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domingo, 16 de agosto de 2026

“SALIÓ CHISMOSO CHATGPT y… ¡QUÉ BUENO!: EX-ANALISTA FINANCIERO le CONFESÓ PLAN para SECUESTRAR y MATAR a la NOVIA”… no quiso ser cómplice y lo delató al FBI.


ChatGPT pasó de contestar dudas existenciales a convertirse, al parecer, en el amigo que no te sigue la corriente cuando dices una barbaridad. En Florida, un exanalista financiero decidió usar la inteligencia artificial como libreta de confesiones para detallar un plan contra su exnovia; el problema para él fue que el “chat privado” terminó siendo una alerta para el FBI. 

El genio de Florida que creyó que ChatGPT era su cómplice

Hay gente que usa ChatGPT para escribir correos, pedir recetas o fingir que entendió un informe de Excel. Darren Zhou, exanalista financiero de 25 años, optó por algo bastante más siniestro: convertir la plataforma en una especie de diario criminal con Wi-Fi.

Según el caso reportado en Palm Beach, el sujeto habría relatado planes para secuestrar y asesinar a su expareja, además de amenazas, seguimiento de sus movimientos y referencias a armas. Lo que seguramente no calculó —pese a venir del mundo financiero— fue que su “asistente virtual” no estaba para ayudarle a optimizar un delito, sino para activar alarmas.

OpenAI detectó el riesgo, reportó los mensajes al FBI y la información llegó a la oficina del sheriff local. Es decir: el hombre pensó que estaba hablando con una máquina sin consecuencias y terminó construyendo, con sus propios dedos, una carpeta de evidencias. No fue un gran negocio. 

Zhou se declaró culpable de cargos relacionados con amenazas escritas, acoso digital y uso ilegal de un dispositivo de comunicación para planear un crimen. El juez le impuso ocho años de libertad condicional, con monitor electrónico durante los dos primeros años, prohibición de acercarse a la víctima, tratamiento psicológico y veto permanente para portar armas, consumir drogas o alcohol. 

La historia deja una lección incómoda para quienes todavía creen que toda conversación con una IA vive en una burbuja sagrada de anonimato: si entras a una plataforma a describir amenazas creíbles y planes violentos, no estás escribiendo una novela negra; estás dejando migas de pan digitales hacia una patrulla.

Y, por si hacía falta aclararlo: ChatGPT podrá ayudarte a redactar una carta, programar algún codigo,ordenar ideas o sobrevivir a una reunión de trabajo. Pero no es terapeuta, no es cómplice y, definitivamente, no es el “pana” al que se le confiesa un delito sin que salten todas las alarmas.

Con información: INFOBAE/

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