Ya habia trascendido, Osiel Cardenas tras ser extraditado de EE.UU,empezó a hacer lo que de sobra sabe cuando el dinero sobra, corromper al sistema penitenciario, como corrompe la humedad al concreto y hasta el metal,pero la autoridad penitenciaria en vez de resolverlo, le dio mas poder y se entiende,el que paga manda y si se equivoca vuelve a mandar.
Pero ahora, la mas reciente filtración advierte que la celebración de las fiestas de navidad fue pretexto para que el capo «mazpaneara» a todo el reclusorio, y literal,cayeron los billetes como si fueran copos de nieve, todos alcanzaron y estan felices con el capo,pero no todos, pues de sobra es conocido que el jefe del Clan Cardenas desata pasiones en contra que en cualquier momento pueden volcarse.
Aunque Osiel Cárdenas no hizo nada nuevo, solo volvió a demostrar que cuando el dinero va por delante este abre cualquier cerradura, tan asi que al capo ya casi le entregaron las llaves del penal.
Y esta parece ser la nueva política penitenciaria del segundo piso de la Presidenta Claudia Sheinbaum y el estratega Omar García Harfuch,pues han hecho oídos sordos.Bastaria con someter a custodios y mandos de seguridad al escrutinio de un interrogatorio en el contexto de un examen de control de confianza, frente al poligrafo o esculcarles la cartera.
Porque la Navidad llegó con trineo blindado: Santa Clos repartió regalos en especie y efectivo e incluso trasciende que dias antes se celebro una posada en un salón d eventos de Toluca, para todos los custodios y fue causalmente organizada por abogados de los reclusos que tambien han convertido la seguridad penitenciara en sus duendes de confianza.
Cada envoltorio llevaba moño rojo y un recordatorio: el verdadero jefe del penal no despacha en el reclusorio, ni en la Ciudad de México, sino otra vez detrás de la celda del privilegiado que anda como juan por su casa, porque temen que les de caza y por eso le ponen casa.
El reportado autogobierno del “penal de máxima docilidad” —antes llamado de alta seguridad— ya se le conoce en el penal como «Don Osiel», el patroneé jefe, el responsable de la segunda nomina mas jugosa del sistema penitenciario.
Mientras el gobierno jura ante cámaras que nadie está por encima de la ley, pero el capo del Golfo se fuma la ley como siempre lo ha hecho, pues todos tienen temor fundado de que se los fume.
Los custodios a cargo de la seguridad del reclusorio y su maximo jefe,Lusi Fernando Mendoza Castellanos, ya aprendieron que el espíritu navideño se mide por el grosor del sobre. Osiel, el “mata amigos”, ahora es también el “amigo de todos” dentro del penal, pues no solo controla custodios,tambien controla reos porque aunque el dinero no rompe cadenas, ablanda al que tiene la llave.
En la cárcel, el dinero no compra la libertad, pero sí a quienes la custodian ,no hay rejas cuando el que paga manda.
Lo preocupante no es solo el fallido y corrupto teatro penitenciario, sino la psicología superior del capo: un hombre con un doctorado empírico en manipulación y control social. Si administra voluntades con tanto éxito entre barrotes, imaginen lo que puede lograr cuando el eco de su voz vuelva a cruzar los muros como ya lo hace. En ese momento, quizá no haya que mirar hacia el Altiplano para saber quién gobierna México: bastará con escuchar cómo suena la plata cayendo sobre el piso, mientras llueve mas plomo en las calles ,cortesía de funcionarios federales cobardes que traicionan a las instituciones por el mismo motivo que las han traicionado antes.
Con informacion: Medios/Redes/

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