Pemex,bajo el gobierno del segundo piso de Claudia Sheinbaum, volvió a demostrar que, cuando se trata de deudas, la empresa productiva del Estado domina el arte del “ya merito pago”. Con una maestría digna de sinverguenzas, la petrolera decidió extender sus compromisos con proveedores hasta ocho años más —como si 2033 fuera apenas mañana— para cubrir casi 30 mil millones de pesos en adeudos que dejó pendientes en 2025.
Según su más reciente reporte ante la SEC (porque hasta a los gringos hay que avisarles que no hay con qué pagar), la empresa firmó “convenios modificatorios” —nombre técnico para decir pateamos la deuda, pero con estilo— que permitirán saldar los pasivos poco a poco, en cómodos pagos trimestrales con intereses, como si fuera un celular de Coppel a meses sin intereses, pero versión estatal.
Al cierre de octubre pasado, Pemex reconoció un saldo todavía mayor: 517 mil millones de pesos vencidos con sus proveedores, un 2.2 % más que el año anterior. Es decir, cada trimestre se parece menos a un periodo contable y más a una subasta de paciencia.
En su carta a la SEC, la petrolera adelantó que su flujo de efectivo sigue tan seco como algunos de sus pozos: los gastos operativos y los proyectos de inversión superan por mucho lo que entra por ventas, así que el Gobierno federal ha tenido que jugar al rescatista otra vez. La deuda financiera total ya ronda los 100 mil millones de dólares, pero Pemex insiste en que todo va bien… salvo que le bajen la calificación crediticia, en cuyo caso el “va bien” se convierte en “nos cuesta el doble pedir prestado”.
En resumen, Pemex no sólo produce petróleo; también refina la paciencia de sus acreedores. Y mientras la empresa pública siga posponiendo pagos como quien renueva un plan de celular, parece que su programa operativo incluirá, por muchos años más, una nueva estrategia energética: “patear para adelante”.
Con informacion: ELNORTE/

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