Otra vez el Cártel de Sinaloa da clases de gobernanza criminal mientras la “estrategia” oficial se sigue desangrando entre comunicados y cifras optimistas delestratega cuentachiles cuentamuertos Omar Garcia Harfuch.
Los números de la realidad cotidiana no mienten —aunque el discurso quisiera que sí—: casi 10 mil autos robados, casi 3 mil levantones y más de 2 mil 600 asesinatos en 2025, según NOROESTE. Y todo apunta a que 2026 seguirá en el mismo túnel: sin freno, sin vergüenza y sin control en medio de la matazón impune de policias.
El narco no solo sobrevive, presume agenda propia. Mientras las instituciones se entretienen con reforzamientos continuos de fuerzas especiales, conferencias y comunicados llenos de cinta amarilla, el Cártel de Sinaloa sigue operando con la puntualidad que ya quisiera cualquier secretaría. Cada ejecución, cada “levantón”, cada despojo, son su manera de recordarle al Estado quién manda, quién cobra y quién impone el silencio.
La estrategia oficial parece una mala parodia de sí misma: discursos empáticos sobre la paz mientras los cuerpos, incluidos los de policías siguen cayendo.
Lo de Culiacán no es excepción, es laboratorio. Aquí los jefes del crimen dictan el pulso y el gobierno reactivo se convierte en su comentarista resignado.
Si las cifras fueran gritos, Sinaloa no dormiría. Pero el ruido se normalizó: la estadística anestesia, el cinismo gobierna y el miedo produce rutina. Porque mientras los “resultados” se presumen en gráfica, los muertos siguen sin nombre y los levantados sin regreso.
Porque siempre se puede estar peor
Con informacion: NOROESTE/

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Tu Comentario es VALIOSO: