Américo Villarreal ,aun gobernador de Morena en Tamaulipas,vuelve a quedar bajo el reflector, no por una obra, una estrategia de seguridad o una cuenta clara, sino por señalamientos de financiamiento criminal, maletas de dinero y expedientes que, según la información difundida por Televisa y centenar de medios de difusión en el pais, ya habrían cruzado la frontera.
En Tamaulipas todo indica que el gobierno de Morena no administra un estado: administra una sala de espera para expedientes federales de Estados Unidos.
De cuerdo con la crónica de Hector de Mauleon y reportes periodísticos, lo relacionan presunto lavado de dinero y financiamiento de cárteles en campañas electorales de 2021 y 2022. No es un rumor de sobremesa ni una guerra de memes: se habla de testimonios, grabaciones, videos y declaraciones juradas entregadas a autoridades estadounidenses.
La versión es brutal: una operadora electoral de Morena habría narrado que Villarreal llegó a Sinaloa con maletas de dinero presuntamente enviadas por “El Chapo Isidro” para operar la campaña de Rubén Rocha Moya. Porque, claro, en la nueva moral pública las campañas ya no se financian con rifas, cooperachas o simpatizantes: al parecer, algunas traen servicio de maletería incluido.
Y por si el guion necesitaba más capítulos, también aparecen referencias a reuniones con personajes señalados como operadores financieros del crimen organizado. Fotografías, encuentros, escoltas desaparecidos y publicaciones borradas de redes sociales: el catálogo completo de aquello que, en cualquier país serio, obligaría a una investigación inmediata, pública y sin simulaciones.
Pero aquí la regla parece ser otra: si el implicado pertenece a la 4T, no hay prisa; hay silencio. No se abre carpeta, se baja la mirada. No se exige una explicación, se activa el manual de “no pasa nada”. Para los adversarios, la justicia corre en Fórmula 1; para los cercanos al poder, avanza en carreta… y a veces ni siquiera arranca.
Mientras tanto, en Estados Unidos los expedientes no se archivan con discursos mañaneros. Se acumulan. Se documentan. Se contrastan. Y, según la información divulgada, el nombre de Américo Villarreal ya no es una anécdota incómoda: es parte de una lista que crece mientras Morena insiste en que todo es propaganda, complot o ataque político.
El problema es que las maletas no se desaparecen con una conferencia de prensa. Las fotos no se borran de la memoria pública porque alguien las elimine de Facebook. Y los expedientes, cuando llegan a fiscalías de Nueva York y Texas, difícilmente se resuelven con la vieja receta mexicana de proteger al compañero, culpar al adversario y esperar a que el escándalo cambie de tema.
Tamaulipas merece un gobernador que dé resultados, no explicaciones pendientes; certeza, no sospechas; instituciones, no sombras. Porque cuando el poder se rodea de silencios, maletas y personajes oscuros, lo único que crece no es la transformación: es el expediente.
Con información: HECTOR de MAULEON/

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