«Tamaulipas no deja de oler a gasolina», infirió el destacado periodista de El Universal, Salvador García Soto, en su programa «A LA 1», y que replicamos en @Vaxtamaulipas el pasado sábado, a las 09:09 horas. Ahí el periodista ventila, de viva voz, un pormenorizado desglose de las acusaciones que pesan contra Américo Villarreal: un expediente explicado con pelos y señales —y con manzanas podridas— que el gobierno federal ha preferido no olfatear.
Porque el huachicol no se acabó; se institucionalizó
Más tarde, a la 1:54 p. m. de ese mismo sábado —apenas unas horas después—, @Dr_AVillarreal, quien iba a sanar Tamaulipas hasta que se le atravesaron las pipas del huachicol, subió a redes la Cabalgata de la Unidad.
Tradición, caminos, “qué gusto compartir”, orgullo de cabalgar juntos. Video, aplausos y caballos. Ni una línea sobre gasolina, contratos o manzanas.
El gobernador no responde a señalamientos: los ensilla.
Ese es el choque. No es un descuido de community manager. Es el oficio.
Un tuit dice sin hipocresías que el estado que gobierna huele a combustible robado y que el titular debería estar preso. El otro responde con folklore de unidad.
La retórica hipócrita no niega el olor: lo cubre con tierra, espuelas y “tamaulipecas y tamaulipecos”. El señalamiento contundente no pide unidad; pide consecuencias.
Las métricas de la realidad circundante no salen del desfile:
Hasta la plataforma lleva la cuenta chica de cuánto vale el gesto. El tuit de la gasolina tiene 13,863 vistas. El de la cabalgata: 3,344 vistas. La denuncia corre más lejos. El folclor consigue más palmaditas del aparato. La hipocresía no necesita viralidad: necesita caballos.
Américo no está obligado a responder, en 280 caracteres, a un medio local; mucho menos a un “portalito” que, junto con su otro sitio, está a punto de superar los 50 millones de visitas.
Pero sí está obligado a que su respuesta no sea un desfile cuando le colocan enfrente contratos, huachicol y la palabra prisión.
Quien cabalga “la unidad” y presume el mismo día en que su estado “no deja de oler a gasolina” no está uniendo a Tamaulipas. Está tasando el precio de no olerlo.
Que dice el humor social del tribunal digital en «X»
Humor y linchamiento simbólico: gana, por goleada, quien se burló de la cabalgata. Treinta y nueve respuestas contra cero en el otro tuit. El gobernador abrió la puerta y le entraron a caballo ajeno.
En @VaxTamaulipas lo dijimos al día siguiente ,el gobernador pidió cerrar filas, pero antes hay que abrir expedientes.”
La cabalgata fue un vulgar acarreo de caballos con conciencia, como lo demuestran los comentarios en la publicación del gobernador. El tribunal colgó su veredicto en la puerta del corral.
Bajo la cabalgata, el registro no es fino: es de cantina con hashtag.
- @EnriqueBrauer: “pinche Narco Gobernador.”
- @Invenci43368203: “Tú sigues #NarcoHuachiculero.”
- @FantoQuanttico: “pinche narco pendejo” / “Pinche narco mierda.”
- @JosueMataPim: “#NarcoRégimen #NarcoGobierno #MorenayMuerteeslomismo.”
- @Fernnde21653Leo: “Payasadas.”
- @MandalasSacred: “Te van a meter a la carcel narco asqueroso de mierda.”
- @ADavilacrespo, el único que bajó de la política al animal: “Pobres animales” y “Con el calor que hubo a mediodía.”
- @albertoaguila76, el que cambió el chiste por factura: “Que pasó con las jubilaciones de Comapa en Nuevo Laredo gobernador?”
Fuera del hilo, el chiste ya venía escrito:
“El gobernador tamaulipeco siempre metido en su búnker ahora que ya salió su nombre… ya sale a la calle y por hacer una cabalgata… A quien quieren engañar.” No es un essay. Es la tesis del tribunal en una frase.
La cita “seria” del otro lado existe, y es de manual: Blanca Isela Martínez reproduce el acto —más de 2 mil personas, soberanía, transformación— y le pone la foto oficial al relato. Ese es el voto de la tribuna cubierta. No el del timeline. Falló, sin togaAmérico ganó el set institucional: más engagement blando, video largo, una periodista que relata la cabalgata como fiesta de Estado.
Perdió el round de la calle digital: menos vistas que la denuncia, y un mural de respuestas que no discute la tradición, le pone apodo al jinete.
El gobernador sale a cabalgar la unidad. En ese tribunal, el caballo no absuelve. Delata el timing,el calculo que busca controlar daños.
Con información: «X»/

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