Ciudadana presidenta: Por respeto a sí misma, pero sobre todo, por respeto a los mexicanos, deje de engañarse y de querer engañar con su postura oficial frente a la confrontación entre Estados Unidos y Venezuela. Deje de difundir en su mañanera medias verdades, pero sobre todo, deje de ideologizar lo que en el fondo es un quiebre y una gran disputa geopolítica global en la que usted, a nombre de México y de los mexicanos, ya asumió su posición al lado de Cuba, Colombia y Nicaragua. Es decir, de espaldas a nuestro vecino principal y socio comercial, de cuyos energéticos y alimentos básicos todavía dependemos para sobrevivir. Sí, en “nación soberana” como usted la llama.
Por supuesto que nadie está de acuerdo en que algún país tome por asalto a otro bajo el uso de la fuerza. Ni que “secuestre” a quien se dice su presidente, para imponer a otro. Y mucho menos que se administren las riquezas de esa nación como si fueran patrimonio propio de quien asume un control que no le pertenece. Eso no está en discusión. Ni es el debate de fondo.
Lo que está sucediendo en Venezuela va mucho más allá de una disputa democrática o incluso de los destinos de las mayores reservas petroleras del planeta. Lo que está sobre la mesa es la sobrevivencia o no del modelo de los Petrodólares impuestos en los 70 por Richard Nixon y Henry Kissinger, quienes en alianza con los jeques de Arabia Saudita y otros jefes del Medio Oriente acordaron que el Dólar fuera la única moneda en el mundo para comerciar petróleo. Y, desde entonces, los llamados Petrodólares vienen solventando la economía norteamericana en sus momentos de crisis. Injusto, sin duda, pero los mercados de producción y de consumo fijaron la regla.
Con el desbordante auge económico de China en las últimas dos décadas, crecieron las tentaciones para salirse de esa regla de los Petrodólares. Y Venezuela -junto con Irán- fueron los primeros grandes productores en aceptar que les pagaran su crudo en Yuanes. Y eso, dentro del marco de los BRICS -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- abría el primer espacio a crear una moneda que le compitiera al Dólar en su hegemonía dominante desde mediados de los años 40. Esa es la historia que estamos viviendo entre tres poderosos -Estados Unidos, China y Rusia- que están colocando a la economía global como el perfecto cuadrilátero para estallar una tercera guerra mundial. El Petrodólar contra el “Petroyuan” o el “Petrobric”.
Pero, en la obsesión ideológica de la torpe izquierda mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum se viste de moderna Juana de Arco de “los débiles”. Y como lo denunció este lunes el diario Financial Times, sale a elevar arriba de los mil millones de dólares anuales el envío de crudo y de combustibles mexicanos a Cuba.
Y todavía, frente a la revelación, quien ocupa la silla presidencial quiere vendernos en su mañanera el ingenuo argumento de que no sabe cuánto petróleo de nuestro país se está enviando a Cuba. Que ya fue “ayer” a la ventanilla de Pemex y que le prometieron el dato “para mañana”. Sabremos cuánto le estamos vendiendo “por contrato” -en medio del “bloqueo” a Cuba- y cuánto le estamos regalando “por razones humanitarias”, como si nuestros compatriotas mexicanos fueran menos “humanos” o como si el régimen castrista de Miguel Díaz-Canel fuera un dechado de virtudes “humanistas” tras siete décadas de dictadura.
Alguien tendría que explicarle a la inquilina de Palacio Nacional que el regalo de petróleo a Cuba lo inventó el PRI. Era como un “derecho de piso” que Fidel Castro le cobraba a México para que la guerrilla de la Isla no entrara en nuestro país. Fernando Gutiérrez Barrios era el albacea de ese acuerdo. Pero tenía sus límites, muy por debajo de los actuales montos “humanitarios” de crudo que se continúan enviando todavía hoy. Desde las mediocres refinerías mexicanas o desde la comprada refinería de Deer Park, en Texas. ¿Quién cobró las comisiones de esa compra?
Pero para la presidenta Claudia Sheinbaum eso no es suficiente. Como “compañera de lucha” en los 80, sale a poner el pecho por la “decencia y la integridad” de su amigo, el dictador Nicolás Maduro. Y planta cara en desafío a Estados Unidos para defender a su compinche en la lucha terrorista, el colombiano Gustavo Petro.
El mismo presidente de Colombia lo confesó ya en cuatro ocasiones. ¿La lealtad de la jefa del Estado mexicano a sus camaradas por encima de la lealtad a sus compatriotas?
En el fondo, el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum viene desde Palenque, donde su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, ya fue incluido -con Maduro, Petro y Díaz-Canel- entre los que van por sus vínculos con los cárteles, en especial el de Sinaloa.
Lo que acabará sucediendo con la beligerante posición, presidenta Claudia Sheinbaum, es que por salir a defender al indefendible y a su prole -la política y la genética- caerán como naipes las frágiles negociaciones comerciales con los aranceles y se endurecerán las políticas migratorias, las de envío de remesas y las de cooperación en seguridad. Y toda la información de los testigos protegidos del narcotráfico mexicano -desde “El Chapo” hasta “El Mayo”- acabará por dar fe del financiamiento que desde Venezuela y Colombia llegó para engrandecer, en 2015, al incipiente partido Morena. Y más tarde, en el complejo andamiaje perpetrado desde del Modus OperAndy, acabó por saquearle a Pemex no menos de 25 mil millones de dólares para afianzar a ese partido en 22 estados de México.
Los motivos son claros. Claudia Sheinbaum, la compañera de lucha, tiene que defender a sus camaradas delincuentes -a los de casa, como Andrés Manuel, Andy, Adán Augusto, Audomaro y Mario Delgado, al igual que a los internacionales como Maduro, Petro y Díaz-Canel-, porque si caen ellos, la amenaza es que su nombre será incluido en la lista. Todavía está a tiempo de rectificar.
Si la inquilina de Palacio Nacional, de verdad quiere tantear cómo andan los ánimos en Washington, que se asome a las abundantes declaraciones que ya no sugieren, confirman que México es gobernado por los cárteles. No se engañe más, presidenta Claudia Sheinbaum… sólo escuche los últimos dichos de ayer, emitidos por la vocera de la Casa Blanca, en nombre de Donald Trump.
Con informacion: CODIGO MAGENTA/

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