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jueves, 8 de enero de 2026

«FUE el DIA de los INOCENTES»: LA «PATRIA FERROVIARIA que dejó 14 MUERTOS y CENTENAR de HERIDOS OPERÓ TREN SIN SUPERVISION,SIN VERGUENZA y SIN SEGURO 12 MESES»: DIARIO ESPAÑOL…casi setenta mil pasajeros subieron confiados a un convoy SIN POLIZA.


El 28 de diciembre de 2025, día de los inocentes, el Gobierno mexicano se superó a sí mismo: convirtió la metáfora de la “patria ferroviaria” en tragedia literal. Catorce muertos, más de un centenar de heridos, y un tren —el Interoceánico del Istmo de Tehuantepec— que terminó probando que los megaproyectos del “humanismo mexicano” funcionan igual que su discurso: sin supervisión, sin seguros y sin vergüenza.

Durante todo un año, el tren operó como si la Ley Reglamentaria del Servicio Ferroviario fuera un folleto opcional. Casi setenta mil pasajeros subieron confiados a un convoy que no tenía ni siquiera una póliza que los protegiera en caso de accidente. Irónico: el Estado —ese que se autodenomina garante de la vida y la dignidad— los hacía viajar con la fe como único salvoconducto.

Cuando finalmente se acordaron del trámite, la licitación fue un sainete: Seguros GNP presentó una propuesta, pero fue rechazada. El contrato terminó entregado por adjudicación directa al grupo Kaluz, que cubriría los daños hasta el último minuto del 2025. Tres días después, el tren se descarriló en el corazón de Oaxaca, con una precisión trágica: el accidente ocurrió dentro de la vigencia, pero el sistema entero fuera de juicio.

Y para 2026, todo empezó igual. Sin seguro. Sin respuestas. Sin un solo responsable que haya ofrecido algo más que condolencias y discursos sobre la “transformación”. Mientras la Secretaría de Marina, encargada de la obra, despues de que su ahora titular hiciera negocios con las vías, ahora se hace la desentendida, los damnificados navegan el laberinto burocrático como si buscaran justicia en una estación fantasma.

El viejo sueño de López Obrador —volver a poner trenes donde antes hubo olvido— terminó convertiéndose en un recordatorio brutal de cómo el poder prefiere cortar listones antes que revisar tornillos. Y ahora, Sheinbaum promete tres mil kilómetros nuevos, como si el problema fuera de distancia, no de decencia. En nombre del progreso y del humanismo, el Estado mexicano volvió a demostrar que lo único que administra bien son las excusas.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS /CARLOS CARABAÑA/

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