El depuesto dictador Venezolano ya detenido ,Nicolás Maduro, no solo jugaba a ser presidente; según una nueva acusación federal en EE.UU., convirtió la diplomacia venezolana en una aerolínea VIP para billetes manchados de pólvora y cocaína entre México y Venezuela.
Aviones diplomáticos, maletas de cartel
Entre 2006 y 2008, cuando era canciller, Maduro habría vendido pasaportes diplomáticos a narcos para que movieran dinero de la droga desde México a Venezuela, blindados por la inmunidad y sin revisiones incómodas. No llevaban notas verbales ni tratados internacionales, sino aviones privados “diplomáticos” repletos de efectivo de los cárteles, circulando por el espacio aéreo como si fueran misiones oficiales.
La primera dama como gestora de sobornos
En 2007, la acusación dice que Cilia Flores no se conformó con el rol de esposa del líder bolivariano y habría cobrado un soborno jugoso por arreglar una cita entre capos y el entonces zar antidrogas venezolano, Néstor Reverol Torres. De ese encuentro habría salido un pacto sencillo: 100 mil dólares por cada envío de droga, a repartir entre el funcionario y la familia presidencial, como si fuera comisión por “gestión de negocios internacionales”.
Cinco toneladas y media rumbo a Playa del Carmen
En 2006, Maduro y su familia habrían orquestado el envío de 5.5 toneladas de cocaína en un jet que despegó de Venezuela y aterrizó en Playa del Carmen, México, sin necesidad de túneles ni submarinos. Para rematar el cinismo, esa coca había sido previamente incautada por autoridades venezolanas y luego recargada al avión por el propio ejército, como si se tratara de mercancía oficial.
Cabello, los “Generales” y los contenedores
La acusación pinta a Diosdado Cabello como operador logístico premium: entre 2003 y 2011 habría trabajado con carteles colombianos y con Los Zetas (hoy Cartel del Noreste) para mover cargamentos de varias toneladas de cocaína por Venezuela hasta puertos mexicanos. Los contenedores promediaban cinco toneladas, pero a veces llevaban hasta 20, siempre bajo el supuesto amparo de altos mandos militares conocidos como “Los Generales”, una especie de servicio de escolta oficial para exportar polvo blanco.
El Chapo, Colombia y la autopista hacia EE.UU.
Desde 2011, según los fiscales, Joaquín “El Chapo” Guzmán habría financiado laboratorios de droga en Colombia cuya producción pasaba por Venezuela, protegida por los militares, antes de seguir su ruta hacia México.

De ahí, el producto estrella de esta alianza de Estado y crimen organizado terminaba, cómo no, en el mercado más goloso: Estados Unidos, cierre lógico de una cadena donde la “revolución bolivariana” funcionaba como empresa de logística del narco,una copia al carbon de la tragedia mexicana.
Con informacion: BREITBART/

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