían que en algún momento, por la presión de Washington, la doctora iba a tener que entregar a algunos de los acusados y lo más probable es que fueran ellos dos, pues el interés político del gobierno es más bien proteger a Rocha Moya.

A diferencia de la presidenta, ninguno de estos dos acusados cuestionó la existencia de pruebas en la acusación estadounidense y con su decisión de entregarse, no sólo ponen en entredicho el discurso y la estrategia de Sheinbaum frente a estas acusaciones, sino que además confirman que confían más en la justicia de Estados Unidos que en la propia justicia de México, algo que también acaba de ocurrir hace unas semanas con el contralmirante de la Marina, Fernando Farías Laguna, quien prefirió entregarse al gobierno de Argentina y casi seguramente al de Estados Unidos en fecha próxima, antes que ser juzgado en su propio país.

La pregunta ahora es qué va a decir la presidenta después de estas entregas y cuánta información más podría obtener el gobierno de Trump a partir de lo que declaren y ofrezcan informar el general Mérida y el exsecretario de Finanzas de Sinaloa. Difícilmente podrá justificar la retención de los otros ocho acusados y la negativa de entregarlos en extradición. Ayer la propia doctora informó que sostuvo otra llamada telefónica con el presidente Trump, la número 18, y es muy probable que el tema abordado en este diálogo haya sido justo el tema de los extraditables sinaloenses.

¿Cuánto tiempo más aguantará la presidenta sin entregar a Rocha Moya, al senador Inzunza y a los otros seis funcionarios solicitados en extradición? Porque si ella no se decide a entregarlos por motivos políticos y de protección a su partido y a su mentor López Obrador, el peligro, como ya se había advertido, es que los propios acusados decidan aceptar la colaboración con Estados Unidos y también se entreguen en busca de beneficios y a cambio de dar más información sobre la narcopolítica morenista. La pregunta sigue siendo la misma: ¿qué espera Sheinbaum para sentarse cara a cara con Trump y negociar lo que tenga que negociar para salvar al país de la intervención abierta de Estados Unidos?

Fuente.-SALVADOR GARCIA SOTO/ELUNIVERSAL+/

«GOLPE ?…a la INTELIGENCIA del LECTOR: LA FGR y MILITARES GLORIFICAN FRACASO contra el CDG en REYNOSA con REVENTON de TALLER de BLINDADOS SIN DETENIDOS»…puro fierro y ninguna estructura de fieros.


Ningún detenido. Ese es el dato incómodo que todos los comunicados y titulares intentan sepultar bajo la alfombra de los “15 vehículos blindados asegurados” y la épica del “golpe en Reynosa”.=

El cateo perfecto… para que nadie esté

Según el propio comunicado, la FGR llega con orden de cateo a una bodega en la colonia Campestre de Reynosa, derivado de un Informe Policial Homologado donde ya se sabía que ahí se resguardaban vehículos blindados. Entra todo el Gabinete de Seguridad: SEDENA, Guardia Nacional, SSPC, Guardia Estatal, Policía Federal Ministerial y peritos de la AIC, como si fueran a capturar a medio cártel. Y con todo ese despliegue, con la fiesta montada y la dirección exacta… no hay una sola persona detenida, una sola.

Es decir: sabían qué inmueble, sabían qué había dentro, tenían juez, orden, coordinación interinstitucional y tiempo para mover media flotilla federal… pero, mágicamente, nadie estaba en el lugar donde tanto esfuerzo se invirtió para “sorprenderlos”. Golpe, sí, pero a la inteligencia del lector.

El botín inerte: fierros, no estructuras de fieros

El parte oficial presume 15 camionetas en pedazos con blindaje de agencia, un camión, cinco vehículos sin blindaje, cartuchos útiles y la bodega asegurada. 

A simple vista, el sueño húmedo de cualquier vocero: fotos que intentan verse espectaculares y notas recicladas en medios y video para redes sociales.

Pero todo el “éxito” es chatarra con esteroides: no hay jefes, no hay choferes, no hay halcones, no hay siquiera un velador borracho que dé pie a una imputación mínima. Es el operativo modelo para producir imágenes, no para desarticular estructuras; para destruir activos de hoy y dejar intactos a los operadores que mañana conseguirán otros 15 vehículos.

Del cateo a la nota: cómo glorificar un fracaso

Los titulares se alinean sin pudor: “Golpe en Reynosa”, “FGR asegura 15 vehículos blindados”, “aseguran bodega con camionetas tácticas”. La palabra que no aparece en ese bombo y platillo es justamente la que define el operativo: detenidos. No la hay, no se menciona, no se explica por qué una bodega así, localizada con anticipación, estaba vacía en el momento exacto del cateo.

La narrativa está construida para que el lector se quede con la foto panorámica de las camionetas, no con la pregunta obvia:¿quién las manejaba, quién las guardaba, quién las autorizaba, quién las perdió?. Y, sobre todo, ¿cómo es que un “golpe” tan preciso a la infraestructura no tocó ni un pelo a la cadena de mando del grupo del Cartel del Golfo que lo operaba?.

El Estado bodeguero: custodios gratuitos del crimen

Formalmente, la FGR integrará la carpeta de investigación, procesará indicios y asumirá la custodia de los bienes asegurados. En la práctica, el Estado se vuelve bodeguero: recibe vehículos, cartuchos e inmuebles del crimen, los almacena, los presenta en comunicados y presume control sin haber controlado a nadie.

Sin detenidos, el mensaje hacia el grupo criminal es claro: “te pego al inventario, no al organigrama”. El costo para la organización es económico y temporal; el costo para el Estado es político, pero maquillado con fotos de vitrinas militares para que el ciudadano crea que la violencia se combate a base de estacionamientos asegurados.

La fe en la carpeta que todo lo resuelve

El comunicado remata con el clásico estribillo: el Ministerio Público continuará con la integración de los indicios recabados en la carpeta de investigación correspondiente. Traducción en cristiano: hoy no hay responsables, mañana ya veremos si el expediente da para algo que no sea estadística administrativa.

Sin un solo detenido que vincular a proceso, esos “indicios” se parecen más a la evidencia de que alguien les avisó a tiempo que a la base de un caso sólido contra una célula específica. Lo único firme, por ahora, son las fotos y las notas que hablan de “golpe” donde lo que hubo fue una visita guiada a una bodega vacía con 15 trofeos inmóviles.

Con informacion: HoyTamaulipas/

SE «ENROÑA NOROÑA: TRADUJIMOS al NORROÑES SOLICITUD de SENADOR de VIGILAR y RESGUARDAR NARCOMORENOS IMPUTADOS para EVITAR se ENTREGUEN a EE.UU»…son una organizacion criminal y politicamente desorganizada.

“Miren, compañeras, compañeros, compañeres y demás plebe:desde que unos gringos malosos soltaron información ‘falsa’ —según yo—, el Gabinete de Seguridad, que muy digno pide pruebas y papeles membretados, debió haber puesto en corral, con correa corta y GPS en el zapato, a mis compañeros y compañeras señalados por el gobierno de Estados Unidos.”

“Y no es que yo, a toro pasado, quiera salir muy brillante, ¡porque brillante ya nací!, pero si tenemos encima la bota yanqui, la derecha con sus muñecos de ventrílocuo y los medios vendidos en modo bocina diciendo que todo nuestro movimiento es narco, ¡pues mínimo cuiden a los narco… digo, a los compañeros, carajo!”

“Como dicen los abogados de TikTok: suponiendo sin conceder que hubiera alguien por ahí metido en esas conductas, eso no nos hace narcos a todos, faltaba más. No hace narcos ni al Pueblo de México, que es la base pura y santa de nuestro movimiento, ni a nosotros, las luminarias con tareas destacadas, que jamás romperíamos un plato… a menos que sea para el rating.”

“Entonces yo pregunto, indignadísimo: ¿cómo es posible que haya pasado esto?, ¿cómo es que hasta saben la hora en que se fue, el lugar por donde cruzó, el color de calcetines y ahora falta que nos informen hasta en qué vuelo llegó el exsecretario de Finanzas a Nueva York y si volaba en clase premier como yo ?”

“¿Cómo es posible, insisto, que no le den la dimensión de la gravedad al tema? Una cosa es que yo me pare aquí muy digno a gritar ‘verdad, justicia y soberanía nacional’, y otra cosa es que ustedes, bola de despistados, actúen con esa ligereza para dejar que los señalados se les escurra por la frontera como jabón en regadera.”

“De verdad, no puede ser. ¿En qué están pensando? ¿En gobernar bien? ¡Pues dejen de hacer eso y pónganse a cuidar a la gente que nos puede embarrar! ¡Prioridades, compañeres!”

Los dichos de Norroña son moralmente torcidos

  1. Noroña no se indigna porque funcionarios señalados por narcopolítica existan, sino porque el Estado no los tuvo “bajo resguardo” y “con limitaciones de movilidad” para evitar que se entregaran a Estados Unidos. Es decir, la preocupación central no es la corrupción, sino que se les vaya el testigo clave que puede hablar de la red de complicidades.
  2. Al reclamar que “no se le da la dimensión de la gravedad al tema” por no vigilarlos, equipara la gravedad con la conveniencia política de controlar a los señalados, no con el impacto del posible crimen ni con el derecho de la justicia a actuar sin tutela partidista.
  3. Cuando dice que, “suponiendo sin conceder” hubiera alguien metido en conductas de narco, “eso no nos hace narcos” a todo el movimiento, intenta blindar la marca política por encima de la responsabilidad individual y colectiva de haber impulsado, protegido o normalizado a esas personas en puestos clave.
  4. Su discurso convierte a los funcionarios acusados en “compañeros, compañeras” que deben ser cuidados, resguardados y casi escoltados para que no colaboren con otra autoridad, en vez de ser tratados como posibles delincuentes que deben rendir cuentas allí donde haya jurisdicción y pruebas.
  5. Moralmente, su lógica atropella cualquier noción de honestidad pública: el mensaje implícito es “si van a caer, que caigan aquí y bajo nuestro control, para que no salpiquen de más”, en lugar de apostar por que se conozca toda la verdad, caiga quien caiga. Eso no es defensa de la soberanía: es defensa corporativa del grupo en el poder, barnizada de “Patria” para tapar el miedo a que sus propios aliados hablen.

Con informacion: @Redes/