Tras su triunfo electoral de 2022 —atribuido, en parte, al financiamiento ilícito proveniente del tráfico de huachicol que le patrocinó Sergio Carmona, quien posteriormente pagó cara la apuesta al ser asesinado en noviembre de 2021 en la silla del barbero—, Américo Villarreal Anaya declaró que integraría su gabinete con “tamaulipecos que tuvieran un compromiso con su gente”, como cita la nota publicada el 6 de junio de 2022 por El Sol de Tampico y replicada por El Sol de México.
“Un gobierno que tenga el recurso suficiente para cumplir con las funciones que le encomiendan, y no tener situaciones superfluas, tener en el gabinete a tamaulipecos que tengan un compromiso con su gente”, afirmó durante una visita a EL SOL DE TAMPICO.»
La frase se dio en el contexto de su campaña, pero ya en su condición de virtual ganador de la elección del 5 de junio de 2022.
Aunque ya en el poder, la promesa de Américo, como muchas otras incumplidas en distintos rubros de su quehacer gubernamental, parece haber entrado a la misma oficina donde descansan tantas ofertas electorales: la de asuntos pendientes.
Entre muchos nombramientos de “primos”, cuates y sobrinos que trafican, en su nombre, las cuotas al huachicol, y enseguida cambió de código postal, Villarreal Anaya nombró a Ricardo Guerrero, al inicio de su gobierno, en octubre de 2022, como jefe de la Oficina del Ejecutivo y, más recientemente, como secretario de Salud.
Es originario de la CDMX, médico cirujano egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM donde fue «compañerito» de escuela del gobernador y su esposa.

Pero otro nombramiento vuelve a poner sobre la mesa una pregunta elemental: ¿en qué momento la promesa de privilegiar a tamaulipecos se convirtió en una invitación abierta para importar funcionarios ?
Porque en Tamaulipas el discurso de la cercanía puede ser muy local, pero los nombramientos no siempre.

En marzo, el gobernador designó a Gerardo Algarín Hernández como nuevo encargado del «cochupo,el chayote y el embute» a un Nayarita.
El propio gobernador presentó el relevo de Francisco Cuéllar Cardona, quien fue separado del cargo —según la crítica— por la “matriarca” de Tamaulipas, esposa del gobernador, a quien se atribuye ejercer poder sin haber sido elegida en las urnas y actuar como una “metiche profesional” que lo mismo instala perfiles que los retira.
Tras la renuncia de Cuéllar, quien afirmó: “Con cara de la señora María, me echó a la calle”, el gobernador nombró a Algarín, recomendado por Avidez Villarreal ,otro personaje polémico citado por la prensa nacional
No es que el lugar de nacimiento incapacite a nadie para servir. El problema es otro: cuando un candidato «hocicon» vende una promesa de arraigo, representación local y compromiso con la gente del estado, no puede sorprenderse de que le pasen lista. En campaña, “los tamaulipecos primero”; en el gobierno, al parecer, primero los perfiles que vengan, y luego ya vemos de dónde.
Como suele ocurrir con la clase política con cada vez menos clase, lo único que se cumple puntualmente son los años. Las promesas, en cambio, dependen de disponibilidad.
Con información: TAMAULIPAS/ REDES/MEDIOS

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