Donald Trump, fiel a su estilo de decir lo que a otros solo se les ocurre en voz baja, volvió a patear el tablero diplomático desde su trono mediático en Fox News. Le preguntaron si la captura de Nicolás Maduro —ese capítulo que él mismo describió como “un show de televisión”— era una advertencia para Claudia Sheinbaum. El expresidente ni se inmutó: “Ella es buena mujer, somos amigos… pero los cárteles gobiernan México, no ella”.
Así, sin anestesia, Trump dejó caer una bomba política: México, según él, ya no se gobierna desde Palacio Nacional, sino desde las montañas y los laboratorios del narco. Y como quien ofrece ayuda a un vecino que vive con la puerta abierta y los ladrones en el patio, recordó que varias veces ofreció “desmantelar a los cárteles” y que Sheinbaum lo rechazó. “Algo habrá que hacer con México”, soltó —una frase que suena más a amenaza que a preocupación.
En su mente, la captura de Maduro no solo fue un golpe contra el narcoterrorismo venezolano, sino también un recordatorio al sur del Río Bravo de quién todavía dicta las reglas del juego militar en el continente. Washington no lo dirá abiertamente, pero Trump ya lo hizo: el mensaje está ahí, claro y brutal.
Mientras tanto, la Casa Blanca celebra decomisos récord de fentanilo y arrestos de capos, pero Trump deja la puerta entreabierta a un nuevo tipo de “colaboración”: una que podría llegar con botas, drones y banderas.
Con informacion: ELNORTE/

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