En la cancha de la “justicia” mexicana, el partido ya estaba cantado… pero nadie esperaba que el árbitro marcara penal a favor del delantero estrella del huachicol.
“Titán” no solo entró al área: se llevó a dos defensas, se tiró dramáticamente… y el silbante compró todo. Penal clarísimo, dicen en cabina. Pero no fue penal: fue pase VIP.
Hace un mes lo habían “detenido” —entre comillas, porque ya sabemos cómo se juega este torneo— y lo mandaron a la banca del penal. Pero bastó una supuesta lesión, un paso por el hospital, y ¡zas!, cambio táctico de último minuto: fuera prisión preventiva, entra “resguardo domiciliario”… con derecho a salir seis horas diarias. O sea, arresto tipo liguilla: juegas de local y visitas cuando quieres.
El juez Julio Alberto Cruz Rodríguez tomó el balón, acomodó la jugada y dejó a “Titán” solo frente al arco. Y desde la otra banda, la jueza Dafne Miroslaba Carrillo de León mandó el centro perfecto con la suspensión provisional. Coordinación de equipo, dirían los comentaristas.
¿El resultado? Gol sin portero. El capo huachicolero ya no está encerrado: está en casa… y con permiso para calentar fuera cuando le plazca. Eso sí, con la regla de oro: no salir del país. Como si el torneo no fuera local.
Y mientras tanto, el marcador oficial presume “52 mil detenidos”, pero en la repetición se ve otra cosa: muchos como “Titán” ya van caminando rumbo a vestidores, libres, peinados y listos para el siguiente partido.
Aquí no hay VAR que revise la jugada. Aquí el partido se pita desde la oficina… y el resultado ya viene arreglado desde antes del saque inicial.
Con informacion: ELNORTE/

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