En Tamaulipas la ceremonia de inicio a clases tuvo un invitado peculiar: Héctor Joel Villegas González, Secretario General de Gobierno, fue enviado a representar al gobernador de Morena Américo Villarreal ante los niños de Río Bravo.
Y ahí estuvo, sonriente, solemne, repartiendo la pedagogía oficial: “cuídense, ayúdense, disfrútense y aprendan”; ustedes son el presente, el futuro, el motor de la casa, del estado y de México. Una colección completa de frases para cartel escolar, pronunciadas con el tono que exige la ceremonia y la autoridad que presta el cargo.
El único detalle es que, mientras el funcionario hablaba de futuro, en muchas casas el televisor ya había hablado del pasado.
El reportaje de N+ Televisa que retomamos en Valor Tamaulipeco puso bajo escrutinio los contratos otorgados durante la administración municipal de Villegas a empresas que la investigación periodística vincula con la red empresarial de Sergio Carmona, conocido como el “Rey del Huachicol”.
La información señala cinco contratos por más de 15 millones de pesos para pavimentación y renta de maquinaria, además de domicilios fiscales que, según el reportaje, no parecían precisamente centros de operaciones de compañías pujantes y transparentes.
Pero en el gobierno tamaulipeco debieron concluir que todo eso no importaba. Que para hablarle a los niños basta con llevar micrófono, camisa planchada y saludo del gobernador. Que los menores no ven noticias, no escuchan conversaciones en casa, no preguntan por qué en la televisión aparece un funcionario ligado a un reportaje incómodo y, a los pocos días, aparece en una escuela dando consejos sobre valores y porvenir.
La ironía tiene antecedentes demasiado oscuros como para ignorarla.
En las imágenes que circulan del capo del Cartel del Golfo, Osiel Cárdenas Guillén también aparece el lenguaje de la “responsabilidad” dirigido a niños: disciplina, constancia, esfuerzo, estudio, futuro.
Hasta el jefe criminal entendía el valor propagandístico de colgarse del Día del Niño y mandar mensajes de afecto a quienes jamás debieron formar parte de su teatro de respetabilidad.

Más aún: documentos judiciales recogen referencias a solicitudes de permiso presentadas ante el entonces gobierno municipal de Reynosa, encabezado por Francisco Javier García Cabeza de Vaca (2005-2007), para realizar un festival infantil en 2006.
En ese evento estuvo presente quien hoy es consuegra de la diputada de Morena Eva Reyes. La mujer también estuvo en prisión, al igual que su esposo Gregorio Sauceda, alias “El Caramuela”, entonces identificado como jefe de plaza en Reynosa,ya en libertad,el dinero e influencias siempre ayudan.
Osiel Cardenas,criminal consumado, buscaba barnizarse de benefactor; el poder armado disfrazado de amigo de los niños.
No se trata de comparar delitos ni de equiparar jurídicamente a un servidor público con un capo, aunque las semejanzas sean muchas, no solo en el uso propagandístico de la niñez.
Se trata de señalar la degradación moral del mismo recurso:usar a los niños como escenografía para fabricar una imagen de decencia cuando sobre el personaje pesan señalamientos públicos que exigen explicación, investigación y rendición de cuentas. Señalamientos que, por elemental pudor político, deberían impedirle siquiera fantasear con volver a ser alcalde de Río Bravo,asi sea por instrucciones de su gobernador que cojea de la misma pata.
Porque la niñez no necesita discursos de utilería. Necesita adultos que no la traten como audiencia cautiva para lavar reputaciones. Necesita autoridades capaces de responder por contratos, relaciones políticas y decisiones de gobierno antes de subirse a un templete a hablar de “ejemplo”.
En Río Bravo, el secretario fue presentado como representante del gobernador. Pero nadie explicó qué representa exactamente un funcionario cuando las noticias lo colocan en medio de cuestionamientos sobre recursos públicos y redes de poder relacionadas con el huachicol,ademas del crimen organizado.
¿Representa la transparencia? ¿La responsabilidad? ¿La transformación? ¿O representa esa vieja costumbre mexicana de creer que, si se repite “los niños son el futuro” frente a una lona y unas mochilas escolares gratis, el presente deja de pedir cuentas ?
Los niños quizá no entiendan de contratos, empresas de papel, huachicol o redes político-empresariales. Pero sí entienden algo elemental: cuando un adulto les dice que estudien, se esfuercen y sean buenos, ese adulto debería poder sostenerles la mirada sin que el noticiero lo contradiga.
Y esa es la verdadera lección que el gobierno de Tamaulipas decidió darles: que aquí la moral oficial cabe en un discurso de cinco minutos, aunque la realidad tenga la mala costumbre de aparecer a la hora de las noticias.
Eligieron al «Calabazo» para hablarles de ejemplo a los niños de Río Bravo como si los niños no tuvieran padres, como si los padres no vieran Televisa y como si las noticias pudieran apagarse con aplausos. Pero el televisor, por fortuna, no entiende de ceremonias oficiales: prende, muestra y contradice.
Con información: @Redes/






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