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sábado, 22 de agosto de 2026

“EXPÚLSELO y VÁMONOS ?: ABOGADO NARRA la RUTA EXPRESS para EXTRADITAR a CONTRALMIRANTE a MÉXICO”… habla de reuniones con agentes de EE.UU en prisión.


El abogado Félix Helou convirtió ayer el traslado de Fernando Farías Laguna de Argentina a México en un guion de thriller geopolítico: agentes de Estados Unidos, reuniones en prisión, decisiones exprés y una extradición que, según su versión, desapareció por la puerta de atrás.

De la extradición al “expúlselo y vámonos”: el caso Farías y la ruta rápida hacia el Altiplano

A Fernando Farías Laguna no lo trajeron de Argentina a México: lo sacaron por la vía rápida, como quien cancela una suscripción incómoda y entrega el paquete en la puerta del vecino.

Eso, al menos, sostiene su abogado, Félix Helou, quien asegura que el retorno del contraalmirante retirado no fue una extradición en forma, sino una especie de atajo jurídico con escala en Washington, bendición argentina y avión de la Marina listo para despegar.

La historia tiene de todo: un pasaporte falso, una solicitud de asilo rechazada, Omar García Harfuch de visita en Argentina, una reunión organizada por la DEA y agentes estadounidenses apareciendo en la cárcel horas antes de que Farías fuera expulsado del país sudamericano. 

Helou afirma que México se desistió del proceso formal de extradición —que tenía audiencia programada para el 27 de agosto— y dejó abierto el camino para que Argentina expulsara a su cliente por haber ingresado ilegalmente al país. Es decir: no se le extraditó, pero se le entregó; no hubo resolución de fondo, pero hubo vuelo de regreso; no se respetó el proceso, pero sí se respetó el itinerario.

El litigante llama a esto una “manipulación jurídica” y una “interpretación forzada” de la ley. Traducido al español de sobremesa: México habría conseguido los beneficios de una extradición sin tener que cargar con la molestia de terminar una extradición.

La cereza del operativo, según la defensa, es Estados Unidos. Helou sostiene que hubo intermediación de Washington para facilitar el traslado y recuerda que, horas antes, Omar García Harfuch estuvo en Argentina en una reunión vinculada con la DEA. Para el abogado, tanta coincidencia junta ya no parece coincidencia: parece logística internacional con agenda compartida. 

Farías Laguna llegó a Ciudad de México la madrugada del 21 de agosto y fue trasladado al penal federal número 1, el Altiplano. La Fiscalía informó que el viaje se realizó en una aeronave de la Secretaría de Marina, mientras que la autoridad argentina presumió en redes sociales que había expulsado a un “delincuente mexicano” cuya petición de asilo fue rechazada mediante un decreto del presidente Javier Milei. 

Pero Helou insiste en que su cliente huyó por temor a ser asesinado en México y que Argentina tenía el deber de analizar si estaba frente a un perseguido político, no simplemente ante un mexicano acusado de huachicol. Ahí está el corazón del pleito: para el gobierno argentino, Farías era un prófugo que entró con documentos falsos; para su defensa, era un hombre buscando protección ante un proceso contaminado por intereses políticos.

En el fondo, el caso deja una pregunta incómoda: ¿fue una expulsión administrativa perfectamente válida o una extradición disfrazada con otro nombre para evitar el trámite judicial? Porque si la justicia puede cambiar de carril cuando conviene, quizá el debido proceso también necesite pasaporte, visa y, de ser posible, asiento junto a la ventana.

Con información: ELECONOMISTA/

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