Al director de Tránsito de Culiacán lo acribillaron a plena luz del día camino al trabajo, como si se tratara de un trámite más del caos en Sinaloa. No es un “hecho aislado”, es el primer director policiaco ejecutado de 2026 en un estado que ya viene arrastrando de 2024 y 2025 casi 70 mandos y agentes asesinados, todos enterrados bajo comunicados huecos y carpetas de investigación que sirven más de coartada política que de herramienta de justicia.
El asesinato que desnuda el sistema
Francisco Javier Zazueta Lizárraga tenía 32 años de servicio e incluso condecoraciones y tomó protesta el 8 de noviembre de 2024, en sustitución de José Luis Torres Valdez.
La misma institución informó que Zazueta tenía una amplia trayectoria dentro de la corporación policial, la cual inició en 1998, cuando egresó de la entonces Academia Estatal de Policía y Seguridad Pública, hoy Universidad de la Policía del Estado de Sinaloa (UNIPOL), donde se formó como agente de Tránsito, comenzando su carrera como agente de crucero.
Al crimen le tomó segundos borrarlo, a pesar del virtual estado de sitio militar.
Lo interceptaron en Aguaruto, sobre el bulevar Adolfo López Mateos, le dispararon con rifles de alto poder y su camioneta terminó estrellada contra un poste, mientras la narrativa oficial se apuraba a “condenar los hechos” y prometer respaldo a la familia.
La liturgia de la indignación oficial
Después del ataque llega el ritual: comunicados de lamento, declaraciones del alcalde asegurando que no había amenazas previas, la promesa de que la Fiscalía “hará su trabajo” y el clásico despliegue de patrullas para la foto, cuando el funcionario ya está muerto. Es la misma ceremonia repetida tras cada policía asesinado: el gobierno administra pésames, no justicia, mientras las carpetas se apilan y la gente entiende el mensaje de fondo: aquí matar funcionarios sale barato.
Una estrategia que no protege, desprotege
La estrategia de seguridad no solo permite que maten a mandos como Zazueta; también garantiza que sus ejecutores sigan libres, reciclándose de escena del crimen en escena del crimen. En un país donde se contabilizan decenas de policías asesinados cada año, Sinaloa se consolida como campeona nacional y territorio donde los uniformes se vuelven desechables.
“Porque pueden”: el mensaje del cartel
La frase se resume con brutal honestidad: matan a un director de Tránsito en Sinaloa “porque pueden”, porque saben que no habrá detenidos, porque el costo es cero y la impunidad es política de Estado, no accidente administrativo. Cada bala contra un mando policiaco es también una firma estampada en la estrategia oficial: un modelo de seguridad que presume nuevas leyes,algunas por demas autoritarias,mas inteligencia,coordinaciones, mesas, gabinetes y giras, pero que en el territorio real solo deja viudas, expedientes y la certeza de que el crimen manda y el gobierno administra los cadáveres
Con informacion : REVISTA ESPEJO/

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