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viernes, 2 de enero de 2026

«NO LLEVAMOS la CUENTA de CAMPOS de EXTERMINIO ?’: «CARTELES ponen los MUERTOS,FAMILIAS las BUSQUEDAS y el GOBIERNO el MAQUILLAJE ESTADISTICO»…no es que Mexico no tenga campos de exterminio,lo que no hay es vergüenza y voluntad de contarlos.


Mexico bajo gobernanza mediocre ,decidió que, si no mira la masacre, la masacre no existe. Así, simple: no hay registros oficiales de campos de exterminio, crematorios clandestinos ni fosas usadas por el crimen organizado, pero eso sí, hay un discurso muy pulcro de “México seguro” para presumir en conferencias mañaneras.

Mientras los cárteles convierten ranchos y brechas en mataderos industriales, la burocracia se lava las manos diciendo que no tiene datos, que no lleva conteo, que no es su competencia, como si las víctimas fueran un error de Excel y no personas desaparecidas. 

De manera reciente, El Universal pidió información a Gobernación y a la Fiscalía General, y ambos quedaron exhibidos: nadie sabe, nadie supo y, sobre todo, nadie quiere saber cuántos campos de entrenamiento, fosas y hornos improvisados hay regados por el país.

El caso del rancho Izaguirre es la joya del cinismo: activistas encuentran cientos de zapatos y pertenencias de posibles víctimas, se documenta que funcionó como centro de reclutamiento y adiestramiento del CJNG, y el gobierno sale a decir que sí, era centro de entrenamiento… pero que no, no era campo de exterminio ni incinerador, casi casi que aquello era una especie de curso de verano con balas. Lo que huele a quemado, dicen, no son cuerpos, sino la credibilidad del Estado.

Entre 2011 y 2025 se detectaron al menos 12 centros de entrenamiento y 17 campamentos de cártel en solo tres estados, pero oficialmente el tema flota en el limbo administrativo, sin dueño, sin sistema y sin vergüenza. Para rematar, en 2023 la Comisión Nacional de Búsqueda bajó una base de datos que registraba 5,676 fosas del crimen organizado, porque nada dice “compromiso con la verdad” como borrar el conteo de la muerte en un país lleno de desaparecidos.

En este reality sangriento, los cárteles ponen los muertos, las familias ponen las búsquedas y el gobierno pone el maquillaje estadístico para que la narrativa le cuadre al discurso. México no es que no tenga campos de exterminio y crematorios clandestinos; lo que no tiene es voluntad de contarlos, porque aceptar la cifra real sería reconocer que el país está lleno de fosas y que el Estado, en el mejor de los casos, llegó tarde… y, en el peor, decidió mirar para otro lado.

Con informacion: BREITBART/

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