El Diputado ex-panista,ahora neomorenista, Humberto Armando Prieto Herrera ,descubrió de pronto que el huachicol fiscal existe, que deja dinero y que Cabeza de Vaca debe responder. Hasta ahí, nada que objetar: si hay investigaciones, que se investigue; si hay delitos, que se castigue; y si alguien hizo negocios al amparo del poder, que no lo salve ni el fuero, ni la nostalgia, ni el discurso de persecución política.
El propio Prieto sostiene (…si nos lee) que el exgobernador “fundó el huachicol fiscal”, que su administración apenas decomisó entre 10 y 15 unidades y que debe volver a México para enfrentar las indagatorias. Tiene razón, aunque sólo de manera parcial.
La miopía conveniente
El problema es que el presidente del Congreso no habla como fiscal de la legalidad, sino como vocero de una justicia con parche: mira con lupa hacia el pasado, pero se queda ciego —o convenientemente distraído— cuando la sospecha y la evidencia tocan al presente.
Para Prieto, todo apunta a Cabeza de Vaca: el fundador, el arquitecto, el villano indispensable. Pero su indignación tiene fecha de caducidad y dirección partidista. Porque cuando el tema roza al gobernador Américo Villarreal, a su círculo político o a las investigaciones periodísticas difundidas por medios internacionales sobre presuntos vínculos y rutas del huachicol fiscal, el legislador cambia de fiscal a florero institucional: mucha pose, poca pregunta y absoluto silencio.
Que dijo y como lo dijo
“Él fue quien fundó el huachicol fiscal”.
Puede ser que las autoridades lo determinen. Pero si Prieto está tan seguro de que el huachicol tiene fundador, debería explicarnos quién lo administra hoy con un sobrino (…que ya come con manteca y se mudó de código postal).

Prieto no dice quién lo tolera, quién lo protege y por qué el Congreso que preside no exige esclarecer las redes actuales. Los delitos no se convierten en piezas de museo sólo porque cambió el inquilino del Palacio de Gobierno.
“Que no quiera cambiar el discurso”.
Correcto: que nadie cambie el discurso. Ni Cabeza de Vaca para presentarse como combatiente del negocio que se le atribuye, ni Morena para fingir que el huachicol se evaporó milagrosamente el día que tomó el poder. Cambiar de partido no equivale a cambiar de prácticas; a veces sólo cambia el logotipo en la nómina.
“Debe regresar a México para responder”.
Perfecto. Pero la regla debe ser pareja: que responda quien tenga acusaciones o investigaciones abiertas, sea exgobernador, gobernador, funcionario, contratista, empresario o compañero de bancada.
La justicia no puede ser una garita de dos carriles: uno para los adversarios, con revisión exhaustiva; y otro para los aliados, con pase automático y saludo militar.
“No es persecución política”.
Entonces demuéstrelo. Una justicia que sólo persigue hacia atrás, que sólo apunta al enemigo y que guarda silencio ante señalamientos contemporáneos no parece justicia: parece estrategia electoral con toga prestada.
El ex panista neomorenista
Prieto, ex panista convertido en neomorenista, debería saber que la congruencia no consiste en cambiar de camiseta y conservar la misma obediencia al gobernador en turno.

Su obligación como presidente de la Junta de Gobierno no es fabricar villanos útiles para la narrativa oficial, sino garantizar que el Congreso revise, cite, cuestione y exija cuentas sin pedir permiso en Casa de Gobierno.
Si Cabeza de Vaca tiene que dar la cara, que la dé. Pero si hay denuncias, reportes periodísticos o elementos que ameriten investigar a quienes gobiernan hoy, también. Lo demás es la vieja costumbre mexicana: descubrir que el crimen era intolerable… hasta que lo administra el bando propio.
La pregunta para Humberto Prieto es sencilla: ¿quiere combatir el huachicol fiscal al estilo de EE.UU o sólo usarlo como garrote contra el pasado? Porque si sólo le interesa el “fundador”, pero no los presuntos continuadores, entonces no está persiguiendo una red criminal: está cuidando una franquicia política.
Las declaraciones del legislador se producen apenas un día después de que Cabeza de Vaca volviera a exhibir al gobernador, a quien ha calificado de “narcoterrorista”, en respuesta a las alusiones hechas por la presidenta Sheinbaum.
Con información: Hoytamaulipas/

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