Morena en Oaxaca quiso presumir músculo… y terminó exhibiendo reflejos de retirada. La dirigencia estatal recibió con bombo, foto y mensaje de “transformación” a Rodolfo León Aragón, personaje señalado durante años en expedientes ligados al asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Pero desde la cúpula nacional les bajaron la persiana: aquí no entró nadie, no habrá afiliación y cualquier postal de bienvenida queda oficialmente desautorizada.
La bienvenida que duró poco
El 29 de julio, Alejandro Velasco Armas, dirigente estatal de Morena, y el senador Antonino Morales Toledo le encomendaron a León Aragón fortalecer la estructura partidista en el Istmo de Tehuantepec. La presentación fue entusiasta: “un gusto dar la bienvenida”, presumió el senador en redes.
No obstante, cuando el nombre empezó a pesar más que la foto, el Comité Ejecutivo Nacional activó el extinguidor. Morena aclaró que León Aragón “no forma parte” del partido ni se incorporará a sus filas; además, recordó —por si en Oaxaca no había llegado el memo— que los nombramientos y representaciones son facultad exclusiva de la dirigencia nacional.
Traducido: en Oaxaca repartieron una credencial que desde la Ciudad de México ya habían declarado inválida.
El pasado que estorbó
León Aragón no llega con una biografía menor. Fue director de la Policía Judicial Federal durante el sexenio de Carlos Salinas y su nombre aparece citado en investigaciones sobre el homicidio del cardenal Posadas, cometido el 24 de mayo de 1993. De acuerdo con los expedientes referidos, integrantes del cártel de los Arellano Félix lo ubicaron como presunto facilitador del complot; sin embargo, en agosto de 2024 un juez anuló de forma definitiva la orden de aprehensión en su contra.

Legalmente, el asunto cambió de estatus. Políticamente, el apellido sigue cargando un lastre imposible de esconder con una foto de bienvenida y una frase sobre la “transformación”.
La reculada guinda
Morena suele venderse como la aduana moral de la política nacional, el partido que separa a los impresentables de quienes abrazan la causa. Pero en Oaxaca esa aduana parece funcionar con puertas giratorias: unos anuncian incorporaciones, otros se enteran tarde y desde arriba deben salir a negar lo que abajo ya celebraban.
La dirigencia nacional no sólo desmarcó al partido de León Aragón; también dejó expuestos a quienes lo invitaron. Porque si el Comité Ejecutivo Nacional tiene la exclusividad de los nombramientos, entonces en Oaxaca alguien decidió jugar a la afiliación libre, o simplemente calculó mal el costo de presumir un fichaje con historia.
Al final, la “bienvenida” duró lo que tarda una crisis de imagen en llegar a la oficina central. Morena Oaxaca sacó la fotografía; Morena nacional sacó el borrador.
Con información: ELNORTE/

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