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martes, 13 de enero de 2026

«QUE PAIS es ESE ?…se LLAMA MEXICO»: CON «SHEINBAUM y HARFUCH CRECIERON 20% los LEVANTONES en 2025 y la MATAZON de 11 BUSCADORAS y BUSCADORES»…gobierno administra estadisticas,criminales territorios y las familias la derrota.


México es ese país bajo un ecosistema de impunidad total donde buscar a los tuyos desaparecidos, muchas veces por el mismo estado,es casi una sentencia de muerte y el gobierno cuando aparece, solo es para la foto, nunca para el rescate.

Un país que castiga a quien busca

El 26 de enero de 2025 desaparecieron a Héctor Aparicio en Tihuatlán, al norte de Veracruz, en el mismo lugar donde buscaba a su hijo desde 2017. El 12 de marzo, tras seis años detrás de su hija, murió Magdaleno Pérez, en Poza Rica, también Veracruz, por las heridas que le dejó la captura y tortura de policías. 

En abril el dolor se trasladó a Jalisco: el 2 murió tras un intento de secuestro Teresa González, que buscaba a su hermano, en Guadalajara, y el 24, en Tlajomulco, fue asesinada María del Carmen Morales junto a su hijo Daniel; ella buscaba desde febrero a Ernesto, su otro hijo. 

El 9 de junio en Irapuato, Guanajuato, un comando armado se llevó de su casa a Francisco Arias, Panchito, y mató a su hijastro, Jaime González. 

El 16 de julio asesinaron a Gabriel Hernández en Reynosa, Tamaulipas,quien antes de morir acuso a lugarteniente del Cartel del Golfo que abraza en imagen al Gobernador de Morena,Americo Villarreal.

El 11 de agosto a Roberto Hernández, en Ixtapaluca, en el Estado de México. El 26 de agosto, cuando Aída Karina Juárez llevaba apenas dos meses buscando a su hija, fue secuestrada en Zacatecas. Encontraron su cuerpo dos días más tarde. 

El 14 de octubre se llevaron a María de los Ángeles Valenzuela en Mazatlán, Sinaloa, que buscaba a su padre desde el año anterior. También Yaritza Pérez buscaba al suyo en Ocosingo, Chiapas, pero la mataron el 23 de noviembre. Antes de que terminaran los días, el 28 de diciembre, en el Valle de Santiago, en Guanajuato, se llevaron a José Juan Arias, que desde hacía seis meses perseguía sin descanso el rastro de su hijo. 

Si 2025 es un recuento de violencia, es el más letal para los buscadores de desaparecidos en México.

El año cerró como el más letal para las personas buscadoras desde que hay registro, confirmando que aquí la esperanza es una actividad de alto riesgo.

El crimen perfecto made in Estado

  • Con más de 133.000 personas registradas como desaparecidas, incluso con duplicados y errores, nadie discute que el país funciona como un enorme agujero negro de cuerpos y expedientes.
  • En 2025 se acumularon 14.000 nuevos registros de desaparición bajo el Gobierno de Claudia Sheinbaum, un aumento de 20% respecto al año anterior y el doble de 2019, mientras el discurso oficial presume “pacificación” como si fuera campaña eterna.

Impunidad como política pública

  • El 95% de los casos de desaparición queda impune: aquí no se busca, no se investiga y casi nunca se castiga, así que la desaparición se convierte en el “paradigma del crimen perfecto”, bendecido por la omisión institucional.
  • El Estado mexicano no garantiza el derecho a no ser desaparecido, ni el derecho a ser buscado, ni siquiera la seguridad mínima de quienes, con picos y palas, están haciendo las tareas que le tocarían al gobierno.

Matar al que incomoda

  • Cuando una familia se atreve a hacer ruido –bloquear carreteras, inundar redes, presionar fiscalías– y consigue alguna detención, la respuesta suele llegar en moto, con hombres armados y ráfagas frente a la casa, como ocurrió con Roberto Hernández, padre de Johan Alain, en Ixtapaluca.
  • El mensaje es brutalmente claro: en este ecosistema criminal con Estado ausente, buscar justicia es meterse en la lista negra de los que estorban, y estorbar se paga en balas, secuestros y cuerpos tirados en otro estado.

Qué país es este

  • Es un país donde la institución más eficaz de búsqueda no es la Comisión Nacional, sino las colectivas de madres y padres que rastrean el territorio como si fueran arqueólogos del horror contemporáneo.
  • Es un país donde el contrato social está roto: el gobierno administra estadísticas, los criminales administran territorios y las familias administran la derrota cotidiana de escarbar la tierra esperando encontrar, si no justicia, al menos huesos.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/ELPAIS/BEATRIZ GUILLEN/

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