Visitanos tambien en:

sábado, 29 de agosto de 2026

“EXPERTOS en DESPLOMES y YA VAN 11”: CAE HELICÓPTERO BLACK HAWK del EJÉRCITO en DURANGO»… usarlos contra el narco es como utilizar un martillo de hasta 50 millones de dólares para aplastar moscas.


El nuevo percance de un helicóptero militar en Durango obliga a actualizar el marcador. Pero conviene no mezclar expedientes: el Black Hawk accidentado el viernes pertenece a la Fuerza Aérea Mexicana y está bajo responsabilidad de la Sedena. Si se incluyen también los accidentes de la Marina, el historial del aparato militar federal resulta todavía más voluminoso.

No fue un aterrizaje de emergencia: fue otra forma, bastante menos elegante, de comprobar que en el gobierno del “segundo piso” hasta las aeronaves parecen haber entendido la metáfora nacional.

Un helicóptero UH-60M Black Hawk de la Fuerza Aérea Mexicana, matrícula 1074, perdió potencia apenas al despegar del Centro de Adiestramiento Regional de El Salto, Durango. El aparato iba rumbo a Culiacán, donde —ironía aeronáutica de alto calibre— recibiría mantenimiento preventivo. No alcanzó a llegar al taller: se adelantó al diagnóstico y se fue al suelo dentro del mismo campo militar.

El parte oficial lo bautiza como “aterrizaje de emergencia”, esa fórmula burocrática que sirve para maquillar lo que todos vieron: un helicóptero que se levantó unos metros, perdió potencia y terminó desplomado. La diferencia entre “aterrizaje de emergencia” y desplome, en estos tiempos, parece depender más del boletín que de la gravedad.

Los siete ocupantes sobrevivieron y resultaron con contusiones leves; dos militares fueron reportados con lesiones en brazos y piernas. Es una fortuna, sin duda. Pero la buena suerte de esta vez no cancela la pregunta incómoda: ¿cuántos “incidentes”, “percances”, “maniobras de emergencia” y “fallas por esclarecer” necesita acumular el aparato estatal antes de admitir que algo no está funcionando como presume la propaganda?

La Defensa activó, como marca el libreto, a la Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes Aéreos. Otra comisión, otro expediente, otra causa “por determinar”. En México, cuando una aeronave se cae, la versión oficial suele despegar más rápido que las investigaciones: primero se administra el lenguaje; después, si queda tiempo, se buscan responsabilidades.

Porque mientras desde Palacio se vende la idea de que el país vive una hazaña histórica de eficiencia, disciplina y control territorial, las aeronaves militares siguen mandando señales menos optimistas desde el cielo: mantenimiento aplazado, capacidades tensadas y accidentes que se vuelven parte del paisaje informativo.

El segundo piso podrá tener discurso, mañanera y maqueta. Lo que no siempre parece tener es potencia suficiente para despegar.

Contabilidad actualizada

La cifra depende de qué se cuente y de qué institución se incluya. La contabilidad más prudente es ésta:

AlcanceAccidentes/desplomes identificablesSaldo conocido
Fuerzas Armadas federales — Sedena/FAM y Semar — desde diciembre de 2018 a inicios de febrero de 2024930 fallecidos
Casos posteriores de FAM/Sedena claramente documentados: octubre de 2023, abril de 2025 y agosto de 20263 adicionales a considerar según la metodología del conteo3 muertos en 2023; sin saldo fatal reportado en 2025 y 2026
Conteo mínimo actualizado de accidentes o desplomes de aeronaves militares federales desde diciembre de 2018 hasta el 28 de agosto de 2026Al menos 11Al menos 33 fallecidos

La cifra de al menos 11 es conservadora: toma como punto de partida el registro periodístico de nueve desplomes en Sedena y Semar desde el inicio de la administración anterior hasta febrero de 2024, y suma los accidentes de entrenamiento de la FAM en Jalisco, en abril de 2025, y el Black Hawk que cayó en Durango el 28 de agosto de 2026. 

El desplome de un helicóptero B-412 en Topia, Durango, con tres tripulantes muertos en octubre de 2023, ya debe tratarse con cuidado porque algunos recuentos posteriores pueden incluirlo dependiendo de su fecha de corte. 

Antecedentes que pesan

  • El 19 de enero de 2020, un helicóptero MD-530F de Sedena sufrió un accidente durante operaciones de erradicación de enervantes; la tripulación resultó lesionada, sin muertes reportadas. 
  • El 21 de febrero de 2021, un Learjet 45XR de la Fuerza Aérea Mexicana se accidentó al despegar del aeropuerto de El Lencero, Veracruz. Murieron los seis militares que viajaban a bordo.
  • El 17 de junio de 2023, un helicóptero Mi-17 de Sedena cayó durante prácticas en el Centro de Adiestramiento de Fuerzas Especiales de Temamatla, Estado de México; murieron dos militares.
  • El 12 de octubre de 2023, un helicóptero B-412 de la Fuerza Aérea cayó en Topia, Durango. Murieron sus tres tripulantes: dos pilotos y un soldado. 
  • El 10 de abril de 2025, un G-120TP de la Fuerza Aérea sufrió un accidente durante maniobras de adiestramiento en Ameca, Jalisco. 
  • El 28 de agosto de 2026, el Black Hawk UH-60M matrícula 1074 perdió potencia al despegar en El Salto, Durango; sus siete ocupantes fueron atendidos por contusiones, sin fallecimientos reportados. La causa permanece bajo investigación. 

No es que el gobierno tenga mala suerte: es que ya convirtió la caída en protocolo. Se desploma la aeronave, aterriza el eufemismo, despega la comisión investigadora y, cuando el polvo baja, nadie parece caer de su puesto.

La cifra mexicana

Un UH-60M Black Hawk vale aproximadamente entre 21 y 25 millones de dólares como aeronave básica de fábrica; pero el costo real para México, al sumar equipo de misión, refacciones, capacitación, armamento, mantenimiento y apoyo logístico, puede acercarse a 38–53 millones de dólares por unidad

México solicitó en 2018 la compra de 18 UH-60M por un paquete estimado en 680 millones de dólares. Dividido entre las unidades, el promedio era de alrededor de 37.7 millones de dólares por helicóptero, aunque ese monto no corresponde sólo al aparato: incluye equipo asociado, refacciones, entrenamiento y soporte logístico, cita la pagina de Mexico Espacial.

A valores y proyecciones difundidas para 2026, una adquisición mexicana de siete aparatos se ha estimado en 369 millones de dólares, es decir, aproximadamente 52.7 millones de dólares por unidad con el paquete completo. 

Traducido a pesos

Sin fijar un tipo de cambio —porque éste varía diariamente—, el rango queda así:

ReferenciaValor estimado
Black Hawk básico, sin paquete integral21–25 millones de dólares
Paquete mexicano de 201837.7 millones de dólares por unidad
Proyección de paquete mexicano para 202652.7 millones de dólares por unidad
Equivalencia aproximada a 18 pesos por dólar379–949 millones de pesos

«Un UH-60M Black Hawk no es una patrulla aérea cualquiera: cuesta, según la configuración y el paquete de soporte, entre 21 y más de 50 millones de dólares; es decir, hasta cerca de mil millones de pesos por unidad. Mandarlo a cazar células criminales que se dispersan en trocas,motocicleta, brechas y rancherías es, literalmente, usar un martillo multimillonario para aplastar moscas.»

Con información: EMEEQUIS/ ARTURO ESPINOZA/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Tu Comentario es VALIOSO: