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viernes, 2 de enero de 2026

«DEJÓ el CARGO y lo ABANDONÓ la LIBERTAD»: «GOBIERNO SIN MERITO DETIENE a ALCALDE HUMANISTA de MORENA por ASESINATO con TODAS las AGRAVANTES»…el poder que se vistio de color de la esperanza termina otra vez en tonos penitenciarios.


A Carlos Alberto Ventura se le acabó el fuero, y con él, la sonrisa de las fotos. El exalcalde de Atoyac,a unos 20 km de Cordova,en Veracruz, cambió su preciado chaleco guinda —ese uniforme de devoción morenista— por un traje mucho menos voluntario: el gris institucional del reclusorio de La Toma. Ironías de la vida pública mexicana, donde el poder se viste de color esperanza y termina, casi siempre, en tonos penitenciarios.

Ventura se despidió del Palacio Municipal con un post de manual: agradecido, reflexivo, hasta feliz. “La última foto en la oficina”, escribió. Pero no mencionó que minutos después, esa postal pasaría directo al expediente judicial. Apenas se disipó el eco de los aplausos del traspaso de poderes, los agentes lo esperaban afuera, listos para recordarle que la inmunidad —como los cargos— tiene fecha de caducidad.

El chaleco guinda humanista y trasformador con el que juró transformar Atoyac se convirtió, simbólicamente, en la capa que ya no lo protege. Entre las sombras de su administración quedaron las sospechas de violencia, los nexos con grupos criminales y una ciudad que aprendió que los colores partidistas no lavan las culpas.

Morena y oficialismo Moreno SIN MERITO

No hay mérito en capturar al monstruo cuando fuiste tú quien lo alimentó. El oficialismo se aplaude a sí mismo por la aprehensión del exalcalde, pero la ovación suena hueca: el crimen, la corrupción y la impunidad no nacieron en los márgenes, sino en el corazón mismo del poder. Detrás del chaleco guinda y de los discursos de transformación, se escondía la vieja maquinaria del clientelismo, del pacto bajo la mesa, de la violencia como método.

Celebrar esta detención es como premiar al incendio por apagar una chispa. El aparato político y criminalmente organizado no puede presentarse como héroe de una historia que él mismo escribió con sangre, miedo y complicidades. Este no es un golpe a la corrupción: es apenas el eco de una podredumbre que se niega a morir porque quienes la denuncian, en el fondo, viven de ella.

Ahora, el exfuncionario, que hablaba de “retomar proyectos pausados”, solo puede pensar en uno: cómo retomar su libertad. El guinda, de símbolo de poder de MORENA,ha pasado a recordarnos un sistema criminal y politicamente organizado donde muchos entran al gobierno por convicción… y salen por la puerta de una patrulla.

Con informacion: DIARIO ESPAÑOL/EL PAIS/RODRIGO SORIANO/

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