La élite de San Pedro Garza García,N.L, despertó con marinos en la puerta y no precisamente para cuidarles la vista panorámica. Ayer, una residencia en Chipinque —zona donde el lujo suele ser más discreto que las cuentas fiscales— fue cateada por la Marina y la FGR en un operativo que huele a lo de siempre: facturación fantasma con fachada de éxito empresarial y no a cateos contra Roberto Blanco,alias el «señor de los buques» como se presumió en redes y algunos medios de difusión.
El inmueble, ubicado en Valle de San Ángel, no era cualquier casa de catálogo inmobiliario aspiracional. Según fuentes federales, ahí vivía Jesse Uresti, personaje que ya traía historial de comportamiento “empresarial agresivo”: el año pasado fue detenido junto a seis escoltas tras golpear a un conductor. La justicia, como suele pasar en estos casos, lo soltó en cuestión de días. Porque en México, al parecer, la violencia privada también tiene fast track judicial.
Ayer el guion cambió de tono. Desde las 9 de la mañana, marinos armados cerraron la circulación en la zona mientras personal de la Fiscalía especializada en lavado de dinero —traído directamente desde la Ciudad de México, sin pedir permiso ni compañía local— revisaba la propiedad. Traducción: cuando la Federación no confía ni en las autoridades del estado, manda su propio equipo… y con armas largas.
El nombre de Uresti volvió a circular con versiones de una supuesta detención y traslado a la capital. Oficialmente, silencio. Extraoficialmente, el clásico limbo informativo donde todo “trasciende” pero nada se confirma. El deporte nacional de filtrar sin responsabilizarse.
Pero el cateo en Chipinque no fue un hecho aislado. Forma parte de una cadena de revisiones que incluye una bodega en San Jerónimo —también ligada a Uresti— y otra residencia en Portal del Huajuco, donde la FGR no solo encontró lujo, sino también fauna exótica: testigos reportaron maletas y jaulas, con animales que incluían leones. Sí, leones. Porque cuando el dinero no se puede explicar, se convierte en zoológico privado.
Esa propiedad estaría vinculada a José Antonio Cortés Huerta, alias “Titán” o “El Mamado”, en una muestra más de que en ciertos círculos el apodo sustituye al currículum… y a veces también al expediente judicial.
Para la madrugada, el operativo se había evaporado. Sin autoridades, sin declaraciones, sin conclusiones públicas. Solo quedan las casas, las dudas y la sospecha habitual: que detrás del concreto, los autos de lujo y las escoltas, no hay empresarios exitosos, sino arquitectos de la evasión fiscal.
Y como siempre, la pregunta incómoda: ¿esto es el inicio de una investigación seria… o solo otro cateo espectacular que terminará archivado entre facturas fantasma y expedientes igual de inexistentes cuando se trata de indagar negocios de militares ?
Con informacion: ELNORTE/

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