El caso de Andy López Beltrán y sus vinculaciones como el auténtico líder del huachicol fiscal de la Cuarta Transformación está desbordado. Cada día que pasa le cuesta más a la presidenta Claudia Sheinbaum prestar su rostro para defender al júnior indefendible.
Quizás por ello, en los pasillos de Palacio Nacional comienza a cabildearse la posibilidad de enviar a Andy López Beltrán a una embajada. Las presiones del Mesías de Macuspana -alias, el papá de Andy- crecen por horas y Andrés Manuel López Obrador teme que, en cualquier momento, requieran a su júnior desde Washington.
Tres elementos se asoman para sostener la urgencia de conseguirle, al creador del “Modus OperANDY” huachicolero desde Pemex, un fuero por la ruta de la inmunidad diplomática.
EL PRIMERO es que, la inquilina de Palacio Nacional, sabe que está pagando un costo político y personal muy caro para salir a defender al júnior de la 4T frente a cualquier acusación. Los traspiés de la presidenta Claudia Sheinbaum para minimizar el impacto de que a Andy López Beltrán le hayan retirado la visa son cada vez más evidentes. Como cuando la traicionó el subconsciente y para defender al ex secretario de Morena dijo que “hay otros delincuentes…”. En pocas palabras, Andy sí es uno.
Y eso va contra su debilitada popularidad, pero sobre todo, en una ruta de colisión política con las preferencias electorales del 2027 y el control del Congreso.
EL SEGUNDO, que ungiendo a Andy López Beltrán como embajador se le coloca -en automático- un capelo de inmunidad diplomática, que aunque no sea imposible, sería más dramático que los Estados Unidos lo reclamaran. Sobre todo, si la embajada fuera en Brasil, Rusia, China o Sudáfrica, donde “se lo cuidarían”. Tener desde hoy y hasta que se elija a Andy como diputado -local o federal- por Tabasco, es demasiado tiempo frente a tantas evidencias y tentaciones por procesarlo.
TERCERO, ya se dieron en estos días señales positivas de que la Fiscalía General de la República tampoco está dispuesta a pagar todos los platos rotos de quien hoy anda de modesto voceador, repartiendo en Tabasco el periódico “Regeneración”, otro de los muy lucrativos negocios de Jesús Ramírez. ¿Podríamos asomarnos a los costos y las cifras del panfleto?
Una de esas señales fue la exigencia de la Fiscalía de Ernestina Godoy para citar a declarar a quien fuera el Secretario de Marina de Andrés Manuel López Obrador, el Almirante Rafael Ojeda. Sí, el mismo que facilitó que a sus “sobrinos” Fernando y Manuel Farías Laguna los instalaran como chivos expiatorios en los procesos de huachicol en la Marina. Ello, a pesar de que fueron ellos mismos los que llevaron hasta su tío -el Secretario de Marina- a los denunciantes que más tarde fueron asesinados.
El meollo de estos jaloneos -en donde se hace evidente la ausencia de un debido proceso- es que los largos interrogatorios a Fernando Farías Laguna no son abiertos, porque en las fichas de quienes ya confesaron quién les solicitaba los favores a los altos mandos de la Marina, aparecen dos nombres clave: Adán Augusto López y, por supuesto, Andy López Beltrán.
Sentar al ex Secretario de Marina a declarar implicaría -inevitablemente- que se le preguntara cuánto de eso es cierto. Y se puede abrir una Caja de Pandora que deje en claro quién -desde empresas norteamericanas como Ikon Midstream en Houston o como Arroyo Terminals en Río Hondo- cabildeaban y manipulaban documentos de Pemex y del clan de Andy López Beltrán para traficar ilegalmente con buques y combustibles.
Y si hay dudas de que la sombra de la sospecha está ya instalada sobre quien alguna vez soñó con ser el candidato presidencial de Morena en 2030, que se asomen a la demanda de la Secretaría de Hacienda, enviada a la Fiscalía General de la República y en la que se solicita una acción penal contra los dueños de la empresa Portacelis Oil and Gas, con sede en Tabasco.
Esta empresa está vinculada a Juan Carlos de la Cruz, operador del círculo íntimo de Jorge Amílcar Olán, uno de los amigos más íntimos y operadores directos de Andy López Beltrán. A esa empresa se le están fincando delitos contra el fisco por 834 millones de pesos. La dupla Amílcar Olán y Jorge de la Cruz es la misma que, a través de las empresas Romedic y Poyago, traficaron contratos multimillonarios con medicamentos para el Seguro Social y los programas de salud del Bienestar. Y al sentar en el banquillo a Jorge Amílcar Olán será inevitable no involucrar a su amigo “abre puertas” Andy López Beltrán.
La acción contra Portacelis Oil and Gas tiene enorme significado porque las pruebas vienen del SAT, cuyo titular es Antonio Martínez Dagnino, otro de los amigos de negocios de Andy López Beltrán. ¿Significa esta investigación a Portacelis, a Romedic y a Poyago una muestra de que los negocios de los “amigos” de Andy López Beltrán ya no son intocables para el Fisco mexicano, del que todavía hoy presumen tener control?
Por eso decimos que, Andy López Beltrán va en caída libre y hay urgencia de protegerlo frente a los resultados de las investigaciones de su tráfico de combustibles que avanzan en Washington. De que el júnior de la 4T va “en-bajada” ni lo duden. Ahora, la intención es ver si se le puede cambiar una sola letra -la “eme”- para que el júnior se vaya a una “em-bajada”. Sólo ese fuero diplomático podría comprarle la protección que necesita, antes de instalarse como diputado… si no es que antes es requerido por la justicia interna que ya tiene en sus manos su abultado expediente.
Con información: CODIGO MAGENTA/

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