En 1993, el director de cine Steven Spielberg sacudió las conciencias con The Schindler’s List (La Lista de Schindler), una película que relata la vida de un empresario alemán quien salvó de morir en el Holocausto a más de mil judíos polacos en la Segunda Guerra Mundial.
En 2026 -33 años después- la directora del drama político nacional, Claudia Sheinbaum, sacude a México con el filme The Sheinbaum’s List -La Lista de Sheinbaum- un guion de la vida real en la que una censora, Luisa María Alcalde, crea un “Holocausto” entre la opinión pública, al difundir una lista de medios de comunicación y periodistas críticos al régimen que quisieran desaparecer en los “campos de exterminio” de la Cuarta Transformación.
Esa acción es el alma y la inspiración del fascismo, una ideología, un movimiento político y una forma de gobierno totalitaria y de extrema derecha que nace tras la Primera Guerra Mundial en la Italia de Benito Mussolini y se amplía al régimen de Adolfo Hitler en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial.
Aquellos que han estudiado el fascismo, se basa en un poder central muy fuerte -igual de derecha que de izquierda- invocando un amor extremo a la patria, promoviendo el odio a la democracia y el uso de la violencia contra el rival. Entre sus rasgos definitorios están la exaltación de valores como “La Patria” o “La Raza” para lograr la movilización de las masas. Ni más ni menos lo que hacen Morena y su movimiento de la Cuarta Transformación.
Esa actitud lleva a oprimir a las minorías, debido a su componente racista -chairos contra fifís- acompañado de un fuerte militarismo, como el que ahora tenemos instalado en México, gracias a las complicidades de los hombres de verde y sus negocios que les entregó Andrés Manuel López Obrador.
En esa lista difundida bajo el paraguas de una conferencia de la ex líder nacional de Morena se pretende vender, al pueblo bueno y sabio, la existencia de “un ecosistema de amplificación digital en México” creada por medios y comentócratas, personajes políticos, cuentas de ataque -bots- y narrativa de informaciones desde el exterior. Es decir, todos contra la Cuarta Transformación.
La larga lista incluye medios como Televisión Azteca, Reforma, El Universal, ADN40, Aristegui Noricias, Latinus, Código Magenta y Atypical TV. Pero se desdobla a dueños de medios, periodistas y comentaristas como Ricardo Salinas Pliego, Ciro Gómez Leyva, Raymundo Riva Palacio, Carmen Aristegui, Sergio Sarmiento. Héctor de Mauleón, Azucena Uresti, Chumel Torres, Denise Dresser y Mario di Costanzo.
Entre los personajes políticos The Sheinbaum’s List incluye a Alejandro “Alito” Moreno, Jorge Romero, Xóchitl Gálvez, Lilly Téllez, Javier Lozano, Rubén Moreira, Enrique de la Madrid, Claudio X. González, Ricardo Anaya, Alessandra Rojo de la Vega, Margarita Zavala, incluyendo también a los ex presidentes Vicente Fox y Felipe Calderón.
Pero lo que pretendía ser una intimidación a medios y periodistas acabó por ser una abierta acción intimidatoria que recibió la condena unánime. Tan grande fue el error de The Sheinbaun’s List que la misma inquilina de Palacio Nacional mandó a su creadora, Luisa María Alcalde, a dar un recorrido de medios para decir “que la lista no era lista”. Quizás la que no era lista era la mismísima Luisa María Alcalde que no acertó en salir de la fasci-censura que ella misma creó.
Sea como fuere, está claro que la presidenta Claudia Sheinbaum demostró que todo aquello por lo que luchó desde aquellos sus días como opositora, ella está convertida en la represora de la libertad de expresión, en la Jefa de Estado que tolera listas de adversarios políticos para propiciar su linchamiento por difundir la verdad, por opinar.
Y no hay forma de negarlo, puesto que si Luisa María Alcalde se fue por la libre al crear con Jesús Ramírez y con Andrés Manuel López Obrador la lista de “los enemigos”, la inquilina de Palacio Nacional debió cesar a la autora de su posición como Consejera Jurídica de la Presidencia.
Está más que claro que, si Luisa María Alcalde continúa despachando en Palacio Nacional, es porque se lo tolera su jefa, la presidenta Claudia Sheinbaum, quien no tiene manera de justicar la creación de un cadalso, la fabricación de una cámara de gases para sofocar la vida de todos los que son sus disidentes.
Petición en libertad. ¿Podrían Luisa María Alcalde y Jesús Ramírez publicar la lista de aquellos medios que sí les son de su agrado y revelar cuánto presupuesto de nuestros impuestos se les asigna por actuar de comparsa, sin cuestionar ni criticar? Tenemos el derecho a conocerlos. Después de todo, se alimentan de nuestros impuestos que jamás deben tener como destino crear listas persecutorias, como The Sheinbaum’s List.
Fuente.-CODIGO MAGENTA/

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